THE
ONE II
Tristeza, compañera
de mi soledad.
¿Podrá alguien
amarme algún día?
La luna se desnuda
y alguna estrella
muere.
El destino ríe a la
boca de la noche.
Y yo grito en un
silencio ensordecedor:
¡Quién me acompaña
ahora!
Sino la música del
rocío de las flores,
que a veces caen
marchitadas.
Y en un estruendo
de un piano.
Y un murmullo
del corazón.
¿Por qué te he
negado amor?