VIVIENDO CON EL ENEMIGO
12 de mayo del 2004, una fecha que marcaría mi vida de una forma que nunca
hubiera imaginado.
Marcaban las 5:00pm en el reloj de mi celular. Había estado de compras con una
amiga en el centro de la ciudad, comprando cosméticos para ella, como toda amiga
de un gay quería un consejo. Llegamos al puesto de revistas donde trabajaba un
amigo de ambos, después de platicar por un par de minutos… ahí estaba él,
llegando con su camisa blanca de cuello en “v” y su pantalón de mezclilla
apretadito, él un tipo de 1.85, cuerpo atlético pelo rizado, quien no podría
enamorarse a sus 18 años de alguien así, aun más si no se han tenido relaciones
gay. Al llegar el chavo mi vista cambió de rumbo, cambió de estar en la mirada
de amigo a ese cuerpo increíble, trasero abultadito, cuerpo de deportista y que
decir de su rostro. Mi amigo nos presento y todo terminó, mi amiga y yo partimos
del sitio.
Pasaron dos días desde que miré a aquel hombre encantador. Eran aproximadamente
las 3:00pm del 13 de mayo del 2004, cuando recibí un mensaje a mi teléfono
celular “oye, le interesaste a mi amigo. Pasa por mi mañana al trabajo para ir a
comer”. A lo cual contesté; “está bien, pero invita a tu amigo, para salir tu
novio y tu, él y yo”.
Llego el día siguiente día. Pasé por mi amigo a su trabajo y ooh desilusión, mi
amigo no había podido localizar a aquel chavo que me impactó tanto, llamamos y
llamamos a su teléfono celular, pero este nunca contestó. Fuimos con rumbo
indefinido a comer, al entrar a un cyber café bajando las escaleras, ahí estaba
el, aquel muchacho de cuerpo atlético y con ojos que matan, después de dialogar
un rato rechazó nuestra invitación a comer y lo cambiamos por un paseo por la
plaza. Después de conocernos un poco llegó la noche, me fui a mi casa y él a la
suya.
Nos vimos al siguiente día (15 de mayo del 2004), me contó sus penas; que estaba
enamorado de un niño, que llevaba llamándolo un par de días, pero éste no le
contestaba las llamadas, que lo quería olvidar, para mi desgracia me ofrecí a
ayudarle, así que le dije que el me pidió que lo ayudara a olvidar y que quería
que fuera su pareja. Después de caminar un rato en silencio dije “puedo andar
contigo hasta que resuelvas tu problema, no quiero andar contigo mientras estas
pensando en él” me pidió de nuevo que le ayudara, para mi desgracia me deje
llevar por tantas cosas bonitas que me dijo y accedí.
Ese mismo día en la noche salimos a una fiesta, en casa de unos amigos, en la
cual nos divertimos, llegó la hora de dormir. Me pidió que durmiera arriba de
él. Yo vestía un bóxer apretado y el otro parecido, los dos cuerpo a cuerpo,
casi desnudos, con el calor de mayo, pene contra ano, solo nos separaba la ropa
interior que estorbaba en ese momento, la cual no podíamos quitar porque había
gente en aquella habitación.
Después de esa noche llegó el día siguiente, cuando partimos hacia su
departamento, en el cual habitaba con dos compañeros mas, pero lo tendríamos
solo para los dos. Nunca pensé que pasaría lo que aquella vez pasó. Al llegar al
departamento luego, luego me introdujo a la recamara y me arrojó a la cama,
empezó a quitarme la ropa mientras me decía “no haremos nada que no quieras” yo
mudo, por no saber que hacer o decir solo me dejé llevar. De pronto quede
desnudo completamente boca arriba, de pronto él empezó a jugar con mi pene, me
puso un condón con la boca y posteriormente me untó lubricante en todo mi
garrote, para posteriormente introducírselo todo, poco a poco, lentamente,
mientras gemía de placer y yo de un poco de dolor, ya que nunca había penetrado
a nadie. Al terminar nos bañamos y nos fuimos de nuevo a la calle.
Fueron pasando los días, semanas, meses. Después de haber faltado varias noches
a dormir a mi casa, de mentir para quedarme a dormir con él, me dijo que
viviéramos juntos, a lo cual hasta el momento me arrepiento haber aceptado.
Vivimos juntos y por lo cual cojiamos mucho mas que nunca, llegamos a tener sexo
hasta 4 veces en menos de 2 horas, era algo increíble hasta que al tiempo se
empezó a comportar un poco extraño, pero yo no le tome importancia. Al mes de
vivir juntos, decidimos mudarnos, nos mudamos a una casa, vivíamos ahí sus
amigos, él y yo. Al poco tiempo se fue unos días fuera de la ciudad y noté que
faltaban condones de las reservas que teníamos él y yo, por lo cual pregunté a
sus amigos que si había tomado de éstos, pero ellos no fueron. Así que solo
quedaba una sola opción.
