Vaya obra

Esta historia es real y me sucedió hará unos dos años, cuando yo tenía 14 años y a punto de cumplir 15 (ahora soy bisexual, en aquella época tenía hasta novia). Resulta que soy hijo único y mis padres se iban un mes de viaje debido a que eran sus bodas de plata, por lo que me tuve que quedar en casa de una tía, por cierto una casa enorme con piscina, jardín, garaje, de todo, aunque no tenía hijos, pero sí uno en camino, estaba ya casi fuera de cuentas.

Pues debido a la nueva llegada de mi primo, mi tía contrató a una compañía de construcción para arreglar el garaje y acomodar una nueva habitación encima de éste. Vinieron unos obreros donde había un inmigrante ilegal... tenía unos 20 años, era negro, 1.89, rapado y un cuerpo muy obrero debido a que lo único que hacía era cargar cosas, mis tíos le cogieron mucho cariño y como no tenía lugar estable donde quedarse le ofrecieron poner un viejo colchón en el garaje mientras durara la obra, a lo que él accedió.

Un día mis tíos se fueron a comprar por la tarde y sobre las 10 recibo una llamada desde el hospital, era mi tío, me avisaba que tía Susana estaba ingresada debido al parto y que se quedarían allí toda la noche. Bajé a decírselo a nuestro amigo Samuel (era el obrero de color). Bajé las escaleras y me dirigí hacia el garaje donde no estaba... busqué en el jardín cuando oí el chapoteo en la piscina y veo a Samu bañándose y me fijo un poco más y se encontraba totalmente desnudo, me dijo si podía acercarle la toalla para no enfriarse, y se la acerqué muy feliz de que mi primo iba a nacer. Se lo dije y se alegró también mucho... se sentó en la hamaca y hablamos durante un rato de todo hasta que me dijo que fuéramos dentro que se enfriaría mucho y no podría trabajar al día siguiente, así que fuimos al garaje donde hacía más calor.

Samu se quitó la toalla y buscó unos boxer que se puso enseguida y se acostó en el colchón, al verme de pie y no haber ningún otro sitio para sentarse me invitó a acostarme en aquel colchón con él, y dije que sí. Estuvimos mucho tiempo hablando y le dije que no podría dormir debido a la emoción de antes y me dijo que jugáramos a algo... fuimos adentro de la casa y entramos en el cuarto de mis tíos a ver la tele y me dijo si sabía jugar al cuarto oscuro.

- Sí, pero hace mucho tiempo que no juego.

- Yo te lo explico -me dijo- uno se esconde y el otro con las luces apagadas lo busca y tiene que conseguir atarle las manos. ¿Tienes alguna cuerda? -me preguntó.

Le traje una cuerda del garage y empezamos a jugar... yo me escondí primero y él entró a buscarme... a los 2 minutos me encontró y empezó el forcejeo al que yo me resistía para poder ganar, pero era más fuerte que yo... durante la "lucha" le noté mucho su polla, ya que la tenía bastante dura. Cuando consiguió atarme me dijo que no me había contado la parte final del juego... me dijo que ahora con los ojos cerrados y con la boca tenía que adivinar la parte de su cuerpo que él me pusiera delante, a lo que accedí sin ninguna preocupación, y muy inocente a mis 14 años.

Cerré los ojos y me dijo que abriera la boca, lo hice y entró en mi boca lo que al principio no pude distinguir y pensé que sería algunos dedos juntos... pero empezó a sacarla y meterla y me gustaba su sabor... su textura y cómo entraba en mi boca, era algo apasionante y seguí lamiendo, y me dijo:

- ¿Sabes lo que es?

- No, mejor vuelve a metérmela.

Oí una risa, me quitó la venda y empezó a meterme la polla en mi boca... mediría unos 20 cm más o menos y era muy gruesa, le lamí los huevos, le comí el culo como pude y los pies, mis labios rozaron sus pezones duros como piedras y me empezó a bajar mi pantalón y le dio unos lametazos a mi pequeña polla. Estuvimos toda la noche lamiéndonos hasta que me dijo:

- ¿Quieres que te la meta?

Le dije que no, que me dolía, pero miró mis manos atadas, se rió y me cogió en brazos tirándome contra la cama. Le dije que no, pero empezó a meterme esa enorme polla poco a poco.

- Para!!!!!!! -le grité- me duele mucho.

Gritaba del dolor que me producía esa enorme polla, pero al rato, con lágrimas en los ojos del dolor, empecé a gritar y gemir del placer que me producía esa polla enorme. Durante varios minutos la tuve dentro de mí hasta que la sacó rápido, me dio la vuelta y empecé a comérsela cuando de repente salió un chorro enorme y blanco de su polla que calló dentro de mi boca y que saboreé.

Se acercó a mí y me besó durante un buen rato y me desató y nos fuimos a duchar los dos juntos. Lo enjaboné, le volví a lamer todo el cuerpo y él a mí y nos fuimos cada uno a su cama, pero antes me dijo:

- ¿Te ha gustado?

- Sí -respondí.

- Mañana seguro que habrá más.

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