La Última Bengala
No suelo escribir
relatos de ninguna clase. Y casi que tampoco leerlos. Últimamente
mi mente anda tan "gris" y llena de pensamientos, ideas, recuerdos...
que no consigo
apenas concentrarme para iniciar una lectura prolongada e ir enterándome de
todo
lo que leo, porque siempre al cabo de unos minutos me doy cuenta que he leído
todo
un párrafo y ya no recuerdo qué decía, porque mi mente ha vuelto a pensar en
él...
o en ellos, amigos/amantes/novios que han pasado por mi vida, dándome momentos
de felicidad fugaces, y torturándome ahora con sus recuerdos. No sé por qué
mi mente
se empeña ahora en pensar en ellos, coincidiendo con esta depresión inesperada
que
se me presentó hace apenas unos días, sin motivos aparentes, o por lo menos
sin
grandes razones de existencia. Pero no puedo borrarlos de mi mente. Pienso en
ellos
a todas horas, en todo momento, como si con ello fuese a conseguir una conexión
telepática que les hiciese acordarse de mí, aunque sólo fuera para enviar una
felicitación de Navidad. No, pero eso no creo que pase, y si pasa, puede que
hasta
sea algo doloroso. Pero más doloroso fue el que, tras un año de no saber nada,
uno
de ellos se pusiera en contacto conmigo sólo para saber si yo estaba sano, si
podía
estar tranquilo después de "lo que hicimos", no vaya a ser que yo le
hubiese contagiado
algo... Puedes ir tranquilo. Mi única "enfermedad" es mi mala suerte,
mi pesimismo,
mi desgana para todo en cuanto no tengo una motivación. Yo para ellos ya no
debo
ser más que un oscuro rincón de su memoria, pero ellos para mí han sido mucho
más
que eso. Han formado parte, han sido protagonistas de los que quizá hayan sido
los
años más felices de mi vida. Dicen que la juventud suele ser la mejor etapa de
la vida,
o por lo menos, la que mejores recuerdos nos trae al llegar a viejos (si tenemos
la
suerte de llegar) pero en mi caso no es así. Mi juventud fue simplemente un
gran
desastre, una etapa de embobamiento, de incomunicación, de encerramiento en mí
mismo, de enamoramientos platónicos e imposibles, de timidez, de miedo, y sobre
todo de una brutal soledad. Una soledad que creo que de nuevo llama a mi puerta,
para avisarme que he sido un estúpido y no he sabido aprovechar las
oportunidades
que la vida me ha dado. Ahora, pasando ya de los 30, veo detrás de mí apenas
unos
pocos años de "despertar", en los que han habido momentos buenos y
malos. Pero
frente a mí tengo la más negra de las negruras, el más incierto futuro, y lo
que es
peor, la más absoluta convicción de que ya es demasiado tarde para que mi
sueño
se cumpla, un sueño que llevo arrastrando desde mi adolescencia, y que no es
otro
que el haber encontrado al chico de mi vida. Pero mi chico debe estar muy
lejos...
o muy cerca, pero en cualquier caso, ajeno a mi existencia, pues está claro que
mi
larga lista de desavenencias, malas experiencias, frustraciones, calabazas,
plantones
y un largo etcétera no pueden deberse a la casualidad, no. En alguna parte
deben
estar escritas a modo de sentencia mi soledad y mi condena al fracaso. Es como
una
maldición que, hagas lo que hagas, hará que todo salga mal en cualquier
relación
que intentes. Veo como soy rechazado por mi físico, como me dejan por otros,
como me ignoran, y eso me da que pensar, buscando el por qué, sin encontrarlo.
Algo debo estar haciendo mal, o soy el ser más repugnante sobre la Tierra...
