Todo lugar es válido

Nunca había conocido a alguien con un rostro tan lindo como Fernando. Sus labios gruesos, su boca grande y de sonrisa amplia y linda. Éramos compañeros del trabajo pero él tenía una novia, así que mis chances eran cero, suponía entonces. Pero un día una chica de otra oficina me comentó que alguien le había dicho que Fer era bisexual. Chismes de oficina, le contesté, pero me alegré de oír eso. Una tarde nos tuvimos que quedar más horas porque había que hacer un balance. En mi oficina se quedaba Fernando y pedían otro para ayudarlo y obviamente me ofrecí. El trabajo era mucho y las horas volaron, rápidamente se hizo de noche. Hacía mucho calor y estábamos muy cansados. En un momento Fer se estiró con todo su cuerpo sentado en la silla y dejó ver su estómago plano y musculoso, su slip también se asomó sin vergüenza alguna, dejando ver algunos de sus pelos arriba del pubis. Fer es un chico muy peludo. Su postura me puso muy caliente, mi pene se puso duro en cuestión de segundos. Fer estiraba los brazos hacia atrás y yo tuve un fuerte impulso de abalanzarme hacia él y besarlo. Pero no lo hice, mi miedo al rechazo pudo más. Entonces y aprovechando el calor, me quité la camisa quedándome en cueros. Tengo un cuerpo muy cuidado con fierros y largas caminatas diarias. Tomé un trapo y excusándome del calor, lo pasé por mis axilas, despacio y dándole la espalda, pero observándolo yo por el vidrio enorme que tenía al frente, sin que Fernando se diese cuenta. Y me observaba. Entonces retuve más tiempo el trapo en mi cuerpo, me puse de perfil para que me observara mejor y me acaricié lentamente las tetillas, luego lo bajé al estómago. Fer me observaba fijamente. Bajó sus manos a la entrepierna y se acomodó su sexo. Se levantó rápidamente, algo incómodo, y se fue al baño. Como la llave del baño estaba rota, (uno sabe cuándo hay alguien adentro por la luz), yo esperé que entrara y a los dos minutos fui detras de él, pondría de excusa que quería lavar el trapo para limpiarme nuevamente el cuerpo sudado.

Entré de golpe al baño y Fer se estaba masturbando. Yo lo tenía de espaldas pero por los movimientos que hacía me di cuenta lo que hacía. 'Ocupado', me dijo molesto. Yo me disculpé y en lugar de salir me encaminé a él y lo abracé por detrás. Mis brazos lo envolvieron buscando su pene enorme y con mis dos manos seguí masturbándolo. Fer estaba incómodo, pero no puso resistencia. Estábamos solos. Entonces besé su cuello. Esto a él le gustó. Mi lengua recorrió su cuello salado hasta llegar a su boca, esa boca roja, grande, hermosa, que tanto he deseado y estaba totalmente entregada a mí.

Mi lengua entraba todo lo que podía, su lengua también sabía el juego. Sus besos eran calientes, como ese enorme pene que quería explotar entre mis manos. Giré su cuerpo y le quité su camisa. Abrazamos nuestros cuerpos que parecían hervir. Su boca comenzó a descender por mis tetillas, luego fueron a mis axilas sudadas. La cara de satisfacción de Fernando me calentaba tanto que bajé mis pantalones con slips incluídos, mi sexo lo apuntaba con ganas de penetrarlo en ese mismo instante. Pero Fer tenía otros planes, su hermosos labios querían recorrerme entero, mi ombligo fue penetrado por su lengua, luego saboreó mi pene y se metía mis grandes bolas en su boca. Separé mis piernas, puse una de ellas sobre el lavabo y mi culo quedó abierto, él giró levemente y puso su boca adentro de mi culo, su lengua me penetraba una y otra vez. Podía sentir su respiración agitada. Yo quería acabar y trataba de retener la eyaculación. Su lengua seguía entrando y saliendo en mi culo caliente. Separé mis nalgas para que puediese sentirlo más. Fer me daba pequeños mordiscos que me hacían estremecer. Ya no podía más. Explotaba en cualquier instante. Entonces levanté su cuerpo, lo puse de espaldas, le bajé sus pantalones, también su slip blanco y sudado, y bajé con mi boca para chuparle y mojarle con mi saliva bien su anhelado ano y así lo hice, escupí y lamí su culo repetidas veces y enseguida me levanté y le introduje mi pene enorme de un santiamén en su mojado culo. Fernando gritó de virginidad y placer. Acabé en segundos.

Poco tiempo después nos cambiaron de sector porque nuestra productividad bajó considerablemente. Nos pasábamos amándonos a escondidas. Todavía nos vemos y descubrimos que todo lugar es apto para el amor.


Damian
diabolicoangel @ yahoo.com


 

 

 

 

© Teenlover.net