Amor, dulce enemigo


¿Amor? ¿qué es el amor?, una palabra de cuatro letras cuyos sinónimos son sufrimiento, dolor, llanto... es sólo eso, amor, esa palabra que mueve al mundo y lo lleva de cabeza, amor ¿existirá el verdadero? No lo creo...!

Estos son mis pensamientos, mis ideas, mi concepto del amor que al compararlo con los demás es lo mismo, todo es igual, no me había ido tan bien. 

Hace ya un tiempo atrás, yo era un adolescente con ganas de vivir, con ganas de enfrentarme a todos por algo que para mí valga la pena, por defender mi integridad, era alguien lleno de alegría, era como un niño que empezaba a caminar.

No sabía lo que era el amor, sólo había oído que era maravilloso, que si lo encontrabas y que si realmente lo querías, nunca lo ibas a dejar ir, y que si se te escapaba te haría llorar y nunca lo olvidarías, y cosas así; me burlé de esto en un principio, no lo creía, yo mismo tendría que sentir en carne propia y así poder opinar; desde aquel día se inició mi búsqueda por el amor, pues quería comprobar si era cierto aquello que oí, porque quería saber, quería aprender qué se siente al amar a alguien y ser amado, pero por más que buscaba y buscaba nunca encontraba, seguí con ello y nada, pero no me rendía y continuaba empeñoso pero no aparecía, el amor se había escondido y muy bien de mí, fue entonces cuando me pregunte: “¿Es que nunca sabré lo que es amor?, ¿no hay nadie en este mundo a quien yo pueda querer y a quien pueda entregarme?”; me sentía muy mal, mis ansias de saber se tornaron en desesperación e impotencia, los demás uno a uno iban encontrando su amor ¿y yo?, ¿qué pasó conmigo?, todos eran felices, todos vivían en su mundo y yo me fui quedando detrás, solo y desilusionado.

Pasaron meses y nada, el amor se olvidó de mí, fueron muchas noches de angustia puesto que yo sentía la necesidad de amar a alguien, de dar todo lo que sabía que había en mí, mas aun así todo seguía como antes, hubo momentos en los que creí haberlo hallado, pero abría los ojos y me daba cuenta que no era lo que yo quería (y esos intentos no valían), no sentía nada en absoluto y eso no era amor. Empecé a hacerme a la idea que no todos tenemos un alma gemela en la tierra y yo era uno de ellos, empecé a acostumbrarme a estar solo, el tiempo se encargó de hacerme uno con mi soledad, éramos ella y yo, nadie más que los dos, estaba a punto de terminar mi camino en la adolescencia y ya había perdido las ganas, la alegría con las que empecé mi loca búsqueda, ya no valía la pena seguir, me había amoldado a mi rutina de vida, me había compenetrado demasiado con mi “único amor” entonces: mi soledad.

La vida seguía, el mundo aún giraba y yo me dejaba llevar por todo lo que sucedía a mi alrededor, me volví frágil, estaba de algún modo resentido con la vida por haberme privado del “privilegio de amar”, pero pronto y muy pronto la vida me demostraba que no me había negado nada, que sólo me había hecho esperar, sin pensarlo yo estaba allí cara a cara con el amor, con mi amor, con aquel amor que se escondía de mí, él estaba ahí, sólo que no lo sabía, pues mi amor, muy ingenioso él, se había disfrazado de amistad, razón por la cual no podía distinguirlo a pesar de tenerlo frente a mis ojos, y es que luego comprendí que el amor se nos presenta de tantas formas; algunas veces hace que nos escandalicemos, otras veces nos parece que fue una forma estúpida de aparecer, y así... pero en mi caso mi amor llegó disfrazado de amistad, y vaya que supo disfrazarse, aunque a veces me hacía sospechar pero sabía cómo disimularlo.

Surgió entre ambos una amistad que poco a poco traspasó los límites, y como mi amor seguía con el disfraz, hizo que yo me confundiera: “¿Cómo iba a enamorarme de mi amistad?”, creí que estaba a punto de volver a caer en esos intentos que ya había vivido antes, creyendo que era amor y no lo era; pero a mi amor se le fue cayendo el disfraz poco a poco hasta que finalmente se mostró tal cual era... no lo podía creer, a quien había estado buscando por tanto tiempo al fin lo tenía frente a mí (de hecho siempre estuvo frente a mí), me emocioné mucho, mi corazón ahora latía de una forma diferente, una forma que jamás antes había sentido... ahí, frente a mí estaba mi amor, mi primer amor, al verlo tal cual entendí que no era como yo lo estuve esperando, era muy diferente al prototipo de amor que los demás me habían dicho que esperara, pero era mi amor y eso era suficiente, era mío, sólo mío, una serie de sentimientos se desataron dentro de mí, todos ellos eran nuevos, sensaciones inexplicables con palabras, empezaba a sentir todo aquello que una vez escuché y entendí también que el amor era maravilloso.

