¿Te Gusta El Vino?

- Listo muchachos, éste es su cuarto, traten de dormir rápido porque mañana empezamos temprano, si necesitan algo me buscan en mi cuarto al fondo del pasillo.

Estas fueron las palabras de Álvarez, el entrenador, cuando nos mostró la habitación del hotel donde Jose y yo nos quedaríamos. Todo había empezado 4 meses antes cuando me gradué del colegio. En ese momento decidí tomarme un año sabático y dedicarlo principalmente a entrenar volleyball. Sabía que una vez entrara a la universidad no me quedaría tanto tiempo como en el colegio. Total que me dediqué a entrenar fuertemente y pronto los frutos de ese esfuerzo empezaron a verse en torneos a nivel regional.

La gran sorpresa para todos los del equipo (algunos eran mis compañeros del colegio, otros se habían graduado de otros colegios) fue cuando llegó la convocatoria a la selección nacional. Escuché mi nombre en la lista y no podía estar más feliz, sólo escogerían a dos integrantes de cada región para competir posteriormente por un sólo cupo al equipo nacional. El siguiente nombre en la lista, Jose Arango... No es con quien yo hubiera querido viajar para las pruebas y en mi opinión había entre mis compañeros mejores jugadores que él, pero qué se le iba a hacer, los jueces habían hablado.

Nunca había visto a Jose como más que un compañero pero debo reconocer que no está nada mal. El volley le ha dejado un buen cuerpo y su cara tiene un encanto particular también. En fin, podríamos llegar a ser amigos ¿no?

Total, empezamos a acercarnos más mientras realizábamos los preparativos del viaje a la ciudad donde se llevarían a cabo las pruebas. Viajaríamos con nuestro entrenador y nos quedaríamos en un hotel cercano al Centro de Alto Rendimiento. Siempre tuve curiosidad por saber cómo nos acomodaríamos, no me disgustaba para nada la idea de compartir la habitación con Jose (ya hasta me había hecho unas pajas pensando en ello) pero si Álvarez también dormía con nosotros, entonces las cosas serían diferentes... en otras palabras, no podría intentar nada.

- Listo muchachos, éste es su cuarto, traten de dormir rápido porque mañana empezamos temprano, si necesitan algo me buscan en mi cuarto al fondo del pasillo.

- Qué bien -pensé yo- los entrenadores tienen cuartos aparte.

ESTEBAN: - Vamos Jose -dije acomodando mi morral en mi espalda- yo estoy que me caigo del sueño.

JOSE: - Sí, yo también, nunca había tenido un vuelo que se retrasara tanto.

ESTEBAN: - Sí, es cierto. Bueno si querés acomodá tus cosas en el armario y yo me voy dando una ducha.

JOSE: - Listo.

ESTEBAN: - Escogé la cama que vos querás, a mí me da igual la que me toque (había dos camas sencillas)

JOSE: - Ok

Me di una corta ducha para dormir mejor y me envolví en la toalla para salir del baño. Jose, al parecer, estaba muy concentrado organizando sus cosas. Abrí mi morral y saqué unos boxers, eso sería suficiente como pijama. Regresé al baño para ponérmelos, en realidad pensé hacerlo delante de Jose pero creo que era aún muy temprano para intentar cualquier tipo de acercamiento. Total, me puse mis boxers y salí listo para meterme bajo la cobija y esperar a que Jose hiciese lo mismo.

Jose me estaba cayendo muy bien, los días anteriores habíamos compartido mucho y nos entendíamos más, nos estábamos conociendo, al parecer compartíamos los mismos intereses en cuanto al deporte y el estudio y nos gustaba la misma música. Estábamos en esa época al principio de una amistad cuando uno se la pasa preguntándole a la otra persona qué le gusta y qué no. Cuando uno trata de formarse en la mente un mapa o un manual sobre cómo tratar a la otra persona. Nos había tocado esperar en el aeropuerto por horas y luego sentarnos juntos durante el vuelo, fue así como charlamos bastante. Conversaciones a veces sin sentido pero que ayudan a romper poco a poco el hielo.

