EL NIÑO QUE ME ROBÓ EL CORAZÓN
Él tenía 15 años cuando lo conocí, es un chico maravilloso y por eso me enamoré, recuerdo cuando se lo dije, en aquella oportunidad lo acompañaba a su casa, unas cuadras antes nos despedimos, nos dimos la mano, pero yo no lo solté, entonces respiré profundo y le dije:
- Te quiero.
Al principio se sorprendió pero luego me miró y me dijo:
- No quiero que te vayas.
Con eso me dijo todo, yo no le era indiferente sino que él también sentía lo que yo por él. De camino a casa yo no cabía en mi emoción, era la primera vez que sentía algo así, yo un chico en ese entonces de 17 años me había enamorado y era correspondido, quería volver a su casa y estar con él, pero ya era tarde.
Al día siguiente vino a mi casa a las 7:30 de la noche, me sorprendió mucho que viniera, conversamos hasta las 9, nos dijimos todo, nos sinceramos el uno con el otro, abrimos nuestros corazones; luego se fue y yo me quedé inquieto, y entonces me fui a su casa (que queda muy lejos de la mía), antes de llegar me puse a temblar, quería regresarme pero, ya estaba ahí, así que toqué la puerta, salió él y me saludó con esa dulce sonrisa, nos sentamos fuera de su casa, le dije que había venido porque quería verlo y me dijo que le alegraba que estuviera allí con él; las horas pasaron y cerca de la medianoche era hora de despedirse, sentados y juntos, tomados de las manos, le dije que tenía que irme, y me dijo:
- No te vas hasta que me des un beso.
Juro que me puse a temblar, no sé por qué, quizás porque era la primera vez que iba a besar a un chico, pero luego se me pasó, nos miramos, nos fuimos acercando, juntamos nuestros labios y se dio, fue maravilloso, lo besé con mucho amor, lo besé porque lo amaba, el miedo se había ido, me miró y me sonrió y yo me derretí, no quería irme, quería quedarme allí con él para siempre, lo dejé en la puerta de su casa y me tomó la mano y me dijo:
- Bésame, si no, no te suelto.
No me quedaba opción, lo besé y me abrazó, luego me vine a casa.
Al otro día nos vimos y caminamos juntos por las calles, conversando de todo un poco, pero no era importante, lo importante era estar con él, en la noche vino a mi casa con una amiga, me sacó de casa y nos fuimos a la plaza central, nos deshicimos de la amiga y nos fuimos a su casa, nos sentamos fuera y sin palabras ni nada nos besamos de una forma tan apasionada, le pregunté si le había pasado antes, me respondió que no, él hizo la misma pregunta y le respondí lo mismo, y allí sentados le pedí que me abrazara fuerte y así lo hizo, cuando entonces salió de la casa la suegra de su hermana y nos vio abrazados, yo no sabía qué hacer, me dio miedo y lo más curioso es que él estaba muy tranquilo, decidí que era hora de irme pero él me tomó de la mano y me dijo:
- No te vayas, quédate un rato más.
Me convenció con su sonrisa de niño y me quedé.
El día de su fiesta de cumpleaños le dije que no iba a ir pero luego le caí de sorpresa, se acercó a mí y al oído me dijo:
- Si no venías me moría.
- ¿Cómo crees que no iba a venir?
Podía ver en su rostro felicidad, cumplía 16 años y era el amor de mi vida; le pedí que por favor me prestara su baño pues me urgía, me acompañó hasta la puerta y cuando se iba lo jalé, lo abracé muy fuerte y lo besé y no me importó que hubiera gente rondando por allí, él era mi amor y punto, salió corriendo del baño para que no sospecharan nada.
Pasaban los días y mi amor crecía más y más, se mudó de casa (ahora más cerca de la mía) y yo pasaba las tardes con él ayudándole en sus tareas, por las noches nos sentábamos fuera, veíamos las estrellas, escuchábamos música y nos decíamos un montón de cosas lindas, nos besábamos y nos abrazábamos, nadie nos veía pues teníamos de aliada a la oscuridad.
