SECRETOS
Son esas palabras casi inaudibles que fluyen entre las personas, palabras susurradas al oído de otra persona. Personas que se separan unos metros de los amigos y refugiados en su mutua confianza, bucean entre los susurros. Personas que aprovechan momentos de soledad a altas horas de la de la mañana para satisfacer su interés.
Los secretos mueven a las personas y pueden parecer inofensivos pero a veces el secreto más simple puede complicar mucho las cosas. Puede surgir confusión, malentendidos, celos, ira, oscuridad... Todos tenemos nuestros secretos, unos
más y otros menos, pero existen y mientras la humanidad exista, ellos sobrevivirán, seguirán luchando por no salir a la luz.
A todos nos gusta tener secretos, saber algo y encima ser el único que lo sabe o tenerlo compartido con alguien más. A pesar de ese deseo de tenerlos, nos pueden destrozar por dentro e incluso destrozar lazos de unión... Os podría contar algunos interesantes pero
sólo os diré uno. Puedo asegurar que es el peor que tengo y tendré. Con cada rayo de luz que me despierta cada día me acuerdo de él y me mata por dentro. Es muy simple de contar pero muy complicado de llevar por dentro cada día.
Es horroroso no poder compartir con otras personas la felicidad que él produjo en
mí. No poder decir a nadie todas las veces que lo acaricié, todas las veces que lo abracé, todas las veces que le di calor, todas las veces que le di placer, todas las veces que lo besé, todas las veces que lo amé... No poder decir nada porque no me pertenecía, su corazón pertenecía a otra persona. Hoy sigue con esa persona y se ha olvidado de mí. No le culpo de nada, sin embargo me culpo a mí, ¿por qué?. Porque igual me arrepiento de haberle seguido el juego en su momento, aun sabiendo lo que iba a pasar. Sabiendo su decisión, sabiendo que yo no iba a cambiar nada en su vida, sabiendo que yo
sería el perdedor y ella sería la que ganara su corazón.
Hoy en día sólo me pregunto una cosa, ¿qué fui para él?, ¿un amigo con mucha confianza?, ¿algo más?, ¿nada?... No lo sé, y tengo miedo de saberlo.
Sólo espero que él recuerde esos momentos con una sonrisa en la cara o por lo menos que no lo recuerde con pena o arrepentimiento.
Por último te digo, que hoy es el día que no sabe nadie esta historia y te pregunto ¿eres de confianza?, ¿serás capaz de guardarme el secreto?.