Pasaron dos días. Un amigo de él me dijo que mi novio le había dicho que estuvo
con otro, pero que yo no le creería y lo retó a que me dijera y aquel lo hizo.
Quise cerciorarme de esto, así que le pregunte a mi novio, obviamente me lo
negó, pero para esto los escuche platicar de este asunto y él mismo me lo
confesó, pero como yo ya estaba enamorado pues lo perdoné, fue mi segundo grande
error.
Paso el tiempo y el me dijo que el no quería nada conmigo, así nomás, cruelmente
me lo dijo, que él solo quería sexo conmigo, que no le importaba en lo absoluto,
así que quería que me fuera, después de que me había salido de mi casa no podía
regresar. Le rogué, le suplique, llore para que no termináramos, mis lágrimas
hicieron efecto, se puso a llorar y me pidió disculpas, estaba jugando conmigo
de nuevo, así como lo había hecho siempre. Continuamos nuestra relación
“normalmente” sin saber que lo que yo había evitado me arruinaría y mataría en
mi las ganas de volverme a enamorar y amar a una persona.
Terminábamos peleados a cada rato, pero lo mas bonito era la reconciliación,
fornicábamos como nunca, era como un afrodisíaco para nosotros, pelearnos y
llegar el momento en que no sabíamos cuando empezábamos a estar mamándonos y
penetrándonos uno al otro. Así transcurrió un año de relación, año y medio, dos
años, hasta que conocí a un chavo de otra ciudad y termine con mi novio, ya que
las cosas nunca estuvieron bien, y de eso me di cuenta tarde. Al mudarme de
ciudad, el que ahora era mi ex me llamaba a cada momento y no me dejaba en paz,
rogándome para que regresara con él. Duré dos meses fuera, logrando olvidarme de
aquella desagradable relación, hasta que un día no se como o de que forma
regrese a la casa donde vivíamos y termine por volver con él, darle una segunda
oportunidad, para lo cual platique muy seriamente con él, me prometió que las
cosas estarían bien esta vez.
Pasaron 15 días para que yo me diera cuenta de que “perro que come huevo, aunque
le amarren el hocico, come huevo” llegue un sábado inesperadamente a la casa,
escucho la TV encendida, me extraña, entro con cuidado y que es lo que veo,
alguien metiéndose al baño apresuradamente. Abro el baño y es mi pareja adentro,
al girar la perilla de la recamara alguien empuja para que yo no abra, ahí
estaba un niño de 16 años, 7 años menor que él. ¿“esa es la confianza que te
brindo y defraudas”? “me ausento sólo por un día y así me pagas” en ese momento
su rostro cambió de semblante, como queriendo desaparecer. Corrí al niño, que
por cierto sabia que estaba entre medio de una relación de dos, dicho de otra
forma, que él seria el otro. No se como existe gente que puede conformarse con
eso o que pueda prestarse a cosas así.
Terminamos nuestra relación, vivimos juntos, él no quiere irse de la casa, yo no
me iré, así que estamos conviviendo en la misma casa, soportándonos mutuamente
hasta que uno de los dos dé el brazo a torcer. Solo espero que la vida le cobre
lo que ha hecho y le dé todo lo que se merece y que sea ahí cuando se dé cuenta
de todo lo que perdió, ya que sus amigos propios se lo dicen, pero es una
persona que solo piensa en él, después él y al ultimo él. Lo peor del caso es
que el dice que aun me ama, pero que no sabe porque me odio, así que opino que
todo el amor que él siente por mi lo canaliza y quiere hacerlo odio, es por ello
que se porta así conmigo.
Hasta ahora podría decir que es mi peor pesadilla y maldigo el día en que lo
conocí, porque hasta ahora solo me ha traído desgracias y llanto, ya que aun lo
sigo amando, pero no puedo perdonar todo lo que me ha hecho y no quisiera que
siguiera jugando conmigo y con mis sentimientos, así que estoy dispuesto a lo
que sea para olvidar todo, pero mientras vivamos juntos no podremos ser
independientes, pero de algo si estoy seguro… nunca me saldré de esta casa.
Amigos lectores, estoy dispuesto a que me manden comentarios acerca de mi
relato, ya que es mi relación resumida en tres páginas, omito varias cosas
porque no las creí importantes. Les dejo mi correo para quienes quieran
escribirme y agregarme al mensajero. Espero les haya gustado.
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