Positivo / Negativo

En memoria de Gabriel Benavides (1984-2004)
Recuerdo de sus adorados padres Ángela y Donato, su hermano Matías y su
amado Lucas. Nunca te olvidaremos. Desde aquí hasta que te alcancemos en
este camino rumbo a la morada donde la luz nunca se apagará.
 


Ayer morí una vez más. Sí, yo estaba en el camposanto rumbo al sitio donde
pronto yacería para siempre. Saben, me veía radiante, allí dentro de mi
ataúd, con las ropas que le indiqué a Lucas me vistieran para esta fecha
única en la vida: el terno azul con el que me vio aquella primera vez en el
matrimonio de mi prima Lucía. El día en que nos enamoramos. ¿Mi edad? Reza
en mi lápida. Sólo he vivido unos pocos veinte años. ¡Dios mío solo veinte
años! En la plenitud absoluta de mi juventud. Ahora tengo los ojos cerrados
y el cuerpo inerte. No siento nada, no respiro, no veo, no palpo, no existo
más. Soy un cadáver mi cuerpo no volverá conmigo y mi alma vaga hacia un
rumbo incierto. Estoy en los pensamientos y en los recuerdos de los que se
han reunido para despedir mi presencia terrenal. Este momento es tan único
como cuando se nace y la familia por entero celebra inigualable suceso. Hoy
también celebran, aunque no con risas ni jarana; sino con tristeza y
lágrimas. Debo admitirlo, hay mucho dolor en sus rostros desencajados, no
imaginé que me querían tanto. Yo era el causante de la reunión fúnebre, esta
vez tenía el papel protagónico, uno que nunca pensé la vida me reservaría
demasiado pronto. ¿Por qué les he causado tanta pena si yo los amo tanto
como ellos a mí? No quiero ni un cielo ni un infierno no han llegado ni los
ángeles, tampoco la oscuridad. Esto debe significar que todavía sigo vivo.
¡¡Maldita sea!! Yo estoy con ustedes ¿no me ven? ¡¡¡Papá, mamá, Matías!!!
¡¡¡Lucas, dime algo!!! No aguanto más yo no he muerto ni la paz sea contigo
ni polvo eres ni en polvo te convertirás ni el que cree en mí vivirá para
siempre

 

 

 

 

 

 


©
Teenlover.net