Jose decidió no bañarse y empezó allí mismo, a tan sólo unos centímetros de donde yo estaba, a quitarse su ropa. Yo lo observaba con total disimulo mientras aparentaba leer una revista. ¿Por qué nunca me fijé en Jose?, pensé. Primero se quitó su camisa y pude ver un pecho bien definido, sin un volumen exagerado, de hecho todos sus músculos estaban marcados pero con el volumen ideal de un cuerpo atlético. Un cuerpo delgado. Su pecho era lampiño y sus pezones cafés empezaron a despertar en mí el deseo de besarlos. Su abdomen era plano, marcado por el ejercicio, lo cual también le dejaba una cintura pequeña que formaba una V perfecta con su ancha espalda. Sus brazos eran fuertes y terminaban de adornar lo que hasta ahora podía ver de Jose.

Se sentó a la orilla de la cama para quitarse sus zapatos y sus medias y luego dar paso a lo mejor: quitarse sus pantalones. Una vez hecho esto, se puso de pie y empezó a acomodar la ropa que recién se quitaba. Por supuesto me dio un espectáculo que no esperaba, al verlo caminar casi por toda la habitación solamente en unos boxers pequeños, algo altos, ajustados y negros, que contrastaban con su blanca piel.

Definitivamente Jose tenía un cuerpo que yo deseaba. Sus muslos parecían partirse en dos cuando sus cuádriceps se pronunciaban con cada uno de sus pasos. Sus largas y firmes piernas tenían la cantidad exacta de vellos que se incrementaban en la zona de su bulto. Éste tenía un tamaño interesante, algo más grande de lo que esperaba, y podía distinguirse perfectamente la silueta de su verga dormida y de sus guevas que ayudaban a formar un paquete que yo tenía que descubrir. Lo que más llamó mi atención, sin embargo, fue su culo: firme, del tamaño preciso para hacer juego con el resto de su atlético cuerpo y para capturar mi mirada por el tiempo que lo vi de espaldas. Cómo me hubiera gustado saltar de mi cama en ese momento y meter mi mano por sus boxers para acariciar aquel culo de Jose. Me lo imaginaba duro, tibio, esperando ser descubierto. Tal vez vi a Jose por solamente 30 segundos pero pude detallar cada rincón de su cuerpo que logró provocar en mí más deseos esa noche. Finalmente se dio media vuelta y volvió a hablarme y a despertarme de mi letargo excitante. Con sus palabras hizo que yo llevara mi mirada a su cara, atractiva, un poco inocente, de ojos grandes. Tal vez Jose notó que yo estaba concentrado en su cuerpo (o en su culo para ser más exactos) en todo caso no mencionó nada al respecto y lo que hizo fue comentar:

JOSE: - Listo, ya casi apago la luz.

ESTEBAN: - Fresco no hay problema, yo necesito relajarme un poco antes de dormir.

Jose fue hasta su cama y se metió en la cobija. Apagó la luz. Ambos teníamos mucho sueño esa noche pero, al menos yo, quería conversar otro rato, digamos que quería empezar a evaluar a Jose, claro que no sabía cómo hacerlo. No sé, algo se me ocurriría...

ESTEBAN: - Bueno, este hotel no está mal pero tampoco es la octava maravilla.

JOSE: - Sí, estas camas no están tan suaves y el baño ni siquiera tiene tina.

ESTEBAN: - Y falta lo más importante para mí, minibar. Mira eso, sólo ponen una canasta con dos botellas de agua y dulces, ¿y lo demás? ¿frutas? ¿vino?

JOSE: - ¿Te gusta el vino?

ESTEBAN: - Sí, más que cualquier otro licor.

