Un trabajo electrizante
Esto sucedió hace poco, soy técnico electricista, así que por lo general siempre
estoy en la calle, de casa en casa solucionando los problemas eléctricos a
muchos, pues bien, en una de esas visitas, llego a una casa donde tengo que
verificar cuál es la falla, me recibe un señor mayor y me dice que los dueños no
estaban que si podría venir luego, yo le digo que es difícil, que si no lo hago
en estos momentos luego tendría que volver a solicitar el servicio a la
compañía, bien luego de unos minutos el anciano me dice que está bien, pero que
él tenía que salir y que me dejaría con su nieto, yo le dije que no había ningún
inconveniente, así que se marchó el viejo.
Yo me dediqué a verificar la falla, cuando de pronto siento que alguien me está
mirando, cuando volteo estaba el nieto del señor de unos 14 o 15 años, muy
bello, de cabello algo largo y de cuerpo delgado y de un color acanelado
maravilloso, le digo hola, y me responde y me dice que si yo soy el
electricista, le digo que sí y le pregunto:
- ¿Cómo te llamas?
- Gabriel, y tú ¿cómo te llamas?
- Gerardo.
- Ah ok
Estuvimos conversando largo mientras yo terminaba con mi trabajo. De pronto él
me hace una pregunta algo comprometedora, me dice:
- Tienes unas piernas muy velludas.
Aclaro que trabajo siempre en bermudas por ser parte del uniforme de la
compañía, y le digo que sí, eso me puso a pensar, pero no le presté atención. De
pronto bajé de la escalera, y me dice:
- ¿Sabes que me llamas la atención?
- ¿Ah sí? ¿y eso por qué?
- No sé, es que te ves muy guapo así.
Yo ya algo desconcertado por las respuestas del chamo, le digo:
- Bien, y tú también te ves muy bien.
Ya tratando de saber algo más, de pronto se me acerca y me pone la mano en mi
paquete, me dice:
- Me gustaría poder vértelo.
- ¿Por qué?
- Es que me imagino que lo debes tener muy grande y rico.
Yo por supuesto sudando frío, le digo:
- Bueno pero ¿y si viene tu abuelo?
- No vale, él se demora. Si quieres nos vamos al fondo de la casa.
Me agarró de la mano y me llevó al fondo de la casa, un área bastante apartada
de la puerta principal, había una cama y todo lo de una habitación, así que nos
metimos en ella, y me agarró con fuerza el paquete, y me dice:
- Sácatelo que lo quiero ver.
- Sácalo tú.
Pues ni terminé de decírselo cuando ya me estaba bajando el cierre del pantalón,
me lo desabrochó y me lo sacó ya algo erecto, y me dice:
- Qué bello es.
Me lo peló y se puso a olerlo, era como droga para él, cada vez lo olía más y me
decía:
- Ese olor me vuelve loco!
En definitiva estaba loquito, me lo pelaba y olía,
le pasaba la punta de su lengua y seguía oliéndolo, me olía las bolas y la
cabeza del guevo, era algo mágico, esa sensación, evidentemente ese olor lo
excitaba, me decía:
- ¡Qué grande y grueso que lo tienes!
En eso me empezó a mamarme
el guevo, hasta el fondo, me decía rico entre susurros, y me masturbaba a la vez,
yo le decía, "quiero ver el tuyo", se incorporó y se sacó el short que llevaba
puesto, y enseguida le agarré su guevo, se lo pelé y estaba súper babeado debido
a la excitación, era, grande y algo grueso su guevo, yo le dije:
- Quiero mamártelo.
Y me dijo que no, que él me lo mamaría a mí, así que se agachó y empezó a darme
una súper mamada, al rato me decía:
- Dame tu leche, quiero saborearla.
