Un tonto para el amor 

No es fácil expresar mis sentimientos cuando conozco a alguien y aún no lo puedo hacer con Bruno...

Lo conocí hace más de un año en una céntrica ciudad de mi país. Cuando lo vi simplemente quedé flechado. ¡Ay, maldito cupido! que andas flechando a la gente porque sí... si tan sólo le lanzases una flecha a él también...

Él es alto, de cabellos rubios, tiene ojos azules como si contuvieran toda la belleza del cielo en ellos, su rostro angelical se parece al de un niño lleno de vida con muchos deseos de jugar... él es todo lo que yo amo.

Pero este amor crece en silencio.

Cuando me acerqué a él le propuse que se uniera a mi grupo de música pues una vez lo vi tocar con sus amigos cerca de donde yo ensayaba. Su enamorada le dijo que aceptara y al día siguiente él estaba ensayando conmigo.

Ese día me sentí feliz de que él estuviera junto a mí dándome toda su belleza inexperta, y yo estaba encantado de enseñarle lo que sabía de música. Cómo explicar lo que iba sintiendo día tras día al verlo llegar, y me daba un fuerte abrazo al saludarme, una inmensa alegría invadía mi alma, pero al mismo tiempo una terrible soledad golpeaba mi ser, y no me quedaba nada más en la noche que llorar al momento de dormir. Lloraba amargamente por miedo a decirle que lo amaba, que sin él no podía vivir... qué tonto soy.

Me fui enamorando del hombre menos indicado; pero decidido no a conquistarlo sino a hacerme su mejor amigo, empecé a salir con él. Y noche tras noche salíamos a discotecas y pubs, donde él me contaba sus historias amorosas, las más interesantes historias sexuales que he escuchado jamás y sus deseos. Qué vergüenza sentía yo cuando él me preguntaba acerca de mis historias y yo no hacía más que mentirle a mi mejor amigo, contándole mil y una fantasías entre una mujer y yo; pero además le contaba mis más grandes anhelos: irme del país y hacerme famoso. Qué tonto soy.

Hasta que una noche de nuestras salidas le conté lo que yo era, lo que soy, un Bisexual... qué cobarde fui! ¿por qué no le dije que lo amaba? No lo sé. Y eso que él me preguntó si yo no tenía nada más que decirle, y yo callé. Esa fue mi sentencia: Callar para siempre!!

Y de pronto me llegó una noticia que me destrozó: él se iba de viaje a Italia. Y lloré de nuevo. Y lloré mil veces después que él se fue. Porque nunca pude decirle que lo amaba, nunca me atreví.

Aún cuando regresó con sus primos no me atreví a decirle nada. ¿Soy un cobarde para el amor? ¿o es que no es amor lo mío sino un capricho, ganas de poseer un bello objeto?

Nada de eso, soy un tonto. Un tonto para el amor.


 

 

 

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