Riscos

No te has levantado queriendo seguir sumergido en aquel sueño, pero ¿qué tal si se convierten en pesadillas? Por mi cabeza pasa que el equilibrio como tal no existe, todo se debate en un constante caos sobre poder. Nunca vi más allá de la punta de mi nariz.

La Naturaleza es equilibrio. Todo lo que nos rodea que no haya sido tocado por nuestra -a veces- nefasta mano, mantiene un equilibrio envidiable, no como nosotros. Un viento, de esos vientos no fríos, pero que te producen casi inexplicablemente un escalofrío que sube desde la parte baja de tu espalda y termina justo en la nuca, que te hace mover la cabeza como si intentaras que se alejara, cuando es algo que existe y nace dentro de ti. Esos vientos... algo malo va a suceder, es como si el destino nos tratara de informar sobre lo que puede acontecer. No recuerdo bien esa noche, al final creo que podemos olvidar todo menos los sentimientos que las situaciones o las personas nos pueden hacer crear en esto que nos atrevemos a llamar corazón. Caminaba a pesar de ser casi media noche y hacía calor. Parado enfrente del mar estaba solamente un barco a la lejanía, es lo único humano que podía observar. 

Estos vientos... podía ver el mar, las olas y las rocas con las cuales rompían. La luna, como siempre la recuerdo, o como siempre me la imagino, llena, radiante, casi perfectamente esférica y blanca. 

Una lágrima... los vientos se encargaron de arrebatármela. Una lágrima más... los vientos, de nuevo, me la arrebataron. Es como si el mar, el viento, la Luna, y aún más, me trataran de decir que no tengo nada. Sentía mis esperanzas desvanecerse junto a la Luna, que ahorita nubes cubrían.

Mi vista era inútil, no sabía dónde acababa el mar, es tan inmenso que mi vista no se daba a poder... mis ideas se me desvanecen también.

Un grito, uno sólo, no era un grito de alegría, ni de miedo. Sonaba a incertidumbre, sonaba a incógnita, sonaba... a valentía, creyendo que lo inminente no podría suceder en un futuro, que nos olvidamos que llegará.

Ya todo empezaba a encajar, ya tenía conocimiento de dónde estaba, de lo que había pasado. Y me daba miedo, caminaba de espaldas a los riscos. 

- No voltees, el futuro no es hacia allá. 

Eso lo único que por mi mente pasaba. Sabías las palabras que dijeron que el amor es único, y que su contra parte existe para un equilibrio. Es el odio. Juntos nos hacen humanos. Pero volteé, sólo para ver unos lisos cabellos húmedos flotando junto a lo que puedo decir, perfecta. La luna en el apogeo del cielo estaba, el voltear me hizo poder saber, el frío inundaba mi boca, un sabor extraño, el más grande acto de cobardía un sonido metálico, un adiós...




 

 

 

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