Y seguía
masturbándome y mamándome el guevo, yo ya no aguantaba y él lo sentía así, y me
decía "dame tu leche anda", y en una de esas pues empecé a acabar y él se tragaba
mi leche y seguía exprimiéndome el guevo, y se lo pasaba por toda su cara, él me
veía y yo podía verle toda su boca llena de mi leche, y me decía:
- Divino tu guevo!
De pronto me dice:
- Ahora quiero que me saques mi leche!
- ¿Cómo
quieres?
- Sácamela con tu mano.
Puso su culo junto a mi guevo y yo
empecé a masturbarlo, pero el sentir su culo junto a mi guevo, me hizo que se me
parara nuevamente el guevo, y él lo sintió y me dice:
- Wwaoooo! qué potencia tienes!
Yo seguía haciéndole la paja, de pronto me entró unas ganas de cojérmelo, así
que me agaché y le metí mi lengua en su culo, olía divino limpio, y con unos
vellitos que me volvieron loco, los sentía con mi lengua, de pronto él se inclinó
hacia delante y me puso su majestuoso culo a mi disposición, se lo abrí con mis
manos, y le metí mi lengua en su culo, me lo estaba cogiendo con mi lengua,
podía oír sus gemidos, en definitiva ese chamo estaba más que bueno. Me
incorporé y le puse la cabeza de mi guevo en la entrada de su culo, y empecé a
empujárselo poco a poco, oía cómo se quejaba entre dolor y placer, y me decía:
- Ábreme el culo más!
Y se lo empujaba algo más, hasta que de pronto se lo encajé
todo, él pegó un sólo quejido y ya lo tenía todo ensartado, podía sentir la
fuerza de su esfínter, eso me decía que era virgen o le habían dado muy poco uso a
ese culo, pero el sentir esa presión en mi guevo aún mas me excitaba, así que
empecé el bombeo, él decía:
- Dame más duro!
Era como insaciable, así que le dije
que se agachara y se pusiera en cuatro patas, enseguida lo hizo, le dije:
- Levántame ese culito.
Y me lo puso a mis órdenes, le podía ver el culito rojito
y muy húmedo, le pasé mi lengua por entre sus pelitos del culo, sentía ese calor
que emanaba de su culo por el deseo de que me lo cogiera, así que me puse en
posición y una vez más, se lo clavé esta vez de una sola embestida, ya no le
dolía, porque ya tenía ese culito todo abierto y deseoso de unas buenas
embestidas, así que cada vez paraba más el culo, y yo cada vez más se lo
enterraba más a fondo, me decía:
- Reviéntame el culo coño!
Estaba frenético, se
volvía como loco, le meto la mano y le agarro su guevo que estaba que explotaba
y todo babeado, le digo:
- No acabes todavía
- No, quiero que me
partas el culo con esta cogida! hazme sentir lo que es un hombre! ¿te gusta mi culo?
Yo le decía que sí, que era rico, él
me respondía: "entonces gózatelo", y eso hacía, se lo sacaba todo y le veía ese
agujerito rojo, y caliente, estaba abierto pidiéndome más guevo, así que le ponía
la cabeza en la entrada y para adentro de un solo golpe, eso le encantaba, porque
se lo hice como 10 veces, yo ya no aguantaba más y le digo:
- Te voy a llenar el
culo de leche!
- Ssiiiiii, llénamelo ahora!
No terminó de decírmelo,
cuando ya estaba acabando dentro de él, me dice:
- Agárrame el guevo!
Se lo agarro,
y con dos pasadas empiezo a sentir como le sale su leche, la cual se la
embadurno en todo su guevo, él me dice "sigue así", con cada lechazo siento como
aprieta el guevo con su culo, lo muevo un poco y me dice "qué cogida me has dado!",
se lo saco poco a poco y le veo el culito, bien abierto y con sus pelitos todos
sudados, un culo precioso se manda este chamo, le doy un beso en todo el
agujero y se estremece, y me dice:
- Quiero más.