JOSE: - ¿Y cuáles has probado?

ESTEBAN: - De todo: vodka, whisky, tequila... pero me quedo con el vino.

JOSE: - ¿Los otros no te gustaron o qué?

ESTEBAN: - No, son muy fuertes.

JOSE: - Sí, eso es cierto, pero bueno al menos probaste todos.

ESTEBAN: - Sí, claro, uno tiene que probar de todo para definir cuál le gusta. ¿Y vos? ¿cuál te gusta?

JOSE: - El vino me gusta tambén, y el tequila.

ESTEBAN: - ¿Y has probado más?

JOSE: - No, yo no he explorado tanto.

ESTEBAN: - ¿Por qué? ¿no te le has podido escapar a tus papás para tomar?

JOSE: - No, no es eso, no sé, no me ha llamado la atención experimentar.

ESTEBAN: - Yo sí creo que uno debe probar de todo en la vida...mtodo menos drogas, eso sí nunca lo he hecho, ¿vos le has pegado a las drogas?

JOSE: - No, tampoco, en eso sí estoy de acuerdo con vos, eso es algo que nunca haría.

ESTEBAN: - ¿Entonces vos nunca has hecho nada de lo que te arrepientas? ¿o esas cosas que no se pueden contar?

JOSE: - Sí, claro, jeje, locuras sí he hecho.

ESTEBAN: - ¿Y como cuáles?

JOSE: - No, como vos decís, esas no se pueden contar.

ESTEBAN: - Pero aquí en confianza, entre amigos.

JOSE: - No, jeje, igual son cosas íntimas, jeje.

ESTEBAN: - Pero dale, ¿cuál es el problema? ¿de qué son? ¿de sexo?

JOSE: - Jaja, sí, más o menos, por ahí.

ESTEBAN: - Dale, contame, contame qué has hecho así de raro, igual quién no tiene sus "secretos de sexo"

JOSE: - ¿Vos has hecho vainas raras?

ESTEBAN: - Pues depende qué sea raro para vos... pero digamos que sí.

JOSE: - Contame...

ESTEBAN: - No, primero vos, jeje, yo pregunté primero.

JOSE: - No, es que me da pena.

ESTEBAN: - ¿Pero por qué, hermano?

JOSE: - Bueno, está bien... pero no sale de los dos.

ESTEBAN: - Fresco, que todo se queda aquí entre nosotros... dale, contame.

JOSE: - Bueno... yo he hecho un trío.

ESTEBAN: - Buenísimo, un trío es la fantasía de todo hombre. ¿Por qué tanto misterio con eso?

JOSE: - No pues no sé, es que eso no se anda contando.

ESTEBAN: - ¿Por qué? ¿fue con dos mujeres o fue con mujer y hombre?

JOSE: - No, no, eran dos mujeres, dos mujeres y yo. ¿Y vos? ¿has hecho un trío alguna vez?

ESTEBAN: - No, no lo he hecho... sólo una vez me lo propusieron pero no me atreví ese día, además ese era diferente porque sí era con una mujer y un hombre.

JOSE: - ¿Y por qué no lo hiciste?

ESTEBAN: - ¿Vos lo hubieras hecho?

JOSE: - Pues no sé, pero vos que decís que uno debe probar todo alguna vez en la vida...

ESTEBAN: - Sí, pero no sé, como te digo no me atreví, de pronto estaba más joven y me daba miedo, no sé.

JOSE: - ¿Y ahora lo harías?

ESTEBAN: Pues no sé, ¿vos serías capaz?

JOSE: - Tampoco sé, jeje, depende, depende de lo que se vaya a hacer.

ESTEBAN: - Sí, es cierto, uno no se atreve tan fácil, pues igual es extraño pero... decime, por ejemplo, ¿quién no se masturbó con los amigos del colegio alguna vez?

JOSE: - Pero es diferente porque todos lo hicimos pero era cada uno en lo suyo.