Diariamente, al ver a un chico bello, me entra una extraña sensación, que
lejos
de excitarme, me deja deprimido profundamente durante varias horas. Siento
como si ese chico fuese exactamente lo que he ido buscando toda mi vida, al
que por fin tengo delante de mí, pero me veo imposibilitado siquiera de decirle
nada, de insinuarme, porque soy un absoluto imbécil, tímido hasta la médula,
e
incapaz de expresar sus sentimientos en persona, si acaso por escrito, como por
ejemplo a través de Internet. Y llegó Internet a mi vida, sí, muy esperada
ella...
red de redes, al principio hizo levantar mi esperanza hasta límites
insospechados,
pero han pasado los años y todo sigue igual, o peor... Ya nada me apasiona, ya
no publico contactos, ya no chateo, ya no me escribo con nadie... dentro de poco
hasta puede que deje de conectarme, porque... ¿de qué sirve? Ya no inicio
nuevas
amistades porque todas fracasan pasado un tiempo. Ya doy por perdida cualquier
batalla antes incluso de que comience. Porque, ¿quién se va a enamorar de mí?
Un madurito feíto, tímido, vulgar... Por lo menos, si un día alguien se
enamora
de mí, tendré la certeza de que no lo está haciendo por mi físico, sino por
como
soy realmente, cosa que siendo un "tío bueno" me encontraría con
gente que sólo
buscaría echarme un buen polvo y adiós.
El tiempo pasa, las oportunidades también, y las ganas de vivir caen en
picado...
Dudo mucho que llegue un día en que intente irme de este mundo de una forma
"cobarde", porque yo nunca he tenido agallas para eso. Pero aun así
me doy miedo
a mí mismo. Me derrumbo constantemente por cualquier tontería, y me
levantaría
con ganas si tuviese alguien por quien luchar, a quien hacer feliz, con quien
ser feliz.
Pero no, no sé el por qué de mi vida, no sé a cuento de qué tengo que
soportar una
vida así. Yo no he pedido esto. Que se pare el Mundo, que yo me bajo...
Mi vida es un barco a la deriva, sin rumbo, a merced de cualquier ola o
temporal.
Y este texto quizá sea mi última bengala pidiendo ayuda. ¿Ayuda? No lo sé...
pero
sí un último intento de salir de este bache. No quiero morir sin haber amado,
aunque
tampoco quiero morir de amor. Pero tal y como van tomando rumbo las cosas, creo
que cada vez tengo más claro que moriré de puro y auténtico ASCO.
La vida continúa, el día a día me empuja hacia una falsa
"normalidad". Este
marrón (como todos) debo de comérmelo yo solito. Ante familia y amigos debo
aparentar que no pasa nada, que estoy bien, pero a la noche, cuando me encierro
en mi habitación, las tontas lágrimas son mis únicas compañeras. Mis
ilusiones
y esperanzas poco a poco se van convirtiendo en desilusión y deseperación.
No sé exactamente qué, quién ni cómo podría sacarme de este estado, porque
no sé realmente su origen, su por qué, y mucho menos su remedio.
Mañana mismo dejaría de conectarme a Internet si no fuera por cierto
compromiso
adquirido en estos años y del que no puedo librarme así como así. Pero, ¿no
sería
entonces peor el remedio que la enfermedad? ¿No estaría yo mismo enterrándome
vivo, cerrando la última salida? Si supiera que es amor lo que busco... pero ni
eso
sé! Me dicen que el amor no se busca, te encuentra. Pero, ¿será capaz el amor
de
encontrarme si me escondo?
Mando un abrazo para David
y Juanje, las dos únicas personas (por el momento)
por las que he llegado a sentir "algo". Nunca los olvidaré, aunque nunca vuelva a
saber nada de ellos, y yo para ellos ya ni exista, ellos estarán presentes en mi mente
para todo el resto de mi vida. Al igual
que unos pocos y buenos amigos con los que
aun sigo en contacto a través de Internet y eventualmente en persona, y que me han
ayudado mucho estos años y me siguen apoyando, y a los cuales quiero mucho,
pero aparte, yo necesito algo más, y no sé el qué...
J.J.