- Nene, será para otro día,
porque ya lo tienes muy rojo.
- Sí, qué bueno.
Se incorpora y me
dice:
- ¿Quieres irte ya?
- Bueno, si no hay inconveniente puedo quedarme un
rato.
- Bien, mientras no llega mi abuelo no hay rollo, ¿te
esperas mientras me doy un baño?
- Dale, yo me asomo mientras tanto al
jardín.
No habrán pasado 15 minutos, cuando me dice:
- Ya estoy de regreso.
Era un
chamo bello, con esa cogida que le había dado ya me tenía impactado, qué aguante
tiene ese chamo, le pregunto su edad y me dice:
- Tengo 15 años.
- Queeeeeee????....
Él me pregunta la mía y le digo que 34, me dice que bien, me
pregunta:
- ¿Quieres algo de tomar?
- Bueno.
Me trae un refresco en lata, y nos
pusimos a conversar, de pronto me empieza a decir que siempre había tenido la
fantasía de que alguien se lo cogía, le pregunto:
- ¿Quieres decir que nunca te
habían cogido antes?
- No.
- Con razón ese culito es tan apretadito.
De sólo pensar ya se me estaba parando nuevamente, él lo nota y me
dice:
- ¿Quieres más?
- No, ya es suficiente.
No terminé de decírselo
cuando ya estaba mamámdome el guevo nuevamente, y me dice entre murmullos,
"cójeme otra vez", pues él se dedicó un buen rato a olerme el guevo y me decía
"coño ese olor me está reventando", me dice "cójeme Gerardo", bueno me llevó hacia el
cuarto nuevamente, y me sacó nuevamente el pantalón y me dejó en interiores, y
pegaba su nariz en mi paquete y aspiraba y aspiraba y decía "qué olor tan rico,
huele a hombre", por supuesto que yo solo me había lavado el guevo, así que el
olor a sexo era fuerte y eso aún más lo excitaba, de tanto pasarme su nariz ya
se me había parado todo el guevo, el, me lo sacó y empezó a pelármelo y olía y
olía, y cada vez que me olía la cabeza del guevo más excitado se ponía, y empezó
a mamármelo nuevamente, me chupaba las bolas mientras me hacia una paja, luego
seguía mamándome, yo le dije:
- Gabriel, dame el culo-
- Siiiii
Se
levantó y le desabroché su short, y quedó en pelotas que su guevo bien tieso, me
agaché y pude mamárselo en esta oportunidad, tiene un guevo rico y cabezón, le di
una rica mamada, de pronto él mismo se me voltea y me estampa su culo en mi
cara, le abro las nalgas y le veo sus pelitos, en toda la entrada de su culo, le
paso la lengua, se sentía caliente, y le meto la punta de la lengua en su culo,
eso lo erizó, se quejaba de placer, le abría aún más las nalgas, y se lo lamía,
le lamía toda la raja de su culo, era divino, le digo que se ponga nuevamente en
cuatro, y así lo hizo y se le abría aún más ese culo, podía verlo en todo su
esplendor, rozadito, le pasaba mi lengua, de arriba abajo en toda esa raja
cuando llegaba a su agujero, le metía la lengua, estaba ya algo dilatado por la
cogida anterior, pero yo sentía esas ganas inmensas que tenía el chamo de que me
lo cogiera nuevamente.
Sin decirle nada, le puse la cabeza de mi guevo en toda
la entrada de su culo y le metí solo la cabecita, y sentía como apretaba ese
culo, le pregunté:
- ¿Quieres más?
- Sí, mételo todo! hasta las bolas!
Usaba
un lenguaje que me excitaba, me decía:
- Párteme ese culo! déjamelo floreado!
quiero sentir durante una semana cómo me arde el culo por tu cogida!
