Poder
reír con los amigos, poder llorar con la familia, poder discutir con un compañero,
poder llorar por ti... Poder escribir cada día pensando en ti, poder tocar el
piano pensando en los míos, pensando en ellos, pensando en ti. En ti y en todo
el tiempo que vivimos juntos... Puede que sea poco para ti, pero es mucho para
este pequeño corazón, para este pequeño cuerpo que siempre ha estado privado
de todo contacto sexual y sentimental... Me
encanta llorar por ti, me encanta poder discutir contigo, me encanta que te
enfades conmigo... Me encanta todo el mal que viene hacia mí por causa tuya
porque sé que es para mejorar esta situación y que no viene para
destrozarme... Sé que cada lágrima que resbala por mi cara cada noche no cae
sobre la cama... si no que cae sobre la relación tuya y mía....
¿Soy feliz o me estoy engañando a mí mismo? No quiero liarme con todas esas
ideas tontas de que nunca seremos felices en esta vida, y que la felicidad no
existe... ¿Entonces qué es eso que siento al pensar en ti, lo que siento al
pensar en mis amigos...? Puede que no vuelva a vivir todo esto que estoy
viviendo ahora, y quiero vivirlo todo, tanto lo malo como lo bueno, porque sé
que cuando sea un adulto en su etapa de vejez, recordaré todas esas cosas, y
pensaré: “qué hermosa es la vida”... Yo soy feliz, sé que soy feliz, y
tengo una barrera que me ayuda a librarme de la gente que quiere meterme en la
secta de “NO A LA FELICIDAD”. Esa gente quiere quitarme de tu lado, quiere
quitarme del vuestro también...