TODO POR ÉL
 

Hola, mi nombre es Juan y tengo 24 años.
Soy argentino de Buenos Aires y quería compartir mi historia con ustedes.

Todo comenzó hace 5 años cuando yo estaba en el equipo de natación de mi club, ya que siempre me gustó este deporte porque lo considero muy completo. Yo hasta entonces no había tenido ninguna inclinación hacia mi mismo sexo, solo lo usual, es decir pajas con amigos viendo películas porno o en las duchas luego de la clase de gimnasia, pero de allí no pasaba.

Aunque no les voy a negar que ver las vergas de mis amigos de 16 años siempre listas para la guerra, me calentaba al momento.

Pero volviendo al tema de esta carta, fue alrededor de mis 19 años cuando lo conocí a él, Nicolás, potro excepcional. Nico se incorporó al equipo de natación e inmediatamente llamó mi atención, por su porte, sus ojos verdes, su tez bronceada, sus labios carnosos, sus cejas abundantes, todo él era perfecto para mí.

Al principio ni me le acercaba ya que tenía miedo de que se diera cuenta de mi forma de mirarlo, entonces comencé a estudiarlo desde lejos, sus gustos, la marca de ropa que usaba, lo que le gustaba comer, como se movía y por supuesto también lo estudiaba en las duchas. Lo miraba enjabonarse todo el cuerpo, pasarse el jabón en el pecho, el culo redondo y duro, y su verga subyugante.

Fue, por supuesto, objeto de mis pajas durante largas noches. Luego de un tiempo en que mi corazón se fue calmando, comencé a acercármele distraídamente, casi sin querer (para él), yo creía tener un plan bastante bien calculado. Comencé a usar su misma marca de ropa, a comer sus mismas comidas, a imitar sus movimientos y así me fui acercando a él, logrando una buena amistad.

Un fin de semana largo nos fuimos los dos a un departamento que tienen mis padres en una ciudad de la costa del país y yo pensé que esa sería mi oportunidad. Todo comenzó fenomenal, pasábamos divertidos días juntos, íbamos a la playa, al cine, y a correr por la costa. Una noche nos pusimos a ver el canal porno y nos calentamos a tope. Nico me dijo:

- Juancho (así me llama), estoy al palo, ¿no te va una buena paja ahora para sacarnos la calentura?.

- Como no!. - Le constesté y me bajé el calzoncillo al instante quedando al descubierto mi pija reparada de unos 19 cm, bien cabezona, circuncidada y venosa.

- A la mierda que tú también estabas caliente! - dijo Nico mientras él hacía lo mismo que yo, que al ver su verga dura casi me corro sin necesidad de tocármela. Era hermosa, derecha, de unos 22 cm., se le paraba hacia arriba, su cabeza le pasaba el ombligo, repito era perfecta.

Allí mismo decidí agregar un ingrediente y le dije:

- Tienes un pedazo enorme, ¿cuánto mide?

- No sé, nunca me la medí, pero tú no te quedas atrás, me contestó.

- ¿Por qué no nos las medimos?, la mía mide 19 cm, vamos a buscar una regla! -dije, sabiendo que no había ninguna.

Al rato volví y le dije:

- No encontré ninguna, pero si quieres lo vemos aproximadamente.

- ¿Cómo lo hacemos? - Me preguntó.

- Nos sentamos enfrentados y ponemos las vergas juntas y sacamos la diferencia.

- OK, - dijo él.

Y así lo hicimos. Nos sentamos en el piso, siempre mirando la película y nos empezamos a pajear hasta tenerlas bien duras. Entonces comencé a acercarme y no les puedo describir la sensación que tuve al rozar los pendejos de sus huevos y luego sentir su pija junto a la mía, tuve que concentrarme mucho para no correrme allí mismo. Y bueno efectivamente me llevaba unos tres centímetros.

- Te gano Juancho, pero estoy por reventar, vamos a acabar, ¿OK?.

Entonces comenzamos a acelerar y cuando estábamos por corrernos, Nico dijo:

- Este polvazo va por María, - y acabó unos chorros de leche que le llegaron hasta la barbilla.