Eso me
ponía a millón, yo seguía dándole por ese culo al chamo, se lo sacaba todo y le
veía ese culo abierto, le pasaba la lengua por toda su raja, ese culo
limpiecito, había un olor en su culo que era rico, se notaba que se había hecho
algún tipo de enema, porque el olor era a puro sexo, así que le sacaba mi guevo
y estaba todo abierto en huequito, y le metía la lengua, sentía ese calor, ese
deseo en su culo de más guevo, yo me dedicaba a lamerle ese culo, y ya cuando no
aguantaba más me decía:
- Por favor! métemelo!
Y así inmediatamente se lo clavaba
para aplacarle sus ansias de guevo, yo se lo sacaba todo y se lo volvía a
enterrar de un sólo golpe, él tenía ese culito paradito, se lo saqué y
nuevamente me dediqué a mamarle el culo, quería comérmelo, me tenía loco ese
culo, le dije que se volteara y le coloqué sus piernas en mis hombros, podía
verle así su cara, se lo puse en la puerta y zasss para dentro, cada embestida
mía, el volteaba sus ojos, en su cara había una expresión de placer
inimaginable, le veía su guevo súper tieso y todo babeado, yo seguía
embistiéndole el culo, me decía:
- Me arde el culo, dame tu leche ya! échamela bien
adentro!
Pero me dijo:
- Así no...
Se lo sacó y se volvió a poner en cuatro patas y
levantó el culo, y me dice:
- Clave así, hasta el fondo!
Bueno, sólo con ver ese
espectáculo de culo, al rojo vivo caliente, pidiéndome que lo penetrara, fue
suficiente, se lo metí y en dos clavadas me vine dentro de él, se lo metí lo más
que pude, en una de esas clavadas bestiales se quejó, creo que le dolió porque
se lo metí con todas las ganas, él me decía que sentía los chorros de mi leche
dentro de sí.... yo ya no podía más, pero él me dice:
- Quiero echarte mi leche
dentro de ti.
Eso me puso a pensar, bien una sola vez me había cogido, pero ese
chamo valía la pena, así que se lo saqué, le di un fuerte beso en ese agujero,
súper caliente, y me puse en cuatro patas, pues el chamo me dio una mamada de
culo espectacular, y me puso el guevo en toda la puertica de mi culo, y empezó
a meterlo, yo sentía como lo hacía como con ternura y en sólo segundos ya estaba
yo con mi guevo parado nuevamente, sintiendo cómo me estaba clavando el chamo de
15 años, que para esa edad ya tenía su buena verga, sentía cómo se abría paso a
través de mi culo peludo, hasta que llegó al tope y me dice:
- Qué culo tan rico!
Y
de pronto empezó el bombeo, se sentía excelente, se meneaba rico el chamo, yo
nunca pensé que le diría a alguien que me diera más duro por ese culo, pues eso
fue lo que le dije al chamo, dame más duro, porque la sensación era mágica,
estaba siendo cogido por un chamo de 15 años, con toda la ternura que se puedan
ustedes imaginar, estuvo dándome guevo como por 10 minutos y de pronto me
dice:
- Ahí va lo tuyo, amor!
Y empieza un jadeo y a presionarse fuerte contra mi
culo, yo sentía sus espasmos en mi culo, conté como 5, eso quería decir que me
echó 5 lechazos dentro de mí, se recostó sobre mi espalda y me agarró el guevo
y empezó a hacerme la paja, me decía:
- Dame tu leche amor.
Y le dio y le dio,
hasta que me la sacó nuevamente, subió su mano llena de mi leche y sentía cómo
lamía su mano llena de mi leche, mientras me decía:
- Eres glorioso!
Aún con su guevo ensartado en mi culo, me dijo:
- ¿Sabes? esta es mi primera vez en todo.
Me
sacó su guevo, me di la vuelta y lo abracé con todas mis fuerzas, eso en
realidad no fue sólo un polvazo, ahí empezó una relación con ese chamo que duró
5 años, 5 años de máxima felicidad para los dos.
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