¿Y por qué yo no?
Después de un largo día en el instituto, al llegar a casa, como siempre, me tiré en la cama a repasar todo lo que hice y sentí a lo largo del día. Una extraña sensación me invadió por completo. Me sentia extremadamente vacío.Sin nada en el interior. Me estaba dando cuenta de que me estaba quedando atrás respecto a mis amigos y compañeros de clase. Parecía que yo era el único que aún no sabía lo que era sentirse querido. Jamás había sentido un simple abrazo que me demostrase algo más que la amistad. Estaba harto de todo y en mi interior había un coctel de ira y desespereción.
Fue entonces cuando decidí que había llegado la hora de decirle al chico que me gustaba todo lo que sentía por él. Tomé el telefono y concerté una cita con a solas en el parque en el que solíamos estar los fines de semana. Vi esos nubarrones cuando crucé la puerta del portal. Me daban un mal presentimiento pero aun así respiré profundo y me encaminé al parque donde me estaría esperando. Al llegar no estaba allí, pensé en todo tipo de excusas que me pondría y comenzando a dejar de ser realista. Cuando estaba llegando a la cumbre de la paciencia, apareció. Lo veía venir desde muy lejos y a cada paso que estaba más cerca de mí, más nervioso me ponía. Me intenté calmar cerrando los ojos y controlando la respiración al igual que cuando salí del portal. En el momento en que los abrí y ya podía ver con claridad su rostro intenté levantarme y escapar de allí como pudiera pero estaba petrificado ante su belleza.
Por fin llegó y vi preocupación en sus ojos cuando me saludó. Se sentó a mi lado y sin poder mirarle a la cara solté todo lo que tenía dentro y pedía salida urgentemente, por lo que hablaba atropelladamente y en ocasiones decía cosas sin sentido. Me daba igual, sólo quería decírselo. Tras un silencio eterno, le miré y no estaba allí. Desapareció sin despedirse y lo peor de todo es que yo no me di cuenta. Rompí a llorar como nunca. ¿Otra vez? ¿Se me ha vuelto a escapar otro chico? ¿Es que no existe en el mundo una persona que me ame? Todo el mundo acaba consiguiendo su media naranja, pero ¿Y POR QUÉ YO NO?.
Después de repetirme mil veces esa pregunta y de una noche en vela, vi que era ya la hora de levantarse para ir al instituto. Pensé en que le tendría que ver en clase y me daba miedo pero aun así saqué valor (como siempre) y decidí ir. Pasé al baño y me miré en el espejo. Era un monstruo. Tenía los ojos rojos y unas ojeras negras que exteriorizaban cómo me sentía. Intenté desayunar pero no me pasaba la comida por la garganta. Una vez en clase y le vi, rompí a llorar una vez más. Fue él quien vino al baño a decirme que la profesora reclamaba mi presencia en la clase. Y de paso me dijo la frase que más le puede doler a alguien enamorado: "lo siento pero te mereces algo mejor que yo. No puedo estar contigo porque... porque no quiero que se estropee nuestra amistad." Cada letra se me clavaba en el corazón, cada palabra en el alma y todo su significado en la cabeza. La misma frase que llebava escuchando mis 18 años de vida volvía a hacer eco en mí.
Fueron pasando los días y cada vez estaba peor. No comía, no me preocupaba de mis deberes escolares, no salía de casa mas que para asistir a clase y martirizarme con su presencia, había dejado de preocuparme por mi aspecto y por mi salud... Cosas que siempre me habían preocupado ya no tenían sentido. Llegó un viernes, un viernes negro, en el que mi físico no aguantó más. Llevaba toda la semana mareado y desorientado por no comer y después de aguantar las tres primeras clases heroicamente con el estómago vacío del todo desde hacía 5 días, al salir al recreo, mi cuerpo no aguantó más y me desmayé en el pasillo cuando me dirijía al patio con mis amigos. Cuando recobré el sentido a los 20 minutos, estaba en la clase tumbado sobre dos mesas. Me acompañaban mi mejor amiga y él. Estaba allí, junto a mí. Me volví a desmayar. Cuando desperté ya estaba en el hospital lleno de tubos y aparatos y acompañado por él. Me miraba con cara de culpabilidad. Sólo acerté a decirle: "A pesar de que te sigo queriendo, te daré un consejo como amigo, jamás te enamores, sufres y te puede llevar incluso a la muerte.". Él salió llorando de la habitación.
Con el tiempo me enteré de que se sentía culpable y esa tarde se intentó suicidar. Ahora han pasado algunos meses y me encuentro mejor. Me dedico a escribir poemas y a quemarlos. Ya no creo en el amor. Lo veo como una forma de suicidarse lentamente, por lo que ahora sólo busco alguien que me haga cambiar de opinión y que sea capaz de amar con tanta fuerza como yo. ¿Por qué el amor es tan difícil? ¿y por qué la mente humana es tan complicada?
Aun así la gente encuentra el amor ¿Y POR QUÉ YO NO? Son preguntas a las que sé que no encontraré respuesta.
Si alguien que lea esto vive en Madrid y tiene entre 18 y 20 años, ahí dejo mi email por si quereis hacerme cambiar de opinión.
daniel__bisbal @ hotmail.com ( con dos "_")
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