Yo pude acabar porque ya estaba a punto pero cuando lo oí casi muero. Olvidé comentarles que Nico tenía a todas las mujeres del club muertas con él y a él le encantaba eso ya que sabía muy bien que era lindo. Me había comentado, hacía un tiempo, que estaba por tirarle los galgos (es una expresión que usamos en Argentina para decir que estaba por pedirle que sea su novia) a María y que estaba esperando el momento justo.

Bueno, toda la magia del fin de semana se evaporó y yo me volví con la sensación de haber fracasado. Lo cual se acentuó cuando regresamos ya que al otro día Nico se puso de novio con María.

Yo me deprimí y comencé a frecuentar un cine porno gay donde me transé (otra expresión argentina para decir tuve sexo) a varios con los que no llegué a nada ya que mi corazón seguía estando con Él.

Así fueron pasando los meses y la relación de Nico con María se fue deteriorando por diversas razones. Con Nico seguíamos siendo íntimos amigos y nos contábamos todos nuestros secretos (por lo menos él lo hacía). Me había contado que en la cama no estaba del todo contento con María ya que ella era muy convencional para hacer el amor y a Nico le gustaban también otras cosas, como que le chupen la verga, los huevos, oler culos y también hacerlos, a lo que María siempre se negaba.

Fue más o menos para esa época en que una noche en una de mis pajas pensando en él se me ocurrió una nueva estrategia.

Le conté a Nico que me había puesto de novio con una mujer 4 años mayor y que le gustaba hacer el amor de una manera que yo nunca había experimentado, siempre me proponía cosas nuevas. Y yo le contaba mis historias con mi supuesta novia, historias que a Nico le calentaban muchísimo, como ser las formas de hacer el amor, que me hacía el amor con la boca y se tragaba todo mi semen, etc. Un día le dije:

- Nico, ¿sabes dónde hicimos el amor con Alicia ayer?

- ¿Donde? - Me preguntó.

- En el auto

- Ah, gran cosa. - Me contestó.

- Mientras estaba conduciendo en la autopista.

- No te puedo creer!, ¿cómo fue?

- Alicia me dijo que estaba muy mojada y que necesitaba sentir mi gruesa verga adentro de ella ahora mismo, en el auto, entonces me bajó el cierre del pantalón y me empezó a chupar la verga mientras yo seguía conduciendo y al mismo tiempo se bajaba la mini y se sentó delante de mío sobre mi paquete.

- Espera, me tengo que hacer una paja ya mismo mientras me cuentas, eres un hijo de puta, ¿de dónde sacaste esa mujer?. - Me dijo mientras se pajeaba delante mío sin ningún pudor.

- Hay que saber buscar. - Le contesté y terminé de contar la historia mientras él acababa justo cuando yo le decía que había tenido que detener el auto para hacerle el culo y tirarle toda la leche en las tetas.

- Me la tienes que presentar! - me dijo.

- Ya veremos..., - le contesté.

Y aquí es donde quería llegar. Yo hacía varias semanas había ido a un prostíbulo y había contratado a una puta, que se ajustaba a mis descripciones, para que personifique a Alicia. Entonces arreglamos una cita y salimos las dos parejas. De más está decir a Nico le gustó mucho y luego de unas semanas rompió con María, no sé si por todo lo que yo le contaba o porque ya no daba para más. Entonces varios días después lo llamo a Nico y me comienzo a jugar mi carta:

- Nico, te tengo que proponer algo pero por favor dime con confianza si no estás de acuerdo, OK.

- Si venga. - me dijo.

- Con Alicia jugamos un juego de cumplirnos nuestras fantasías eróticas. Ella ya me cumplió la mía que fue hacer el amor en un ascensor y ahora me toca a mí cumplir con la de ella. Quiere hacer el amor con dos hombres al mismo tiempo y que nos sometamos a sus órdenes estrictas, y yo pensé que solamente contigo tengo esa confianza, ¿qué me contestas?

