Hola:

 

Es el primer poema  que me atrevo a escribir (¡Carlo, ingrato, siéntete halagado!). Me ha motivado a escribirlo la vehemente carta del creador de esta página, teenlover.net (expuesta en la sección Reflexiones, por si no la han leído). No es vil adulación. Me siento comprometido a hablar con la verdad, así que me he visto obligado a confesarlo (y para cerrar mi demostración de honestidad, me basta con agregar que hay algunas cosas con las que no concuerdo de su famoso discurso, muy alentador y sincero por cierto, pero, a mi juicio, con poca aportación). Espero que mis palabras no sean motivo de censura, y nuestro webmaster actúe con sensatez y nos permita publicar esto.

 

Creo que no soy tan malo escribiendo poesía, pero tampoco soy bueno; aunque, desde luego, debo refinarlo mucho, antes de aventurarme a escribir con seriedad. Ustedes dirán qué tan malo soy. No obstante, siempre insistiré que soy mejor con la prosa (basta ya: no pretendo hacer una apología de mí mismo aquí. Entonces sí estaría haciendo adulación, ¡pero de mí mismo! Más vale cerrar la bocaza). Agradeceré sus más sinceras críticas, aportaciones, reproches y comentarios al siguiente e-mail: eochaid_ollatayr@hotmail.com; me serán de gran ayuda.

 

Gracias a todos –principalmente al creador del sitio por dejarnos publicar esto-. Disfrútenlo.

 

 

SUEÑO CON TU AMOR

 

Anoche soñé que me amabas,

que abrazabas mi cuerpo

mientras susurrabas palabras dulces a mi oído;

 

Soñé que podía tenerte entre mis brazos

y arrancarte besos de tus labios

sin temor al Cielo ni al rechazo.

 

Escribí con el corazón una historia,

expresando todo el amor que siento por ti;

en ella dibujé tu rostro, tus bellos ojos,

recordando la primera vez que te vi.

 

Mas hoy te presentaste,

y tu trato fue duro, indiferente y frío.

Te marchaste sin despedirte,

sin pronunciar palabras de amigos,

y comprendí por fin que nunca serías mío.

 

Hace tiempo que he soñado

que te tengo siempre a mi lado.

Cuando despierto te busco

y en mi soledad me hallo ahogado.

 

Me gustaría tenerte aquí, junto a mí,

compartiendo el mismo lecho,

contemplando el verde de tus ojos

y entregándote mi amor secreto.

 

La belleza de tu rostro es beatitud,

la perfección de tu cuerpo es la imagen

de toda la Gloria en plenitud.

 

Sucumbo ante un delirio divino

si mis ojos impíos te miran.

Cual esclavo perpetuo,

tu nombre, tu belleza, tu voz me dominan.

 

Si alguna vez pudiera

yo a ti te besaría:

bebería el néctar de tus labios,

mi añorada fantasía.

 

Una noche, un minuto, un instante

dame siquiera; ¡apaga este dolor sofocante!

Permíteme entregarte mi amor,

concédeme ser tu amante.

 

No pretendas que te olvide, que me aleje,

que despierte en mí algún rencor:

Carlo, yo jamás podré odiarte.

 

Anoche soñé que me amabas,

con amor puro, con inocencia,

¡no con tu trato infame,

no con tu indiferencia!

 

Hace tiempo que he soñado

que te tengo siempre a mi lado,

pero cuando despierto comprendo

que la noche no obra milagros.

 

 

 

Dedicado al desgraciado de Diego Carlo, que se porta mal conmigo:

 

Sigo enamorado de ti, querido; no puedo menos que seguir soñando. Siempre serás mi elfo favorito. Es una pena que jamás pueda decírtelo en tu presencia (digo, es una pena para ti: estás dejando volar a esta paloma).

 

-Isesan.

(¡Ese es mi pseudónimo! Pa’ los amigos soy simplemente Israel).

 

 México, octubre 12, 2003.