Compañero de Viaje

Fue en uno de mis viajes que hacía por el pais como conductor.
Yo tenia 21 anos y él 18. El era uno de mis amigos, alto, guapo, alegre, con una
sonrisa que conquistaba a cualquiera. Esa noche le dije que tenia que ir a una ciudad
como a seis horas de viaje y me preguntó si podia llevarlo conmigo. le dije que si.
Y es que él me gustaba muchisimo, su cuerpo y todo lo demas. Se le notaba a
leguas que estaba muy bien dotado, ya que el bulto que se le marcaba por encima
del pantalon decia que ahí había instrumento para dar placer por horas. Y con esa
ilusión fuimos por su casa y recogió algunas ropas y nos fuimos. Era un viaje largo,
y cuando iba sólo me aburría mucho, pero esa noche, yendo él conmigo, el camino
se me hacia bien hermoso.


Paré como a media noche ya que tenia sueño y le dije que iba a descansar un rato.
Me dijo:

- Acuéstate en mis piernas para que descanses

Y asi lo hice. Y pude sentir a traves de la tela del pantalón la tibieza de su miembro
viril, largo, casi duro. Me puse a millón, y aunque de verdad estaba cansado, y
necesitaba dormir, la sensación era maravillosa. Ahí estaba yo con ese chico que
me hacía soñar, con su miembro tocando mi mejilla, y su aroma viril, enervante
y fascinante, haciendome sentir como que estaba tocando el cielo.
Levanté poco a poco mi mano y la puse entre mi cabeza y su pene.
Se sentía hermoso, y empezó a crecer y a ponerse duro. Qué noche!.
Una sensación inolvidable. Pero tuve que dormirme porque el viaje todavia tenia
unas tres horas y tenia que llegar. Cuando por fin llegamos al lugar y entregué el
vehiculo, nos fuimos a dormir a un hotel y ahi despues de bañarnos, nos
acostamos muy juntos pues hacía frio. Él me preguntó si me gustaba lo que
había tocado antes, y le dije que sí, que era maravilloso sentirlo aunque fue a
traves de su ropa, y él me dijo:

- Ahora sí puedes tocar todo lo que quieras, dame tu mano.

Y me la colocó en su pene que estaba desnudo!!!!!!!!!.



Qué hermosísima sorpresa. Era grande, aunque no muy grueso. Se sentia
sencillamente delicioso. Le pregunté si no le molestaba que yo fuera asi, y me dijo

- No, sólo consérvalo para ti.


Y entonces me abandoné al dulce tacto de su cuerpo. Empecé a masturbarlo
suavemente mientras con mi otra mano recorria su pecho, su espalda, su pequeño
trasero, en fin, no quedó rincón de su cuerpo que no fuera acariciado por mis
manos. No tenía ninguna experiencia, pero se dejaba hacer y me invitaba a seguirlo
tocando y masajeando su pene, que parecia crecer más y más, a cada momento.
Después de estar asi por un rato me preguntó si me gustaría que me penetrara y le
dije que tenia miedo, ya que el suyo era un pene muy grande para mi. Me dijo

- Déjame tratar, si?


Y con eso me dio vuelta suavemente y me lubricó la entrada con su precum, que
era abudante. Y me puso su cabecita en mi hoyito. Nunca olvidare ese dulce
momento, cuando senti su pene atravesar mi esfinter casi dulcemente; si hubo
dolor, no lo recuerdo, sólo sé que aunque hubiera sentido algun dolor, el placer
de sentirlo penetrandome hubiera mitigado cualquier malestar.


Una vez que estuvo dentro se quedó quieto, dejandome que me acostumbrara
a su tamaño, y empezó un vaivén lento, suave, gentil, como si quisiera disfrutar
ese momento, su primero y mi más hermoso. Sentí crecer su miembro dentro de
mí, y empezó un movimiento frenético, adentro-afuera, como si en ello le fuera
la vida. Y por fin, cuando sentía que eramos un sólo cuerpo en armonía, su pene
empezó a palpitar con fuerza dentro de mí, y sentí una comunicacion intima con
ese hermoso pene que me estaba haciendo delirar de placer. Sentí su semen tibio
y reconfortante bañarme las entrañas, y con eso, la certeza de que ya formaba
parte de él y él de mí. Fueron los minutos mas hermosos de esa noche, porque
no hicieron falta promesas o palabras vanas para que los dos sintieramos que
habiamos encontrado nuestra otra mitad. Hubo muchos otros, y fueron tanto
o mas hermosos, pero aquella noche, con todo aquél cansancio y todo aquél
placer fueron inolvidables.

Al despertar muchas horas despues, volvimos a repetir un sexo maravilloso,
sin palabras, pero diciendonos todo con esa acción de ser yo suyo y tomarme
él para si. Después de bañarnos nos fuimos a completar el trabajo, pero seriamos
siempre los dos amigos, companeros inseparables. No sé dónde está él ahora,
pero donde esté, ojalá que mi recuerdo le sirva para saber que al menos yo,
he sido muy feliz con ese recuerdo que empezó una noche en un viaje..........