ESTEBAN: - ¿Seguro?

JOSE: - Ah, ¿cómo así? ¿en tu colegio se masturbaban el uno al otro?

ESTEBAN: - Jaja!

JOSE: - Decime, ¿lo hacían en la verga del otro?

ESTEBAN: - Sólo una vez, un amigo y yo lo tratamos de hacer.

JOSE: - ¿Cómo así que lo trataron de hacer?

ESTEBAN: - Pues sí, lo estábamos haciendo el uno al otro pero habían pasado 10 segundos cuando oímos que alguien venía hacia el sitio donde estábamos, entonces salimos corriendo... pero pilas, ya sabes que esto es entre nosotros.

JOSE: - Sí, fresco... ¿y qué sentiste?

ESTEBAN: - Pues mira que me acuerdo que se sentía bien, es muy rico que se la hagan a uno y entre más fuerte sea la mano, mejor.

JOSE: - Y con tu otra mano, con la que se la hacías a él, ¿qué sentías?

ESTEBAN: - No pues yo trataba de concentrarme en sentir sólo la paja que él me hacía... ¿Y vos? en tu colegio ¿en serio se masturbaba cada uno en lo suyo o también "compartían"? jeje.

JOSE: - No, no nosotros nunca...

ESTEBAN: - Decime la verdad güevón, mira que estamos en confianza y yo ya te conté.

JOSE: - No pues la verdad es que no lo hice, había algunos que lo hacían... yo los vi pero yo nunca lo hice.

ESTEBAN: - ¿Por qué no lo hiciste nunca?

JOSE: - No sé, yo creo que también me daría miedo o no sé, el caso es que no lo hice.

ESTEBAN: - Jaja. Bueno, eso lo intenté sólo una vez, y todo se dio porque mi verga es circuncidada y la de mi amigo no, entonces él empezó a joder con que quería sentir cómo era una verga circuncidada y pues yo podía sentir una que no lo fuera y en medio de la calentura...

JOSE: - ¿La tenés circuncidada?

ESTEBAN: - Sí sí.

JOSE: - ¿Y desde cuándo, desde que naciste?

ESTEBAN: - Sí, cuando nací me lo hicieron, ¿la tuya no está así?

JOSE: - No, la mía no... ve rarísimo ¿y cuál es la diferencia para hacerse la paja o para pichar?

ESTEBAN: - No, ninguna, pues yo no sé cómo sea con las vergas normales, me entendés, dicen que hay una diferencia en la sensibilidad pero como yo siempre he sido así entonces no sé, la única diferencia para mí está en la apariencia.

JOSE: - ¿Como se ve una circuncidada?

ESTEBAN: - ¿Vos nunca has visto una verga así?

JOSE: - No, nunca.

ESTEBAN: - ¿Ni siquiera en libros?

JOSE: - No, a lo bien nunca.

ESTEBAN: - Jaja, bueno hermano, si se queda entre los dos, yo se la muestro.

JOSE: - Jaja, dale pues.

ESTEBAN: - Bueno, prende la luz.

Jose prendió la luz y yo me bajé de mi cama y me puse de pie junto a la suya.

ESTEBAN: - Listo, queda entre los dos, ¿no?

JOSE: - Ya dale, ¿cuál es el misterio para mostrar tu verga?

ESTEBAN: - Bueno bueno, ya.

Y me bajé mis boxers dejándola al aire.

JOSE: - Jaja, qué risa cómo se ve, como incompleta, jaja, vení subítela con la mano.

Me la subí con la mano como él lo pidió.

JOSE: - Jaja, se ve muy chistosa.

ESTEBAN: - Sí, pero lo chistoso es cuando está dura, ustedes por ejemplo tienen que correrse el prepucio hacia atrás para tener más sensibilidad, en cambio si es circuncidada no.

JOSE: - Bueno, eso sí es una ventaja.

