Aprendizaje
Este medio día he comido en la universidad, pero hoy ha sido una comida
especial, ya que he comido solo, nadie se ha quedado a
comer conmigo y me
ha tocado comer solo, dentro de mi aburrimiento y mientras miraba el vaso
de coca cola, me ha acordado que hace un año, un compañera de clase me
entregó una carta, era una pequeña biografía de su vida, realmente no sé
por qué me la entregó a mí, no le hice mucho caso, aunque la leí y le dije
que estaba muy bien, pero hoy la he leído de nuevo y he descubierto cosas
que antes no había descubierto, verdaderamente he leído la carta desde otra
perspectiva, me la dio el año pasado, y desde entonces hasta ahora, me han
sucedido multitud de cosas, fíjate, incluso he descubierto que soy gay,
jeje, y creo que el año pasado estaba pensando en pedirle salir, !cómo
cambian las cosas en unos meses¡!cómo cambian las cosas en un día¡.
Esa carta que he leído ha hecho aflorar en mí sentimientos, o mejor
dicho, pensamientos que no tuve el primer día que la leí; cuenta que
tuvo un infancia difícil, bueno yo creo que como todos, ¿no? sobre todo
si eres gay, ya que durante la infancia y la adolescencia es donde más
se sufre, ya que te das cuenta que a tus amigos les gusta una cosa y a
ti te gusta otra diferente, y que no se te ocurra decirle a nadie que te
gusta ese chico o el otro, porque ya sabes que los chicos son en ocasiones
muy crueles, y pueden amargarte la vida.
Pero desde ese momento te sientes diferente, y sobre todo apartado porque
tu mismo no entras en esos juegos, aunque todo esto se nota más al llegar
al instituto, ya que ahí empiezan los juegos del flirteo, ¿los conoces? el
grupo de chicos se reúne para decir qué
chica está más buena, o quién se la
liga antes, entonces se hacen verdaderas barbaridades para conseguir la
atención de esa chica, pero en mi caso no, en mi caso debes entrar en el
juego aunque no te guste, por el "qué dirán". Realmente sabes que
eres
diferente, pero no se lo puedes decir a nadie, te sientes tan sólo rodeado
de tanta gente y tan incomprendido, en esas épocas no tienes ni ordenador
ni Internet ni conoces a nadie.
En
el tiempo del instituto en el que empiezas a desarrollarte o quizá antes,
sobre todo cambios físicos, y tienes la edad del pavo, empieza a
gustarte
algún chico de tu clase, del cual cada vez que te mira te ruborizas, él te
considera su amigo, pero a ti te gustaría que fuese algo más, te toca, te
acaricia, pero sin pensar que tú eres gay y que quizás estás loco por él,
así es la vida y así es este juego. Poco a poco te vas dando cuenta y vas
reafirmando que eres diferente, pero que no le gustas ni a hombres ni a
mujeres, es decir, no le atraes a nadie,
ya que entras en el juego, pero
ni siquiera eres el afortunado de conseguir a la mejor chica, aunque,
pensándolo bien ¿para qué? ¿para aparentar?. Durante la época de instituto
fui reafirmando mis gustos aunque de una manera silenciosa, no conocía
a
nadie gay, por lo tanto creía que era yo sólo el que tenía esos sentimientos
que todos criticaban y condenaban, por tanto era un pensamiento que estaba
muy mal y yo era malo por ello.
Tiempo
después, cuando consigues un ordenador y sobre todo cuando consigues
Internet, lo primero que buscas son fotografías de chicos desnudos, entonces
en ese momento te das cuenta de que te atraen muchísimo y que sientes una
gran excitación y atracción. Y así estás un tiempo. Poco después un amigo
te ofrece un programa para chatear o incluso algunas páginas de chat, entras
en el canal y conoces a gente de todo
tipo, enseguida te abren privados
pidiéndote sexo, lo dan todo por ti, fíjate te quieren de buenas a primeras,
menos mal que gracias al miedo que tienes no aceptas y poco tiempo después
te das cuenta que estabas en lo cierto, das gracias por no haber traicionado
tus principios, aunque realmente ese es el momento en que empiezan a formarse.
Si
eres abierto conoces a mucha gente, gente que en el primer café te dice que
te vayas a su casa, e incluso les tienes
que parar las manos cuando te echan
mano al culo o a otro sitio... al salir de esto te sientes como un pordiosero
y que no sirves para nada. Aunque realmente con el tiempo conoces
a gente que
merece la pena, conoces sobre todo a gente que no lleva interés, y esos se
convierten en tus amigos, cuando desaparece el interés, empieza la amistad,
ya que de ti sólo esperan amistad. También acabas enamorándote de alguno de
ellos y saliendo con algún otro también. Son experiencias nuevas que llegan
a tu vida, tu primer beso, tu primer abrazo, tu primera caricia... te das
cuenta que hay alguien que te quiere por lo que eres y no por tu aspecto,
aunque ese alguien luego no salga tan bien como tú lo planeaste, pero te das
cuenta de que te estás enamorando y de que lo que antes pensabas que era una
chorrada, como es el amor, ahora lo necesitas desesperadamente. Aunque luego
viene el desengaño... pero... eso es otra historia.... Aun así, tu vida da un
giro radical en muy poco tiempo, ya sabes lo que eres y te gusta, aunque seguro
no se llega a estar nunca... pero tomas ese camino porque te lo pide tu corazón
y porque tu alma está conforme con ello.
