Retrospección
Hace mucho que te amo. El tiempo ha pasado imperceptiblemente, con lentitud o presuroso… a su ritmo.
Hoy me doy cuenta del tiempo transcurrido, desde aquél día en que entraste en mi mundo, hasta este instante, porque lo veo acumulado a mis espaldas.
Echo un vistazo dentro de mí, y me sorprende el desgaste hiperacelerado que ha provocado amarte desde el rincón oculto detrás de mi rostro, donde no puedes ver las marcas que el feroz ataque de tu indiferencia me ha dejado encima.
He gastado toda mi fuerza en resistir los embates que revuelcan a mi alma con ímpetu bravío, en este mar inmenso del amor que te tengo. No he tenido descanso, estoy agotado, dolorido.
Mi corazón está en ruinas, se ha desmoronado inevitablemente. Encuentro entre los pedazos, tu nombre intacto, brillante como siempre, siempre amado.
No sé si debo lamentar amarte tanto, un día me lo pregunté, y cuando estaba a punto de responderme, te pusiste a conversar conmigo. Fue un diálogo trivial e irrelevante, pero eras tú, y me hablabas a mí…
Me diste ganas de respirar, de vivir, de sonreír, ¡de saltar de alegría!
¿Por qué?, por ser tú y estar ahí, cerca de mí.
¡Tu sonrisa fue mía!, ¡tu mirada fue mía!, porque yo me las robé durante esos instantes en que las tuve sólo para mí.
Recordé así, esa respuesta muchas veces extraviada:
No puedo lamentar amarte tanto, pues es por amarte tanto, que tu sola presencia es capaz de revivir a mi corazón cuando está languideciendo.
Te amo. Lo sé, porque lo siento. Siento cómo mi corazón golpea mi pecho, porque quisiera él mismo empuñar esta pluma y escribir lo que tiene que decirte… y no puede.
javguy