A los Valientes
De admirar tu timón, valiente amigo,
tu tan clara canción de navegante,
tus ojos persiguiendo tu adelante,
de tanto comulgarte te persigo.
Las noches de los días que contigo
comparto el resplandor en tu semblante
desbocan mi verdad espeluznante:
tu aliento dice 'ven' y no te sigo.
Es tanto el '¿por qué no?' de mis reproches
que a lomos del vaivén del 'sin embargo'
convierto en un 'mañana' sin futuro
que puede que no existan otras noches
más claras, sin que beba el tan amargo
veneno de negarme contra un muro.