Vida De Andy
Nuestro protagonista es un chico llamado Andrés, de un Instituto como el
vuestro, aunque procedía de un colegio privado de religiosos cercano a donde él
vivía y que siempre le había hecho sentirse distinto al resto de sus amigos de
Instituto. Ya con 17 años se creía que el mundo era suyo. Lo malo no es querer
ser el amo del mundo, querer comerse el mundo, sino cómo tratas a los demás y el
precio que más tarde o más temprano terminarás pagando. A su físico, que él
consideraba insuperable, se le sumaba el don de palabra para convencer a
cualquiera. Tenía claro que quería ser el líder y consideraba a los que les
rodeaba como accesorio de algo más importante, él mismo.
Hacía ya tiempo que sus amigos no le llenaban. Salía con ellos pero siempre le
faltó algo, se encontraba vacío entre sus amigos y es que ellos no podían
satisfacer el íntimo deseo que Andy tenía. De todas formas no confiaba lo
suficiente en estos como para decirles la verdad sobre sí mismo. Es por ese
motivo por lo que había decidido estudiar fuera de la ciudad. Este era su último
año en el instituto, y debía de aprobar al precio que fuese. Sería fuera, en
otra ciudad, donde él se encontraría libre para ser él mismo, sin engaños.
Sabía desde pequeño que lo que de verdad le gustaba eran los hombres. Sentía su
atracción y le costaba cada vez más trabajo reprimirse con algunos de sus amigos
masculinos del Instituto. Algo había habido en su otro colegio, y con algún
chico del grupo del teatro, pero siempre había resultado algo discreto e
insatisfactorio para Andy.
Pronto había sabido a doónde ir a encontrar algún hombre, los sitios a los que
acudir para satisfacer de alguna forma su necesidad cada vez más creciente.
Algunos momentos, algunos roces no habían sido suficiente. La presión de tener
que acabar el curso y aprobar la selectividad le había llevado a intensificar el
deseo de estar con un hombre. Masturbarse ya no era una solución para Andy,
pasaba mucho tiempo en el baño y sus padres podían empezar a sospechar. Así que
sabía dónde tener algo más serio con un hombre y se decidió a ir a por todas,
según pensaba nuestro amigo, ya era hora.
El sitio eran unas dunas de su ciudad, en la playa donde la gente de su ciudad
no acudía por encontrarse a cierta distancia de la misma. Estaba convencido que
con su atractivo y su juventud lograría todo lo que deseaba. Al llegar escogió
un sitio y pese a estar en invierno, y ya que no hacía mucho frio, se quitó el
jersey y la camisa. Pronto se le acercaron hombres mayores que le rodearon,
algunos se sacaban la polla y se masturbaban delante suya. Eso no era lo que él
estaba buscando exactamente, aquellos hombres pertenecían a la tercera edad
literalmente hablando. Al girar la cabeza hacia su derecha vio a dos chicos de
unos treinta y tantos años y uno de ellos era para Andy, su ideal de hombre.
Estaba claro qué hacer: ir a por él.
Andy se les acercó, pero estos continuaron su conversación sin hacerle caso.
Aquello le irritó, pero estaba dispuesto a no irse con las manos vacías. Así que
se quitó el vaquero y se quedó en calzoncillo bajándoselos lo bastante por
detrás como para que le hicieran caso, a eso sumó su postura más provocativa y
todo se resolvería, según Andy. El caso es que los dos hombres estuvieron
mirando a Andy, pero los dos se levantaron y se fueron detrás de unas dunas no
muy lejos de donde estaban. Aquello le llevó a la histeria. Nuestro amigo
siempre había creído que en este mundo, el de la homosexualidad, la gente iría a
por la gente guapa y joven, es decir, a por él.
Se quedó allí, pasmado y escuchando las caricias, los besos, las risas y los
gemidos. Si ya por entonces Andy estaba caliente, se puso peor al escuchar
aquellos sonidos. Al rato largo uno de ellos salió, era el que a él le había
gustado y por el que se había acercado para ligárselo, pasó rápido por delante
suya y se fue más rápido. Estaba claro que ya había recibido lo que había venido
a buscar. Al rato salió el otro con el torso desnudo y se tumbó en la arena. No
era su ideal pero estaba claro que iba a ir a por aquel hombre de torso desnudo,
que le había quitado a su hombre de aquel día.
Se acercó, se puso a su lado con una postura provocativa, dejando ver parte de
su culo desnudo, empezó una conversación con aquel hombre. La conversación le
resultó agradable, el hombre era culto y eso era algo que siempre había echado
de menos en sus amigos. La verdad es que el rato pasaba de forma agradable, pero
aquel hombre no mostraba el más mínimo deseo hacia él. Andy estaba resuelto a
que este no se le escaparía como el otro. Andy no había dudado en decirle a
aquel hombre que se encontraba unos días descansando en casa de los exámenes ya
que se encontraba estudiando segundo de psicología en otra ciudad. Nuestro amigo
sabía que muchos hombres no deseaban tener relaciones con chicos menores ya que
los consideraban un problema. Así que no dudó en aumentarse la edad para ver si
de esta forma el hombre reaccionaba.