Mi amor y yo por fin juntos, felices sin importar nada más, empezaba a vivir en carne propia lo que hacía el amor, era simplemente único en su género; describiendo a mi amor podía decir que era idéntico a mí pero a la vez teníamos nuestras diferencias, era dulce, tierno, alegre, comprensivo, cariñoso, maravilloso, y es que era mi amor y todo lo que él podía tener o carecer a mí me parecía perfecto, yo vivía para él y le entregaba todo cuanto podía poseer, pasábamos mañana, tarde y noche, no había día en que no nos viéramos, si eso pasaba yo me sentía vació, pues él, mi amor, era el único que llenaba mi vida. Una noche comprobé una de las cosas que me dijeron acerca de él: “Si realmente lo quieres, nunca lo vas a dejar ir”; pues sí, estuve a punto de perderlo, se me iba, me hizo llorar, no sabía qué hacer, sólo lloré y lloré como un niño al que le quitan su juguete más preciado... no quería dejarlo ir y para mi alegría él volvió, volvió también mi alma al cuerpo, lo que sentí fue algo como volver a nacer, mi amor estaba conmigo otra vez, no se fue, sólo fue un susto, se quedó conmigo por un tiempo más.

Me desconocía a mí mismo, de lo que antes me burlaba ahora formaba parte de mí, yo era otro que sólo vivía para él, pensaba en él y no amaba a nadie más que a él, a mi amor, todo era perfecto, demasiado perfecto como para ser real, era como un sueño del cual no quería despertar, pero como todos los sueños acaban, este estaba a punto de terminar. Tiempo más tarde mi amor se transformó por completo, se mostró frío, rechazante, distante. ¿qué pasó?, ¿dónde está mi amor?, ¿a dónde se había ido?, era todo un misterio pero por su forma de actuar me hizo pensar que estaba a punto de partir... y en efecto, así fue, y esta vez para siempre, se alejó de mi lado y mi gran error fue el dejarlo ir por lo que hoy me arrepiento, me destrozó el corazón; luego mi amor recogió su disfraz y se lo puso nuevamente, de mi amor no quedaba nada, ahora era a la amistad a quien tenía enfrente; lloré otra vez y sufrí también y no me avergüenza el haberlo hecho... pero ¿qué pasó?, tal vez fue la forma en que te presentaste, en la que llegaste a mí, yo tenía mucho más para ti pero te fuiste amor, ya no te tengo, y te extraño, no te imaginas cuánto te extraño, cuánto te necesito.

Aunque hoy sigue con el disfraz de amistad, me cuesta trabajo mirarlo como tal, pues a veces se quita la máscara tan sólo para mirarme y cuando volteo para encontrarme con su mirada rápidamente se la pone, pero sé que aún está allí detrás de esa máscara; el amor... ese mismo que llegó a mí sin querer, el mismo que me hizo sentir muchas cosas nuevas, por quien estuve esperando tanto tiempo y que pasó por mi vida tan fugaz como un cometa, yo sé que está allí pero ya no se quitará el disfraz otra vez, tan sólo por miedo, lo comprendo, además con el tiempo se alejará más y más de mí y me olvidará e irá en busca de su felicidad, la verdadera, la correcta, pero yo siempre me mantendré recordando y esperaré a que el amor, un nuevo amor, vuelva a llegar a mí vida, en cualquiera de sus formas, y me haga sentir lo que sentí con el primero, que me haga sentir el amor a flor de piel una vez más y que me motive a escribir alguna otra historia.

En fin, no queda nada más que decir, pero, ¿cuánto tiempo llevará hacer todo atrás y continuar?, ¿cuánto tiempo tendrá que pasar para encontrar un amor otra vez?, ¿cuánto tiempo me tomará olvidar a mi amor y evitar que me afecte el sólo hecho de verlo?, ¿cómo matar mis ganas de amarlo, de abrazarlo, de besarlo, de estar con él, con mi amor?... no sé, no hay manera ¿cierto?, después que te ha tocado no hay manera de olvidarlo y poco a poco te va destruyendo desde dentro, con esto comprendí que todo lo que me contaron era cierto: “El amor después del amor se vuelve tu enemigo, pero no de cualquier clase, se vuelve un enemigo dulce, contra el que no puedes ni quieres enfrentarte, por más que intentes hacerlo, él siempre vivirá en ti...!


 

 

 

< Volver Atrás

©
Teenlover.net