Me dijo que sí enseguida. Yo había comenzado a tener otro tipo de relación con Nico, en la cual yo había pasado a ser el admirado y Nico el admirador, lo había descubierto varias veces mirándome desde lejos o en las duchas del club, yo no sé qué se plantearía o qué pensaría, la cuestión es que yo notaba algo distinto en ÉL.

Por supuesto yo ya había instruído a Alicia respecto de cómo debía desarrollarse nuestro encuentro, aunque ella me dijo que le dejara hacer. Lo que yo quería principalmente era sentir otra vez cerca el cuerpo de Nico, ver su gran verga en su máximo esplendor, oler su olor, etc.

Y llegó el día. Llegamos con Nico juntos a la casa de Alicia y ella nos recibió en un sugerente conjunto de ropa interior y comenzamos a tomar unos tragos, mientras Alicia ponía unas películas porno para entrar en ambiente. Casi todas las películas eran de dos o más hombres teniendo sexo con una sola mujer, entonces Alicia nos dijo que nos saquemos la ropa y que nos sentemos juntos en el sillón, bien cerca. Entonces nos comenzó a chupar las vergas y a acariciarnos las piernas.

- Siéntense bien pegados. - nos dijo.- Tú, Nico, pasa tu pierna sobre la de Juan que de ese modo tengo mis pijas más cerca.

Ya estábamos a full y Alicia estaba haciendo muy bien su trabajo. Yo sentía a Nico moverse al lado mío, frotándonos nuestras piernas por la calentura y me volvía loco, tenía unas ganas de besarlo que me moría.

- Ahora acuéstense uno frente al otro con sus vergas y sus huevos juntos que quiero sentir esas dos pijas juntas dentro de mi boca.

Y así lo hicimos. A está altura de la cuestión yo ya empujaba mi cuerpo contra el de Nico muy duro sintiendo sus huevos y su verga junto a la mía y creía estar en el paraíso. Alicia seguía con su trabajo y comenzó a darse cuenta de que estábamos tan calientes y que en cualquier momento íbamos a acabar y dijo:

- Vamos muchachos! que quiero tragarme toda vuestra leche ya mismo!.

Allí mismo nos comenzó a meter un dedo en el culo a cada uno y Nico no tardó mucho en comenzar a gritar de placer.

- Me corro Juancho!, me corro!, acabemos juntos!.

Pero yo me tardé un poco más. Quería sentir su leche bañándome la verga, quería sentir su fuego interior, y luego, sí, yo también acabé.

Entonces Alicia nos llevó a la habitación donde también tenía un televisor pero de 45 pulgadas y colocó otra película.

- Ahora, mis amores, quiero que me penetre uno por la concha y otro por el culo, y que hagan todo lo que hacen esos dos de la película.

Y así lo hicimos. Nico se acostó, Alicia sobre él y yo por detrás. Comenzamos a cabalgar y yo sentía los huevos de Nico rozando los míos, en eso la verga de Nico se sale del agujero y Alicia dice:

- Juan, acomódala tú.

Yo tomé la pija de Nico en mis manos y la acaricié suavemente, retirándole la piel de su cabeza y la comencé a meter nuevamente en Alicia, aunque debo decir que me tardé un ratito más de lo debido. Cuando comenzamos a movernos los tres nuevamente, sentí una mirada y cuando logré enfocar vi que Nico me estaba observando fijamente y no desviaba su rostro. Yo fijé en él también mi mirada y así seguimos un rato hasta que yo comencé a tirar mi cuerpo hacia delante y a empujar a Alicia hacia Nico. Ahora podía mirarle a unos escasos 20 cm sobre el hombro de Alicia y comencé a sonreírme, a lo que él respondió con un guiño de su ojo. A mí me pareció que Alicia había quedado fuera de nuestro mundo en ese instante y entonces saqué mi lengua seductoramente y se la mostré. Nico alzó un poco su cabeza y me rozó con la punta de su lengua, a lo que yo ya no pude resistir más y le estampé un beso que me dejó sin aliento. En eso Alicia nos mira y dice:

- Esto si que me calienta!, hagan como en la película!.