Giró para ver la reacción del hombre y verlo mejor físicamente, la verdad era
que hasta entonces no se había fijado en él. Tenía unos buenos músculos, y
Andrés vio entonces que los vaqueros estaban bajados lo suficiente para ver la
polla de aquel hombre. Nuestro amigo se excitó lo suficiente como para pasar a
la acción, así que pasó su mano por la pierna hasta subir al miembro de aquel
hombre. Lo cogió con sus dos manos y trató de introducirlo en su boca, pero con
el vaquero casi puesto resultaba imposible.
De pronto aquel hombre se levantó rápidamente, se quitó los pantalones y metió
su polla en la boca de Andy. Atónito por la rapidez con que aquel hombre había
actuado, y con aquella polla en su boca dudaba qué hacer. No es que no supiese
qué hacer, ya lo había hecho antes en el colegio de religiosos o en el
Instituto, sino la rapidez con que había cambiado la situación, pero el hombre
no le dejó motivos de duda, le ordenó que se la mamara y Andy se puso con gusto
a hacerlo. Cuanto más la mamaba más grande se le ponía y la excitación crecía en
Andy. La polla estaba en su boca como nunca había tenido una, una polla de
verdad que crecía con cada mamada de Andy.
Al rato el hombre lo levantó y lo besó, un beso cálido y profundo que él
devolvió como mejor supo. Los besos y las mamadas de Andy y aquel hombre se
intercambiaban de forma ininterumpida. La fuerza con que lo abrazaba, los besos
cálidos en su boca y el sentir en su boca la polla de aquel hacían sentirse a
Andy otro muy distinto, o quizás el que siempre había querido ser. El hombre lo
dominaba totalmente le decía qué debía de hacer y cómo y él obedecía con gusto.
Las palabras del hombre "mámala, mamón" no hacían sino excitarlo aún más.
De pronto con fuerza el hombre había puesto a Andy de espaldas, y la lengua
estaba en su culo, la excitación de Andrés fue aumentando conforme el hombre iba
introduciendo su lengua húmeda en la raja de su ano. Le habían hablado de
aquello, pero nunca se lo habían hecho. El placer era cada vez mayor, tanto que
nuestro amigo llegó a perder la conciencia de sus tabúes, de lo prohibido.
Disfrutaba como nunca antes lo había hecho. El placer de aquel momento le llevó
a una excitación en la que ya estaba dispuesto a hacer cualquier cosa que aquel
hombre quisiera.
La lengua húmeda se fue combinando con un dedo que cada vez penetraba más en el
ano de Andy de forma rítmica. De un dedo pasó a dos y así a tres... Los besos,
las mamadas y aquello en lo más profundo de Andy, le hicieron pensar en la polla
de aquel hombre, la que había tenido en su boca en su interior. Ese deseo
excitaba a Andy y le llevó a suplicarle que lo follara. Después de un breve
instante Andy sintió cómo era puesto con brusquedad más hacia abajo dejando su
culo más abierto y sintiendo cómo una polla dura entraba con fuerza en su culo.
La polla entraba con fuerza y aunque al principio sintió dolor, pronto ese dolor
pasó a un placer intenso. La polla fue entrando hasta lo más profundo y de forma
rítmica se movía en su interior. Él se había metido cosas en el ano en su casa,
pero aquello era distinto. El placer llevó a Andy a sentirse otro. Aquel hombre
desde que él lo había provocado siguió y siguió dentro de él, llegó el momento
en el que Andy se corrió, pero aquel hombre siguió y se corrió con su semen
caliente en su interior. La felicidad de Andy era máxima porque había encontrado
lo que había venido a buscar, se le habían despejado muchas dudas, pero sobre
todo sabía que en esos momentos en los que se había entregado a aquel hombre se
había sentido toda una mujer.
Regresó a su ciudad con aquel hombre, había pasado a sentir a algo más por aquel
hombre que un simple deseo sexual. Su interés era quedar con aquel hombre de vez
en cuando, pero este hombre no mostraba mucho deseo por Andy. Como mucho le sacó
su número de móvil y unas vagas promesas. Andy volvió a encontrase con aquel
hombre y lo más que sacó de él fue una charla agradable. Nuestro amigo soñó
muchas noches en su cama con aquel hombre y con su polla en su culo. Se había
corrido muchas noches en la cama recordando aquella primera follada, estaba
dispuesto a seducir a aquel hombre y que aquello se repitiese. Se lo encontró en
repetidas ocasiones cerca de donde vivía Andy, pensó en un familiar enfermo ya
que cerca de donde vivía había un hospital. Hasta que un buen día descubrió que
aquel hombre, al que él amaba, estaba con un amigo suyo de su antiguo colegio
religioso. Un chico que casi era tan guapo como él, al que Andy se había más que
insinuado en su antiguo colegio religioso. El chico, después de que Andy se la
mamara en más de una ocasión, le había rechazado dejando a Andy con la única
opción de ir a estudiar a un Instituto público para tratar de olvidarlo. Ahora,
cerca de su casa, se encontraba con este chico y su amante juntos. Curiosamente
Andy nunca sintió odio por su antiguo amigo, sino por el hombre al que se había
entregado plenamente. El amor de Andy se convirtió en odio, la venganza fue su
propósito desde aquel momento.
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