Una noche acudimos juntos a una fiesta y cuando salimos nos fuimos a su casa, nos quedamos parados en la puerta y nos besamos, nos abrazamos y sin palabras, sólo con caricias nos decíamos todo, era muy tarde, y antes de venir le dije:
- ¿Sabes qué?, siento como si no estuviera haciendo nada malo…
Y él me miró y me dijo:
- Yo no sé, pero que Dios me perdone, porque yo te amo.
Esas palabras rondaron en mi mente aquella noche; llegué a casa, me recosté en el sofá y puse la canción “El beso del final”, la escuché una y otra vez y pensé que el final ya se acercaba, aquella noche de sábado no pude dormir tranquilo.
Se suponía que nos teníamos que ver el domingo en la noche, pero no fue así, cuando perdía toda esperanza de verlo lo encontré, me dijo:
- Tenemos que hablar.
Vi con temor que él no era el mismo, su sonrisa había desaparecido. Cuando dijo esto empecé a temblar, podía intuir qué era lo que venía, el caso es que esa noche no hablamos; el lunes cuando lo acompañaba al colegio empezó a hablarme y yo no quería escuchar:
- Aunque me duela, pero tú y yo no podemos seguir – dijo - no es normal porque Dios creó al hombre y a la mujer para que se unieran y procrearan...
Yo contesté diciendo que ya me imaginaba que el fin iba a ser por esas razones, pero no sabía cuándo, le pregunté por qué ese cambio y me dijo que se había confesado ante el padre y fue él quien le dijo todo... (y es que olvidaba decirlo, él era monaguillo), no había más que decir; por la tarde fui a su casa a por una explicación más profunda y me dijo:
- Puede ser que ahora veas un cambio en mí, pero ya te he dicho que no es normal, además, tengo la oportunidad de volver con mi ex enamorada porque yo aún no me he olvidado de ella...
En ese momento no sabía si llorar o reírme, pero lo que me había dicho me rompió el corazón; le deseé mucha suerte y que sea feliz.
No podía dejar de pensar que estuvo conmigo por experimentar, me sentí usado, ya no había nada que decir ni hacer, todo había acabado, le envié una carta donde le decía que no lo iba a olvidar pero poco le importó, la rompió y la tiró a la basura, y creí que yo no había significado nada para él, me dolió demasiado, lloré y no lo niego, yo amaba a ese chico y él acabó conmigo.
De todo esto hace ya 7 meses y yo no lo he olvidado, más aún cuando tengo la “suerte” de verlo todos los días y a cada momento, el tiempo ha pasado y yo todavía no logro comprender por qué dijo que nuestra relación no fue normal, que era un pecado, que estaba mal, ¿y qué es lo normal? ¿Ver a un hombre y a una mujer cogidos de la mano y andando por la calle?, y como yo no siento como ellos quieren que sienta, como verdaderamente tengo que sentir ¿no tengo derecho a amar?, porque mi forma de amar es diferente ¿no valgo nada?, ¿y qué pasa con nosotros lo que amamos diferente?... No somos anormales, sólo somos diferentes.
¿Por qué dijo que era un pecado, que estaba mal? ¿amar es pecado?, el amor no es un delito porque hasta Dios amó, y si mi amor no le hizo daño a nadie, con rabia me pregunto ¿por qué fue un pecado amarlo?, yo no me arrepiento de nada, yo hubiera seguido con él por siempre, porque mi amor no hacía mal a nadie y hoy me atrevo a decir que he perdido el miedo a amar y acepto que aún lo amo como el primer día.
Ahora no sé qué hacer, mi soledad me está matando, me hace falta su cariño, sus besos, su amor, pero... no sé realmente si esto existió, si alguna vez me amó como yo a él o si sólo me utilizó para probar, pero lo cierto es que lo amo y no puedo decírselo porque le prometí que no volvería a saber de este sentimiento nunca más, y aunque lo tengo tan cerca, él está demasiado lejos y cada día se aleja más.
¿Qué creen ustedes que debo hacer?, ¿luchar por él y arriesgarlo todo?, ¿mirarlo como un amigo y nada más?, ¿olvidarme y alejarme de él?, O ¿qué más puedo hacer...? ¿Qué puedo hacer con ese niño?, con el niño que me robó el corazón...
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