El verano pasado
Hasta el verano pasado nunca me hubiera imaginado que esto me llegaría a pasar. Tengo 22 años, y me consideraba hetero hasta aquel entonces. Tuve mis más y mis menos con varias chicas, pero ahora que he podido "probar" las dos cosas rechazo la idea de tener que quedarme con una, pudiendo tener las dos.
Todo empezó el día en que mis padres me anunciaron que se marchaban de vacaciones durante un par de semanas y que me dejaban
sólo en el chalet del que disponemos para pasar el verano (aunque el único que lo utiliza soy yo, buenas juergas me he pegado allí...y las que me quedan) con la novedad de que este año venia de fuera un primo al que no veía hace 10 años. Me dijeron que mis tíos querían ir de viaje con ellos pero que Carlos (que así se llama) pasaba de ir y como se enteró que yo me quedaba sólo aceptó quedarse conmigo.
Carlos tiene la misma edad que yo, llegó el mismo día que mis padres se marcharon. Al verlo entrar por la puerta un escalofrío me recorrió todo el cuerpo, ¡¡cómo
había cambiado!! Ya no era el niño de antes, sino un chico alto, de tez algo oscura, pelo claro y un cuerpazo de muerte, mis ojos al primer sitio al que
se dirigieron fue a su enorme paquete que dejaba ver ese minúsculo bañador que llevaba.
A los pocos días fuimos cogiendo confianza y estando en la piscina me preguntó que si nunca me habían entrado ganas de bañarme desnudo y le contesté que ya lo
había hecho (ya que el chalet era lo suficientemente grande como para poder hacerlo). Me
preguntó que si no me importaba que lo hiciera, que le apetecía mucho, a lo que yo le contesté que no, que quizás yo también lo hiciera.
Al momento se bajó el bañador y dejó al descubierto su enorme polla, de unos 19 cm, con poco pelo, y sus hermosos huevos. Me quedé como hipnotizado y extrañado a la vez, ya que nunca me
había sentido atraído por ningún chico anteriormente, pero ahora era diferente, no podía apartar la vista de su tremenda y preciosa polla, creo que se dio cuenta, pero estaba tan absorto en su paquete que no me
importó mucho.
Cuando ya estaba en el agua me dijo que lo acompañase, que estaba muy buena y
hacía mucho calor, aprovechando que empezaba a bucear, me quité el bañador y me tire rápidamente al agua para que no notase que mis 18 cm habían empezado a tomar vida propia y estaban a punto de estallar. Una vez en el agua empezamos a jugar, haciéndonos ahogadillas, etc. Como la piscina no cubre mucho, al cabo de un rato empezamos a charlar sobre chicas y sexo, de manera que al momento se me puso tiesa y Carlos me dijo que a él también se le estaba poniendo dura, que se iba afuera para hacerse una paja, salió del agua y yo lo seguí.
Empezamos cada uno por nuestro lado, aunque no dejábamos de mirarnos y me propuso que nos pajeásemos el uno al otro. No me lo podía creer, nada más terminar de decir eso ya tenia su enorme polla en la mano y
empecé a masajearla de arriba a abajo. Era una sensación muy extraña, ya que no
había tocado más polla que la mía, y nunca había sentido la atracción de hacerlo hasta aquel día. Cuando Carlos me la tocó, casi exploto en ese momento. Al rato de estar haciéndonos las pajas, vi
cómo Carlos se inclinaba ante mi polla y desaparecía entera en su boca, la sensación era indescriptible, empecé a soltar gemidos de placer y Carlos
continuó con su trabajo.
Al ver cómo disfrutaba, me armé de valor y empecé a chuparle el capullo, al principio
sabía algo raro por las gotas de presemen, pero luego aquel sabor era una delicia, aunque no
sé qué era más delicioso, si el tener su polla en mi boca o la cara de asombro de Carlos al ver que se la estaba comiendo.
Al rato noté cómo me levantaba las piernas y empezaba a lamerme el culo, volví a gemir de placer mientras me metía su lengua caliente y yo proseguía con la felación. Como me estaba gustando tanto lo que estaba sintiendo mientras me lamía el culo, me decidí a masajearle el suyo mientras se la comía y al poco tiempo
noté cómo crecía su polla en mi boca y soltaba unos tremendos chorros de semen que se me escapaban por la comisura de los labios. Al principio el sabor era algo amargo, pero después su sabor era exquisito.
Cuando acabé de beber todo su semen hasta la última gota me pidió que lo penetrase, le puse un poco de crema bronceadora en el culo y poco a poco fui apretando hasta que entró hasta los huevos, la sensación era increíble, a las seis o siete enculadas no pude más y me corrí dentro de él. Nada más acabar, se dio la vuelta y su polla ya estaba de nuevo tiesa y me decía que ahora me tocaba a mi ser follado, le dije que me daba algo de miedo, que era la primera vez, que lo hiciese con cuidado y que si le decía que lo dejase no siguiera intentándolo.
Me empezó a lamer de nuevo el culo y poco a poco me fue metiendo primero un dedo, luego dos y tres, me puso crema y puso su enorme y caliente capullo en la entrada de mi hasta entonces virgen ano, empezó a empujar poco a poco y la fue introduciendo con un poco de dificultad y algo de dolor por mi parte, pero la excitación era mayor y acabo metiéndomela entera, noté
cómo sus enormes pelotas tocaban mi culo, para que al poco rato comenzara un vaivén que me estaba matando de gusto.
Noté cómo su polla se hacía más grande si era posible y toda su leche calentita se derramaba en mi interior.
Acabamos besándonos y acariciándonos el uno al otro extasiados de cansancio y placer.
Esta fue mi primera experiencia homosexual y no ha sido la ultima. Gracias a mi primo he descubierto que además de las mujeres, los hombres te pueden dar mucho placer. Desde entonces Carlos y yo nos vemos más a menudo y disfrutamos de lo lindo, aunque también me sigo viendo con chicas.
Si te ha gustado mi primera experiencia y quieres que escriba las demás, o quieres contarme algo, puedes hacerlo escribiéndome a mi e-mail: