SIEMPRE CONTIGO, SEÑOR MÍO...
Por
Charlie Angel
¡Tanto tiempo juntos, viviendo un sin vivir, vagando por mil sitios de muerte, siempre junto a ti...!
Mi amor por ti aún palpita en mi interior, señor mío. Todo lo sufrido, todo lo experimentado, no ha servido sino para reforzar este sentimiento intenso que se remueve dentro de mí como la liebre en el saco del cazador, intentando escapar, intentando brotar de esa prisión inmisericorde. Pero al tiempo, es un gozo sentir así, como cuando retienes el aliento y lo sueltas de pronto, de nuevo sintiendo, de nuevo viviendo.
Amo tus cabellos revoltosos, negros cual azabache; tus ojos azules, inmensos, eternos como la mar; amo tus labios, finos y sensuales, que sentía correr sobre mi piel en las noches de pasión junto a la hoguera; amo tu barbilla, hendida y respingona; amo tu cuerpo, pequeñito y adorable... Amo tu pecho, con sus cabellos ensortijados, perdiéndose golosos en el borde de tu pantalón, explorando secretos inexplorados... ¡Ah, con cuán placer recuerdo el momento en que pude penetrar en ese reino recóndito e ignoto, cómo exploré tus secretos hondamente guardados, cómo vi brotar, inmenso, tu bastión de mando, siempre a mis órdenes, yo siempre abatido ante él, notando tus embestidas suaves, brutales, dulces, ardorosas, penetrantes...!
Oh, mi señor. Todas las noches, cuando tomo mi espada entre mis dedos y la hago desfilar, mis sueños son para ti; recuerdo las noches de pasión bajo la luna... Recuerdo tu cuerpo desnudo, palpitante y sudoroso, tu mirada dulce y cálida, brindándome tu amor, tu comprensión.
Soy tu esclavo, mi señor, siempre a tus órdenes. Deseo que tu bastión de mando vuelva a ser desenvainado para sentirlo muy dentro de mí, siempre tuyo, siempre para mí.
Siempre contigo, mi señor Frodo. Siempre junto a ti...