- Acuéstate en mis piernas para que descanses
Y asi lo hice. Y pude sentir a traves de la tela del pantalón
la tibieza de su miembro
viril, largo, casi duro. Me puse a millón, y aunque
de verdad estaba cansado, y
necesitaba dormir, la sensación era maravillosa.
Ahí estaba yo con ese chico que
me hacía soñar, con su miembro tocando
mi mejilla, y su aroma viril, enervante
y fascinante, haciendome sentir como que estaba tocando
el cielo.
Levanté poco a poco mi mano y la puse entre mi
cabeza y su pene.
Se sentía hermoso, y empezó a crecer y
a ponerse duro. Qué noche!.
Una sensación inolvidable. Pero tuve que dormirme
porque el viaje todavia tenia
unas tres horas y tenia que llegar. Cuando por fin llegamos
al lugar y entregué el
vehiculo, nos fuimos a dormir a un hotel y ahi despues
de bañarnos, nos
acostamos muy juntos pues hacía frio. Él
me preguntó si me gustaba lo que
había tocado antes, y le dije que sí, que
era maravilloso sentirlo aunque fue a
traves de su ropa, y él me dijo:
- Ahora sí puedes tocar todo lo que quieras, dame
tu mano.
Y me la colocó en su pene que estaba desnudo!!!!!!!!!.
Qué hermosísima sorpresa. Era grande, aunque
no muy grueso. Se sentia
sencillamente delicioso. Le pregunté si no le
molestaba que yo fuera asi, y me dijo
- No, sólo consérvalo para ti.
Y entonces me abandoné al dulce tacto de su cuerpo.
Empecé a masturbarlo
suavemente mientras con mi otra mano recorria su pecho,
su espalda, su pequeño
trasero, en fin, no quedó rincón de su
cuerpo que no fuera acariciado por mis
manos. No tenía ninguna experiencia, pero se dejaba
hacer y me invitaba a seguirlo
tocando y masajeando su pene, que parecia crecer más
y más, a cada momento.
Después de estar asi por un rato me preguntó
si me gustaría que me penetrara y le
dije que tenia miedo, ya que el suyo era un pene muy
grande para mi. Me dijo
- Déjame tratar, si?
Y con eso me dio vuelta suavemente y me lubricó
la entrada con su precum, que
era abudante. Y me puso su cabecita en mi hoyito. Nunca
olvidare ese dulce
momento, cuando senti su pene atravesar mi esfinter casi
dulcemente; si hubo
dolor, no lo recuerdo, sólo sé que aunque
hubiera sentido algun dolor, el placer
de sentirlo penetrandome hubiera mitigado cualquier malestar.
Una vez que estuvo dentro se quedó quieto, dejandome
que me acostumbrara
a su tamaño, y empezó un vaivén
lento, suave, gentil, como si quisiera disfrutar
ese momento, su primero y mi más hermoso. Sentí
crecer su miembro dentro de
mí, y empezó un movimiento frenético,
adentro-afuera, como si en ello le fuera
la vida. Y por fin, cuando sentía que eramos un
sólo cuerpo en armonía, su pene
empezó a palpitar con fuerza dentro de mí,
y sentí una comunicacion intima con
ese hermoso pene que me estaba haciendo delirar de placer.
Sentí su semen tibio
y reconfortante bañarme las entrañas, y
con eso, la certeza de que ya formaba
parte de él y él de mí. Fueron los
minutos mas hermosos de esa noche, porque
no hicieron falta promesas o palabras vanas para que
los dos sintieramos que
habiamos encontrado nuestra otra mitad. Hubo muchos otros,
y fueron tanto
o mas hermosos, pero aquella noche, con todo aquél
cansancio y todo aquél
placer fueron inolvidables.
Al despertar muchas horas despues, volvimos a repetir un
sexo maravilloso,
sin palabras, pero diciendonos todo con esa acción
de ser yo suyo y tomarme
él para si. Después de bañarnos
nos fuimos a completar el trabajo, pero seriamos
siempre los dos amigos, companeros inseparables. No sé
dónde está él ahora,
pero donde esté, ojalá que mi recuerdo
le sirva para saber que al menos yo,
he sido muy feliz con ese recuerdo que empezó
una noche en un viaje..........