Me subí mis boxers y volví a acostarme sobre mi cama.

JOSE: - Sabes que yo siempre hago eso cuando me voy a pajiar... me corro el prepucio hacia atrás y trato de lubricar bastante para sobar el glande con los dedos, se siente súper.

ESTEBAN: - Uff sí, es delicioso, ¿vos te has hecho alguna vez una paja después de muchos días de no hacértela?

JOSE: - Uff sí, es riquísimo, uno se viene cantidades.

ESTEBAN: - Claro que la mejor técnica, y esto que quede entre los dos otra vez, es metiéndose un dedo.

JOSE: - Como así, ¿metiéndose un dedo por el culo?

ESTEBAN: - Sí claro, mientras te la jalas te metes un dedo o dos máximo y se siente un orgasmo mil veces mayor.

JOSE: - ¿Y con qué te lo metes? ¿cómo haces para que no duela?

ESTEBAN: - Te untas alguna crema o hasta te pones un condón y ya.

JOSE: - ¿Vos lo has hecho?

ESTEBAN: - Sí claro, pero pilas ¿no? no vas a andar contándolo... tenés que ensayar eso un día, es lo mejor.

JOSE: - ¿Y vos te la haces mucho?

ESTEBAN: - Sí, casi día de por medio... claro que el dedo no me lo meto todas las veces, jaja.

JOSE: - Sí claro, me imagino.

ESTEBAN: - Ve y ¿vos le hiciste caso a ese documento que nos pasó Álvarez donde aconsejaban no masturbarse estos días antes del torneo para no perder energías?

JOSE: - Sí, pues mejor dicho, allí hablaban 5 días pero yo solo llevo 3 ¿y vos?

ESTEBAN: - Llevo sólo dos, jeje, pero no creo que dure muchos más.

JOSE: - Jaja sí, es difícil abstenerse.... bueno, yo creo que ya tenemos que acostarnos.

ESTEBAN: - Sí, ya es hora.

JOSE: - Hasta mañana.

ESTEBAN: - Hasta mañana, que descansés.

Habían pasado quince minutos en los que había escuchado que Jose daba vueltas en su cama, al parecer no podía dormir hasta que algo rompió el silencio.

JOSE: - Oye Esteban.

ESTEBAN: - ¿Sí?

JOSE: - ¿A vos no te quedaron como ganas de jalártela después de lo que hablamos?

ESTEBAN: - Jaja, pues, a lo bien que sí, ¿y a vos?

JOSE: - Sí, jaja, también, pero me da vaina no rendir mañana en el entreno.

ESTEBAN: - ¿Y por qué al menos no vemos una película de las que hay en el menú?, yo vi porno allí, y nos distraemos, así no nos podamos pajiar.

JOSE: - No pero nos llega a pillar Álvarez, o le dicen de recepción que pagamos una de esas películas o algo y nos mata, es capaz de suspendernos.

ESTEBAN: - Sí, tenés razón... ¿y si buscamos un canal normal pero de los que pasan porno, a esta hora debe haber.

JOSE: - Sí, dale, eso es, busquemos uno.

Jose tomó el control y encendió el televisor.

ESTEBAN: - Dale, empezá a buscar que algo debe haber, sólo necesitamos la inspiración, jaja.

JOSE: - Sí.

Jose buscó hasta que dio con un canal de porno soft core.

JOSE: - Listo, este es,jaja, dejálo en ese canal a ver qué pasa.

Pasaron unos 3 minutos antes de que empezara una escena de porno de un mecánico y su inexperta "cliente"...

JOSE: - Uff, esa está buenísima, sí, eso es lo que necesitamos, jeje.

Y nos quedamos viendo la película por unos minutos, en eso dejé de ver la película para mirar de reojo a Jose y vi su mano cerca de su verga, por debajo de la cobija. La luz del televisor no me permitía estar seguro pero le pregunté:

ESTEBAN: - Ve, ¿te la estás jalando?

