Me voy

Hoy nuestras miradas se cruzaron fugazmente. Sé que eso no significa nada, pero no pude evitar sentir una extraña descarga de emociones y pensamientos que pasaron por mi cabeza en apenas unas décimas de segundo. Te tenía a sólo un metro de mí, pero realmente nada nos une. Yo sólo hacía mi trabajo, y tú eras un cliente más, una más de las muchas personas que veo y trato al cabo del día. Busqué observarte fugazmente, saciar mi sed de belleza mirándote sin que te dieras cuenta, pero mis ojos se toparon con los tuyos. ¿Tú ya me estabas mirando?. Desvié nervioso mi mirada, sin percatarme de nada más. Terminé de atenderte y te ibas a ir cuando me preguntaste la hora, quise creer que lo hacías para prolongar una casi inexistente conversación. Dios... eres de esa clase de chicos que tienen algo especial, algo que con sólo ver unos segundos me hunde en un mar de sensaciones tristes y amargas por saber que eres inalcanzable para mí. Un estado de pseudo-depresión que me dura todo el día. Eres una visión del Paraíso, un ángel venido a la Tierra para ser envidiado y deseado por todos. Debo conformarme con haber disfrutado de tu mirada y tu compañía por unos segundos. Además, nunca leerás esto, y tus ¿15 años? quedan ya muy lejos de mí. Nadie vería con buenos ojos nada entre tú y yo. Sólo seguirás viviendo en mi mente, como tantos otros. Formando parte de una gran nube de recuerdos que conforman mis ya más de 30 años de insípida, solitaria y frustrada vida. Una nube que amenaza tormenta y crece constantemente.

Algo debe cambiar. No puedo seguir así. No aguanto más esta infelicidad. La vida ha sido generosa conmigo en muchas cosas, pero en otras me tiene vetado cruelmente. Por más que intento buscar un amor, la vida me escupe a la cara una y otra vez. La sensación de tiempo perdido aumenta exponencialmente. Mi desesperación no puede medirse ni compararse, ni puedo describirla con palabras. Mi fragilidad emocional tampoco ayuda. Cualquier problema es capaz de hundirme en el mayor de los estados de ansiedad. Cualquier discusión baja mi moral y mi autoestima por los suelos. La ilusión y la esperanza desaparecieron hace mucho de mi vocabulario. El dinero sólo es capaz de proporcionarme falsos y fugaces placeres. Necesito algo... Y no sé qué es!

Tengo miedo a un largo, tremendo y triste final. ¿Miedo?, esa palabra suena demasiado bonito para describir lo que siento. No tengo otra salida. Todo me conduce a ello. Me niego a seguir esperando a mi amor mientras veo consumirse mi vida. Las reglas del juego no son justas. Me niego a seguir jugando sabiendo que perderé. Ya no seré rechazado nunca más. Porque a mis desgracias se suma mi físico mediocre, horrible para algunos, que no han sabido ver más allá de lo que sus ojos les mostraban, o que yo no he sabido mostrarles.

Lo siento por aquellos que me quieren, pero su amor no tiene la forma que necesito. Lo siento por mis amigos, pero aun siendo buenos amigos, su cariño y amistad no consiguieron llenar mi vida. Lo siento por mi chico, que aunque no llegaré a conocerlo nunca, sé que existe en algún lugar, pero la vida y el destino se empeñaron en impedir que nos conociéramos. Pero no lo siento por todos aquellos "amigos" que decidieron echarme de sus vidas sin darme explicaciones. No lo siento por aquellos que me hicieron falsas promesas. No lo siento por aquellos que pusieron condiciones a su amistad. Porque por fin podré sacarlos de mi mente para siempre.

Esta noche, me iré, para nunca volver...



Álex


   

 

 

 

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