Cuando éramos niños
Hubo un tiempo en el que no hubo dolor,
hubo también un tiempo en el que no hubo razón,
pasaron las noches
y amanecieron los días
y hoy tan solo estoy aquí.
Cuando éramos niños que podía faltar
cuando éramos niños que podría estar mal,
si el sol siempre brillaba
y el cielo siempre estaba azul.
Y poco a poco los años nos secuestraron
y con cada uno de ellos perdimos una ilusión,
el corazón se fue endureciendo
y poco a poco también se fue el amor.
Cuando los ojos lucen tristes y están cansados
porque quisiera yo reír,
cuando la fuerza se agota en mi cama,
a tu lado solo quiero dormir.
El rigor del amor con los años
nos masacra sin cesar,
la rutina escandalosa de los días
nos denigra hasta la médula,
el verte provoca insatisfacción.
¿Dónde fueron los sueños de eternidad?
¿Dónde quedó aquella felicidad?
Qué le sucedió al ceibo y al mar,
dónde están las deudas sin pagar.
Cuando éramos niños todo era felicidad,
cuando éramos niños éramos los dos,
hoy somos ninguno
y escapamos siempre al yo.
Cuando volverán entonces esos días de ayer,
esas noches tan antiguas que aún puedo ver,
y cuando morirán mis palabras tristes
cambiadas por palabras felices.
Y es que no somos más dos niños
somos dos amantes viejos del amor,
hemos sobrevivido a cada uno
y la pregunta siempre fue la misma,
¿Cuándo volveré a amar?
¿Quién me amara?
Y siempre volvimos a ser amados
y siempre volvimos a amar,
cuando parecía todo acabado
el amor nos supo consolar.
Para Esteban...
porque el amor, si no se fue, siempre está
allí.
y si se marcho, mañana volverá!
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