JOSE: - Me la estoy sobando güevón ¿y vos?

ESTEBAN: - También, sólo sobándola... ¿y te la querés jalar?

JOSE: - ¿Le hacemos o qué?

ESTEBAN: - Dale, pero que sea un secreto.

JOSE: - Claro güevón... hagámosle.

Y empezó cada uno de nosotros a sobar su verga con más confianza por debajo de la cobija, pero yo no podía seguir así, algo tenía que hacer para acercame a Jose.

ESTEBAN: - Ve Jose, es que la cobija me molesta, ¿te importa si me la quito?

JOSE: - No fresco, dale, yo también mejor me la quito, es que a mí me gusta más sentado, contra la baranda.

ESTEBAN: - Listo.

Y me quité la cobija quedando al descubierto, ya tenía mis boxers a la altura de mis pies, casi para quitármelos. Jose por su parte se recostó en la baranda y sus boxers se los había bajado hasta las rodillas.

JOSE: - Uff, qué delicia, llevaba ya dos días.

ESTEBAN: - Sí, y yo tres.

JOSE: - ¿Vos te demoras en venirte?

ESTEBAN: - Más o menos, ¿y vos?

JOSE: - También me tomo mi tiempo... pero ya la tengo súper dura, ¿y vos?

ESTEBAN: - Sí también... y estoy ya mojado, jaja... ¿Hace cuánto no te la hacías en grupo?

JOSE: - No pues desde los primeros años de bachillerato.

ESTEBAN: - Sí jaja, yo igual, en esa época además era incomodo porque todos querían ver la verga circuncidada... era la novedad.

JOSE: - Sí jaja, me imagino, ¿y te molesta que te la vean?

ESTEBAN: - No pues igual estábamos allí todos en las mismas, al final ni me importaba pero tenía que parar para que la vieran.

JOSE: - ¿Y yo te la puedo ver?

ESTEBAN: - Pues igual ya nos estamos viendo las vergas desde donde estamos, ¿no?

JOSE: - No, pero dejála ver bien, a ver cómo es dura.

ESTEBAN: - Vení pues, acercáte porque yo no me voy a parar.

Jose se levantó de su cama y se paró junto a la mía, yo me quité la mano de la verga.

JOSE: - Claro, se ve rarísima.

ESTEBAN: - Pero es casi lo mismo que si vos te echaras el prepucio para atrás.

JOSE: - Sí mira, así como lo tengo ahora.

Y Jose quitó la mano de su verga que tenía el prepucio ya recogido y el glande lubricado. Su verga tenía el tamaño exacto, los pelos exactos, sus güevas tenían la forma perfecta. ¿Había algo que Jose no tuviera bien? pensé.

ESTEBAN: - Sí, exacto, son iguales.

JOSE: - Ve, ¿entonces me decís que cuando te la hiciste con ese man se sintió bien?

ESTEBAN: - Sí, como te dije, que se la hagan a uno es delicioso y mejor si es una mano fuerte.

JOSE: - Sí...

ESTEBAN: - ¿Vos qué decís?, ¿te atreverías a que intentemos vos y yo?

JOSE: - ¿A jalárnosla?

ESTEBAN: - Sí, ¿qué decís?

JOSE: - No pues no sé...

ESTEBAN: - Vení, sentáte al lado mío.

Y me senté en la orilla de la cama con los pies en el suelo mientras Jose se sentó de igual forma al lado mío.

ESTEBAN: - Dale, intentemos, si no nos gusta lo dejamos y ya.

JOSE: - Dale pues.

Nos quedamos quietos.

JOSE: - Bueno, ¿y quién empieza?

Ya hablábamos en una voz mas baja, nerviosa.

ESTEBAN: - No, los dos al mismo tiempo, pero cogémela antes que empiece a caérseme.

JOSE: - Listo dale, vos también que la mía se está cayendo.

