Juego peligroso
¿Qué tal?, este nuevo relato sería como la segunda parte de EL NIÑO QUE ME ROBÓ EL CORAZÓN, el que la leyó completa podrá entender esta segunda parte a la perfección… empezaré entonces.
Luego de que terminamos, todo entre nosotros iba bien (o aparentaba ir así) éramos amigos, pero yo no dejaba de sentir amor por él, y yo de algún modo sabía que él sentía lo mismo, lo digo por cómo actuaba: a veces me miraba con ternura, luego se me acercaba y sin razón alguna me abrazaba, las cosas que me decía y demás, pero yo ya no me atrevía a hacer nada, tenía miedo.
En fin, me acostumbré a convivir con eso y todo marchaba sobre ruedas, todo hasta que empezó el nuevo año y con él empezó a surgir en mí algo nuevo, sentí que ya lo había olvidado, lo sentí con firmeza, lo sentí con seguridad, que el verlo o no ya no me afecta y decidí arriesgarme a volverme a enamorar.
Deben saber que hay un chico al que quiero mucho pero no amo, el cual quiere estar conmigo, y yo decidí el darle una oportunidad y por esas cosas de la vida cuando él me pidió un beso yo se lo di, se lo di y sentí que ya, que por fin había olvidado mí pasado y que estaba listo para comenzar de nuevo… debo confesar que me gustó el beso, me encantó y me convencí a mí mismo que yo podía llegar a amarlo y recuperar la confianza y creer en el amor otra vez.
Aquella noche yo no era yo, era otra persona, una nueva persona, estaba tan emocionado por lo que acababa de suceder que no pude dormir al momento, me mantuve despierto un buen rato; antes de esto yo lo llamé a su celular y le conté cómo me sentía, que quería darle una oportunidad y que por favor quería hablar con él, pero me dijo que no podía, que tenía que ser hasta el jueves, acepté entonces.
Yo estaba algo nervioso al día siguiente, no sé por qué aún no acabo de entenderlo, la tarde me la pasé de lo más contento, por la noche fui a que me aplicaran una inyección y al subir por el camino en el que debía ir, encontré a mi niño… que iba en la misma dirección, lo que pasó fue algo así:
- Hola, ¿vas para arriba?
- Sí –contesté.
- ¿Puedes acompañarme a la casa de Evelyn? -Evelyn es su mejor amiga.
- Claro, ¿por qué no?
Bueno, así fue fuimos caminando de lo más normal, llegamos a la casa de la susodicha y ella no estaba, bajamos entonces y le pedí que me acompañara a ponerme la inyección, a lo que se negó rotundamente… me dijo:
- Mejor yo te espero afuera de mi casa, para conversar un rato.
No le ví nada de malo a la propuesta así que la acepté. Tal y como lo dijo, mi niño vive en una casa al final de un callejón, cuando llegué él estaba sentado afuera del mismo y me sugirió entrar y sentarnos afuera de su casa, yo acepté, era tarde, calculo 10 de la noche más o menos, nosotros conversábamos de todo un poco, de vez en cuando había un silencio incómodo, en uno de esos tantos yo dije lo siguiente:
- Tengo hambre.
- ¿De qué?
- De la cosa más dulce que he probado en mi vida.
- ¿Qué es? dímelo!
- Es algo delicioso que si tú lo pides te lo dan, algo dulce.
- Pero dime qué es lo que quieres.
- Quiero un beso de moza. -Aquí en mi país hay un dulce que se llama así, es un chocolate relleno.
- Pero ¿dónde vas a conseguir uno a estas horas? -era tarde y no creo que hubiera alguna tienda abierta.
- No sé, pero yo tengo hambre, no importa, un beso de cualquiera.
- Ya, yo te puedo dar uno, pero mis besos son salados y tú quieres algo dulce.
Me quedé pasmado, no podía creer lo que había oído, así que continué.
- No importa, me conformaré con eso, es que yo tengo hambre.
- Acércate. -Y así lo hice, me acerqué y lo besé, fue un beso corto.
- ¿Satisfecho?
- No, yo quiero más…
- Acércate.
Lo volvió a repetir, lo besé, esta vez duró un poco más que el primero.
- ¿Satisfecho, ahora sí?
- No, aún no, yo quiero más.
Y por tercera vez lo besé, todo ese amor que yo había matado volvió a resurgir cual ave fénix.
- Extrañaba tus besos ¿sabes?
- Esto es como un juego, es como besar a una chica.
Me mató el condenado niño, yo le dije:
- Yo nunca te pude olvidar… ¿y tú?
Quitó entonces su mirada de la mía y con la cabeza afirmó diciendo:
- Sí, eso se olvida, y yo lo hice hace tiempo.
- Ahora comprendo, tú todo te lo tomas al juego.
Yo, estúpido, le pedí otro beso pero había gente rondando por ahí y me dijo:
- No, hay gente.
- No importa, ¿no dices que es un juego?
- Sí, pero es un juego peligroso…!
Sin comentarios. Entonces fue cuando se escuchó un silbido, era Evelyn desde fuera del callejón, nos paramos y salimos, ella le pidió que la acompañara a no sé dónde… nos despedimos como si nada hubiera pasado.
Llegué a mi casa y no lo podía creer, estaba súper confundido, mi amor por él había vuelto y en un muy mal momento, cuando yo estaba dispuesto a empezar otra vez… ¿Qué diablos me pasó?, todo ese amor parece que a él no le importó y que me usó… tenía un montón de dudas en la cabeza, dudas que aún están ahí…
La noche siguiente pasé otra vez a la misma hora y él estaba allí, sentado (y es que me resultó noctámbulo) pero esta vez no me atreví a nada… lo saludé sólo a lo lejos.
Ahora mis amigos me dicen que debo hablar con él pero yo tengo miedo … no sé a qué pero el miedo está ahí, quizás a cómo él va a reaccionar, pero lo que sí sé es que ahora estoy en sus manos… ahora formo parte de su juego.. de ese juego peligroso…
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