Desde
el día que me enamoré lo sigo diciendo, sabrás si te gustan los chicos
o las chicas el día que te enamores de verdad y seas correspondido, una vez
que has estado enamorado eso no se olvida y es como una droga de la cual
necesitas más y más.
Con
el tiempo te das cuenta de que pierdes muchas oportunidades por no tener
un cuerpo bonito, y por no ser guapo, con los ojos azules ni rubio, porque
te das cuenta que todo el mundo busca eso e incluso tú también en el fondo
lo buscas y te recriminas por ser como los demás. Te das cuenta de que te
dan de lado por ser mas feo o por no tener una cara perfecta. Te das cuenta
de lo superficial que es la sociedad. Te das cuenta de muchas cosas más, por
ejemplo, un beso, que para ti ha sido algo maravilloso y algo único en esta
vida, al día siguiente te dicen que sólo ha sido un beso y nada más, y eso te
clava una lanza en el corazón que tú sólo no la puedes sacar, esa lanza sólo
se saca con alguien que te de otro beso y realmente sienta lo que tu sientes.
En
este tiempo he aprendido muchas cosas y también me quedan muchas cosas
por aprender, he aprendido que un amigo es el que está siempre ahí, sin
importar cualquier otra cosa. He aprendido que se puede llegar a conocer
a alguien sin verle la cara, pero que para enamorarse hay que mirar a los
ojos y ver que esos ojos brillan también por ti, no se consigue un amor a
golpe de teclado. También he aprendido que un piropo a tiempo alegra a todo
el mundo y el ver que alguien te quiere reaviva tu corazón, aunque también
he aprendido que me queda mucho por aprender... pero a medida que pasa el
tiempo te das cuenta de la realidad; la belleza física existe de manera
transitoria, el cuerpo y la imagen siempre abandonan a su dueño. En cambio
la verdadera belleza, aquella que reside en el corazón de
los hombres,
permanece fielmente hasta el infinito. Esa es la esencia del ser humano,
lo que nos hace ser a cada uno piezas exclusivas, lo que refleja el
increíble tesoro que alberga en el interior de las personas. El resto
es algo puramente secundario y por tanto, carece de importancia.
Me
di cuenta de ello y entendí mi error, ya que no quería ser como todos
los demás ni como había deseado. Durante
mucho tiempo estuve tan ocupado
queriendo ser como ellos que me olvidé de mí mismo. Aprendí que los
verdaderos amigos nunca te abandonan sea cual sea tu aspecto, que la gente
que te aprecia lo hace por igual tanto si vas arreglado o si tu aspecto es
informal y descuidado. Y lo más importante, aquel que te quiere lo hará, no
por lo que aparentes ante la vista de las personas, sino por lo que muestres
al corazón de los demás.
Ahora
es distinto, porque esté o no conforme con mi físico no pretendo mostrar
nada superficialmente. Aspiro a ser apreciado por mi carácter y mi forma de
ser.
Sé
que el amor existe mas allá de lo percibido por los sentidos, perdura después
de la muerte y se fortalece a medida que pasa el tiempo, por lo tanto, sería
una
pena desperdiciar el mayor regalo ofrecido al ser humano por una simple atracción
física.
Dicen
que el hombre es el único animal que tropieza dos veces con al misma
piedra. Sin embargo, creo que hay que ser optimistas y tratar de extraer
todo lo que se pueda aprovechar de cada experiencia vivida. A mi me hicieron
falta mas de dos caídas en esa piedra para darme cuenta de mi error, pero
ahora sé lo que merece la pena.
Así
pues, si uno termina por aprender la lección ¿qué más da cuantas veces
haya tropezado?
Cada
uno de los individuos merece amar y ser amado, experimentar el sentimiento
más inmenso conocido por los hombres y da igual las veces que se equivoque para
lograrlo.
Sé
que existe la persona capaz de llegar hasta el interior de los individuos,
hasta mi interior. Creo, por ello, que realmente hay alguien capaz de ver en mí
algo más que una cara bonita, que admira mi personalidad y no se guíe por el
físico. Que me pida una cita porque le resulte interesante, comparta mis
opiniones
o simplemente esté a gusto conmigo o con mi forma de ser. Pero como todo lo
bueno,
tarda en dar señales de vida... aunque a mí ya no me importa esperar.