Hola, ante todo quisiera dar las gracias a todas las personas que me han escrito animándome a escribir este otro relato.
Como decía en el relato pasado, descubrí con mi primo Carlos el placer que te puede dar un hombre. A parte de la primera vez, hubo otras... pues esta es una de ellas...
Desde la primera vez que lo hicimos en la piscina del chalet de mis padres, no dejamos de hacerlo en todo el verano, recuerdo que durante ese mismo día, durante la cena, comenzamos a hablar de si habíamos tenido más experiencias con chicos. Yo le comenté que con chicas sí lo había hecho, pero en cuanto a chicos él era el primero con el que lo hacía y de hecho era el primer tío en el que me fijaba.
Luego Carlos me comentó que él ya había estado con otros chicos, empezó a contármelo con detalles y mi polla empezó a tomar vida, mi bañador no tenía tela suficiente para guardar mis 18cms que luchaban por salir de allí, Carlos se dio cuenta y se levantó de la mesa, cual fue mi sorpresa al ver que su enorme polla también estaba a punto de estallar.
Se acercó a mí y empezó a besarme mientras recorría mi cuerpo con sus suaves manos. Empezó a recorrerme el torso, a acariciar mis pezones, para acabar tocándome los huevos y la enorme polla por encima del bañador, yo estaba que no podía más al tener su boca junto a la mía mientras me acariciaba de esa manera.
A la vez que él me acariciaba yo hacía lo mismo, pero no pude aguantar más y le saqué su enorme verga de 19cms que empezó a palpitar en mis manos, dejé de besarle y poco a poco fui bajando hasta alcanzar el preciado tesoro que Carlos tiene entre las piernas, al principio le di suaves lametones a su rojizo capullo, luego seguí lamiéndole los huevos, para pasar a tragarme toda su polla de una vez, el gemido que soltó fue increíble así que empecé a mamársela despacio y poco a poco fui incrementando el ritmo.
Al cabo de un rato me dijo que parase, que no quería que todo acabase tan pronto y que ahora le tocaba el turno a él. Se puso de rodillas y se tragó todos mis 18cms de polla de una vez, la sensación fue indescriptible, casi me corro, pero me aguanté y estuve disfrutando un buen rato al ver cómo me la estaba comiendo.
Al poco paró y me dijo que quería sentirme dentro de él, que se la metiese, que no podía esperar más, así que se subió a la mesa, se puso boca arriba y levantó las piernas mostrándome ese culito tan perfecto y prieto que tiene, al cual no me pude resistir y empecé a tocar, lo iba calentando, primero lo tocaba, le metía un dedo, luego dos... hasta que estuvo a punto y le puse la punta de mi capullo en su culo, al notarla me dijo que no podía mas, que se la metiera ya toda entera, a la vez que culeaba intentando metérsela, y en uno de esos intentos empujé y se la metí de golpe, dio un pequeño grito, pero fue de placer, se le notaba en la cara que quería más, así que empecé a metérsela y sacársela, primero despacio y después más rápido. Pasado un rato no pude más y le dije que me corría, así que acabé dentro de él y caí rendido encima suya.
Comenzamos a besarnos y me dijo que ahora era él el que quería disfrutar, así que me dio la vuelta y me puso en la misma posición en la que él estaba. Empezó a darme lametones en el culo, a tocarme, a meterme un dedo, después otro y cuando estuve preparado, empezó a meterme esa enorme polla de 19cms. Notaba cómo se iba abriendo paso a través de mí, era una sensación agradable, le animaba a que me la metiese toda, hasta que tocase mi culo con sus huevos. Cuando lo logró, empezó a metérmela y sacármela con un ritmo suave, mientras que con una de sus manos empezó a menearme la polla que ya estaba de nuevo más tiesa que un palo. Lo que estaba sintiendo era increíble, estaba tan inmerso en mi placer que no me di cuenta que Carlos salía de mí y gritaba de placer. Cuando abrí los ojos vi cómo se la meneaba. Comenzó a correrse encima de mi polla llenándomela entera. Cuando acabó dijo que no quería desperdiciar como antes mi semen, así que empezó a chupármela, tragándose su corrida de antes. Al ver eso me produjo tal excitación que no pude más y empecé a soltar leche de una manera que no había hecho antes, ya que cada vez estaba más excitado de ver cómo Carlos me la comía y a la vez estaba tragándose su semen y el mío.
Al rato acabamos los dos tendidos encima de la mesa, exhaustos, nos miramos y sonreímos pensando en que eso sólo había ocurrido en el primer día y que nos quedaban 15 más para disfrutar.
Espero vuestros e-mails para que me comentéis qué os ha parecido este otro relato, si queréis que siga escribiendo, o simplemente queréis contarme algo, un saludo y hasta otra.