Breves
A veces cuesta mucho ser objetivo. Cuesta mucho porque es difícil y porque el
precio que se paga es alto. A veces, como la mía contigo. Y ¿para qué?, mírame
aquí, después de tanto. Luego de ser tan racional, tan fuerte, tan ufano, me
viene a tambalear el vaporcillo de la taza de café que tengo entre las manos.
Impertinente contoneo, evocador de la mitología perdida, sobre ti, que yace, a
mi pesar, en no sé qué rincón de mis recuerdos. Pero no... objetivamente, no
mereces una letra más, de las que han escapado.
Garabato