ESTEBAN: - Bueno cuando cuente tres las cogemos y empezamos, dale fresco.

JOSE: - Listo.

ESTEBAN: - Ok, 1,2,3...

Y empezamos a trabajar cada uno en la verga del otro, qué delicia, sentía su mano firme sobre mi verga al mismo tiempo que cogía la suya desbocando todos los deseos contenidos de esa noche.

ESTEBAN: - Dale Jose, apretá un poquito más.

JOSE: - ¿Te vas a venir? no te vas a venir en mi mano...

ESTEBAN: - No no fresco, yo me demoro un poquito... ¿vos cómo vas?

JOSE: - Bien bien, se siente bien.

ESTEBAN: - Sí ves, yo te dije.

Los dos gemíamos suavemente, tal vez nos avergonzaba que el otro sintiera nuestros gemidos.

JOSE: - Uy esperáte Esteban, dale suave que me voy a venir.

ESTEBAN: - No esperáte, no te vengás, paralo.

Y solté su verga. Jose respiró profundamente y pudo detener su eyaculación.

JOSE: - Listo ya, un poquito más y me vengo.

ESTEBAN: - Vení Jose, acostáte boca arriba.

JOSE: - ¿Para qué?

Y mientras él preguntaba, yo me levanté de mi cama liberando mi verga de su mano y me dirigí a mi morral. Saqué un condón.

ESTEBAN: - Dale acostáte boca arriba, hacéme caso.

JOSE: - ¿Qué vas a hacer?

ESTEBAN: - Fresco que no es lo que parece güevón, no me creas maricón, ¿te gustó la paja sí o no?

JOSE: - Sí pero...

ESTEBAN: - Bueno entonces te la voy a seguir haciendo pero boca arriba.

JOSE: - Bueno dale.

ESTEBAN: - Sí, acostáte y dobla las piernas.

JOSE: - ¿Y para qué el condón?

ESTEBAN: - Ya te dije que no es lo que parece, es sólo para que te metas un dedo y probés cómo se siente.

JOSE: - No, yo no soy capaz de hacer eso.

ESTEBAN: - Dale hombre, vas a ver que te va gustar, hacéle que yo también lo he hecho.

JOSE: - No, no, dijiste que me ibas a seguir pajeando y ya.

ESTEBAN: - Sí pero mientras te metes un dedo.

JOSE: - ¿Y si me duele?

ESTEBAN: - No te va a doler!!

JOSE: - No no, yo nunca he hecho eso y me puede doler.

ESTEBAN: - Entonces jalátela y yo te meto el dedo que yo al menos sé cómo hacerlo.

JOSE: - No, no sé...

Y mientras él decía esto, yo puse el condón en mi dedo del medio de mi mano izquierda.

ESTEBAN: - Listo, dobla las piernas.

JOSE: - Pero hacéle suave, Esteban porfa.

ESTEBAN: - Sí güevón, fresco ya no llores que pareces una vieja.

Empecé a buscar su ano, casi ni me fije que por fin tenía las manos en ese culo que tanto deseaba, quería meterle el dedo rápido, antes que Jose se arrepintiera. Introduje mi dedo, no tan lento como él hubiera querido pero lo suficiente para que no le doliera. Su ano un poco cerrado empezó a ceder para admitir mi dedo.

JOSE: - AAHhh! me duele!

ESTEBAN: - Pero no mucho, ¿cierto?

JOSE: - No no, ya está pasando.

ESTEBAN: - Mientras, vení, mejor yo te la jalo... pero relajáte para que lo disfrutes.

Y empecé a masturbar a Jose mientras mi dedo le hacía un pequeño masaje por primera vez a su ano. Pero yo también necesitaba sentir placer...

ESTEBAN: - Esperáte Jose, yo me acomodo mejor, así vos me la jalas también a mí, ¿te parece?

JOSE: - Dale si querés, pero yo no te meto un dedo.