Al mirar la peli, nos dimos cuenta que los dos protagonistas masculinos estaban haciendo un 69 espectacular y ni corto ni perezoso yo me di la vuelta, me puse sobre Nico, dejé mi pija colgando sobre su cara y comencé a mamarle la verga. Que sensación!, lo que tantas veces había añorado ahora estaba dentro de mi boca. En eso siento que él también había comenzado a chupármela a mí y me sentí en la gloria.

- Vamos a ver como se besan ahora. - Dijo Alicia.

Entonces nos sentamos uno frente al otro y cruzamos nuestras piernas, pusimos las vergas y huevos juntos y nos fundimos en un beso dulce y sensual al principio y salvaje y apasionado después.

- Ahora veamos quien se penetra a quién!. Dijo Alicia.

Yo me puse en cuatro y le ofrecí mi culo a Nico, él lo comenzó a chupar con fuerza y luego apoyó la punta de su verga en mi agujero y dijo:

- Vamos Juancho, comienza a empujar, métetela tú solo que no te quiero hacer daño.

Fue muy dulce de su parte haber reparado en ese detalle y se lo agradecí con un tierno beso. Comencé a sentir su verga entrar dentro de mí y no daba más del gusto. Nico me tomó de los hombros, atrajo mi cuerpo hacia el de él y comenzó a besarme el cuello, la oreja y la espalda. En eso dice:

- Me corro!, no doy más!.

- No, todavía no!. Juan, ahora te toca el turno a ti. - Dijo Alicia.

Entonces fue Nico el que se puso en cuatro patas y yo comencé a bajar hacia su culo rozándole la espalda con la punta de mi pija, provocándole un escalofrío que le hizo arquear el culo hacia arriba y dejármelo justo para que lo empiece a saborear. Me perdí allí dentro. Me lengua, mi nariz, sus olores, bajaba y subía de su cola a su pija hasta que Nico dijo:

- Vamos Juancho! quiero sentir tu verga dentro de mí.

- Si, mi amor, es toda tuya. - Le contesté.

Y comencé a metérsela, la cabeza suavemente y luego se la enterré hasta el fondo de un sólo golpe y lo comencé a cabalgar salvajemente, desquitándome de todos esos años de espera y sufrimiento. Pero luego me frené y seguí más amorosamente, besándole la espalda, acariciándole el culo, masajeándole las piernas. Después de un rato sentí que ya no daba más y saqué mi verga, Nico me miró y le dije:

- Siéntate aquí, delante de mí. - Y nos sentamos uno frente al otro mirándonos fijamente y meneando nuestras vergas suavemente.

- Hace mucho que soñaba con este momento. Le confesé.

- Creo que yo inconscientemente también lo quería, porque se dio todo muy naturalmente, no me costó nada.

Y seguimos un rato así sólo mirándonos y pajeándonos, sin tocarnos.

- Te quiero Nico y quiero tragarme toda tu leche ahora mismo, por favor dámela.

- Es toda para ti, mi amor. - Me respondió parándose inmediatamente y colocando su verga a la altura de mi boca.

Yo me la empecé a tragar y casi inmediatamente comencé a sentir sus chorros de semen inundándome la boca y la garganta, mientras él se estremecía de placer.

- Ahora es mi turno. - Me dijo y se inclinó sobre mi pija haciéndome acabar al sentir su lengua rozarme la cabeza de mi verga.

Entonces nos dimos cuenta de que Alicia ya no estaba y Nico me preguntó:

- ¿Dónde se fue Alicia? ¿Se habrá enojado?

- No, es una larga historia. - Le contesté.
 
 

Esta es mi historia, espero que la hayan disfrutado. Por supuesto que a Nico le conté toda la verdad porque no se puede comenzar una relación basada en una mentira, pero él se lo tomó muy bien y se rió mucho por mis ocurrencias. Nico y yo somos pareja desde entonces y estamos muy felices.-
 

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