EN LA UNIVERSIDAD
Este relato que os escribo a continuación puede haber pasado o no, juzgad vosotros mismos...
Todo empezó en la universidad, como ya os dije tengo 22 años, y un día me dirigía al servicio. Al entrar parecía que estaba vacío, pero de uno de los WC salió el chico más bueno que había visto en mucho tiempo, alto, rubio, de cuerpo atlético... estaba para comérselo. Nos saludamos y se fue.
Al llegar a una clase nueva que empezaba ese día lo vi allí sentado, y me apresuré a coger un asiento cerca del suyo.
Pasaron los días y el profesor nos ordenó hacer un trabajo en parejas, y como yo siempre solía ponerme cerca de él decidimos hacer el trabajo juntos. Quedamos para el próximo día en mi casa (la cual, a la hora a la que habíamos quedado estaba vacía, ya que mis padres trabajan a esa hora, hay que pensar en todo, nunca se sabe...)
Empezamos a hacer el trabajo, pero no podía concentrarme, mis ojos recorrían todo su cuerpo y él se dio cuenta. Decidimos hacer un descanso y empezamos a hablar sobre nuestras relaciones con las chicas y sexo. Me dijo que tenía mucha curiosidad por ver alguna peli x gay o de bisexuales, que le daba morbo. Le dije que en una que yo tenía salía un trozo de una gay y nos pusimos a verla.
Mientras la veíamos, a mí no se me iban los ojos de su abultado paquete y de repente me dijo que si no le importaba que se la iba a sacar y a pajearse, que ya no podía más. Esas palabras sonaron a gloria en mi cabeza, se la iba a poder ver y nada más y nada menos que en toda regla. Se desabrochó los pantalones y se los bajó, dejando al descubierto unos slips ajustados que marcaban la polla más grande que había visto jamás. Al poco se bajó también los slips y dejó al descubierto una enorme polla de unos 20cms y unos huevos perfectos.
Al ver semejante armamento se me puso tan tiesa que me dolía tenerla en los pantalones, así que yo también me quedé desnudo y empezamos a meneárnosla.
Cuando ya llevábamos unos minutos me miró y me preguntó que si no me importaba que me la menease él un rato y después hiciese yo lo mismo. Pensé que no iba a ocurrir nunca, pero cuando noté su mano agarrándome la polla me di cuenta de que estaba pasando de verdad y le agarré yo también la suya. Estaba dura, caliente y palpitante, era enorme.
De repente vi cómo Andrés se agachaba y empezaba a lamerme el capullo, los huevos y luego empezó a mamármela entera, era un placer increíble. Al rato le dije que parase, que ahora me tocaba a mí, así que empecé a comérsela mientras le acariciaba los huevos. Paramos un rato y empezamos a besarnos, para mí fue el beso más deseado desde mucho tiempo, y para él parecía que también, ya que lo estábamos haciendo como locos. Mientras nos besábamos nos estábamos acariciando todos los rincones de nuestro cuerpo, era un placer exquisito.
Al rato me dijo que quería sentirme dentro de él, que se la metiese entera, así que se puso a cuatro patas y dejó todo su prieto culo a mi alcance, al que empecé a acariciar. Cuando estuvo casi a punto comencé a meterle un dedo, después dos para acabar poniéndole la punta de mi capullo en su orificio caliente y totalmente relajado. Empecé a metérsela poco a poco y me iba pidiendo más, hasta que mis huevos chocaron con su culo. Empecé a meterle mis 18cms primero despacio y luego más rápido, tenía el culo tan prieto que la presión que estaba haciendo en mi polla era de lo más placentera, así que al poco tiempo terminé echando toda la leche en su pecho, y cansado me tumbé encima suya y comenzamos de nuevo a besarnos.
- Ahora te toca a ti sentirme dentro - me dijo, así que me tumbé boca arriba, levanté las piernas y empezó a comerme el culo. Cuando estuve listo me apoyó la punta de sus 20cms en el culo y me dijo que lo haría despacio para que no me doliese. Al principio notaba un poco de molestia, pero luego era más el placer y le pedí más y más. Una vez que me la metió toda entera, empezó a metérmela y sacármela a la vez que me la meneaba, ya que ya estaba de nuevo a punto al tener ese pedazo de polla dentro de mí. No pude más y empecé a correrme de nuevo y con las contracciones de mi culo vi cómo le daba más placer a Andrés que empezó a gemir mientras se la sacaba y empezaba a meneársela. Unos chorros de semen detrás de otros empezaron a caer sobre mi pecho.
Acabamos tumbados en la cama de mi cuarto besándonos y comentando que cuando nos habíamos visto la primera vez en el cuarto de baño nos habíamos fijado el uno en el otro, pero que no nos atrevimos a decirnos nada, pero que ahora no importaba ya que a partir de ahora haríamos todos los "trabajos" juntos.