ESTEBAN: - No güevón, dale, sólo jalámela.

Y me acomodé para trabajar en su verga y en su ano mientras mi verga le quedaba a su alcance para masturbarme.

ESTEBAN: - Listo Jose, dale, ahora sí, hagámosle rápido y fuerte que así se siente mejor.

JOSE: - Listo.

ESTEBAN: - Uff fresco, si querés gemir no hay problema.

JOSE: - Ok.

Yo no movía mi dedo, sólo lo mantenía en su ano, empujando sólo un poco de vez en cuando, Jose gemía, sudaba, se quejaba de dolor pero también de placer, su verga crecía y se ponía más dura cada vez, yo mientras tanto disfrutaba de la paja que él me hacía aunque no tanto como de lo que yo le hacía a él. Cada vez que mi dedo se hundía un poco en su ano, Jose apretaba con más fuerza mi verga.

JOSE: - Ya me voy a venir!

ESTEBAN: - Listo, veníte, no hay problema.

JOSE: - ¿No querés que siga yo haciéndomela?

ESTEBAN: - No no, veníte, yo te la jalo hasta el final.

JOSE: - Bueno.

Pasaron unos segundos.

JOSE: - Ahhh Ahhhh! ya me vine, Ahh mmm!

Y mientras se venía, Jose soltó mi verga y llenó de semen mi mano que seguía moviendo su palpitante verga.

JOSE: Ah! sacá el dedo ya, porfa.

Y lo saqué lentamente.

JOSE: - Ya ya, dejá de jalármela, aahhh!

ESTEBAN: - ¿Te gustó?

JOSE: - Sí sí, todavía estoy sintiéndolo.

ESTEBAN: - Es rico ¿ves? y ahora perdonáme pero yo tengo que venirme.

JOSE: - Sí, qué pena, seguí vos con tu verga, yo no puedo más.

ESTEBAN: - Sí fresco.

Yo me quité el condón y lo tiré al piso, me acosté entonces junto a él. Con mi mano llena de su semen como la tenía empecé a masturbarme mientras miraba de reojo su verga que todavía chorreaba un poco de semen y sus piernas que todavía las movía. Poco a poco mientras me masturbaba fui girando mi cabeza hacia su cara y vi que me estaba mirando. No pasaron muchos minutos antes de que me viniera.

- Ya casi me vengo -le susurré mientras lo miraba a sus ojos que estaban cediendo al sueño.

Finalmente empecé a sentir un orgasmo y empecé a venirme fuertemente, como pocas veces en mi vida, suspiré bastante pues el placer me lo exigía, y Jose, mientras me miraba fue testigo de mis caras de placer lo cual me excitaba aún más y prolongó mi orgasmo. Eyaculé bastante, incluso le salpiqué un poco el abdomen y algo del pecho pero Jose en su letargo ni siquera se inmutó. Volví a inundar mi mano esta vez con mi semen.

- Aaahhh! que rico! -susurré.

Me incliné un poco y tomé los boxers que él se había quitado y limpié en ellos el semen, después los tiré al piso y volví a recostarme junto a él y di un largo suspiro. Ya para entonces Jose estaba durmiéndose y había volteado su cara hacia el otro lado. Me quedé yo también dormido mirando al techo y pleno por el placer que había recibido y que le había proporcionado a Jose.


Les agradezco por haber leído mi relato y me gustaría escuchar sus comentarios. Los pueden enviar a
esteban986 @ hotmail.com.
o a
esteban986b @ hotmail.com

Igualmente pueden contactarme por msn a esas mismas direcciones.

Mil gracias.

Esteban.

Nota: He abierto otra dirección pues la primera ha llegado al número máximo de contactos. Eso me alegra mucho pues demuestra que mis relatos les han gustado.


Muchas gracias de nuevo, seguiré escribiendo.

 

 

 

 

 

 

 

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