Tristeza

Sólo escribo esto para desahogarme un poco. Dicen que la vida es linda, hasta ahora
no lo he podido comprobar. La adolescencia es algo difícil, para algunos más, para otros
menos. Es una etapa donde nos formamos, física y psíquicamente, donde los sentimientos
afloran y no se pueden contener. Este es mi caso.

 

Todo comenzó un día, no sé cómo, cosas nuevas empezaban a ocurrirme, nunca imaginé
qué me sucedería, pero sucedió. Mi mente no era la misma, no era la de aquel chico que
solía jugar con los muñecos de los Powers Rangers o los de los Caballeros del Zodiaco, eso
estaba atrás, ya no me interesaban, ahora mi nuevo ideal eran los chicos. Chicos, chicos
como yo o como mis compañeros, o chicos más grandes que yo. No sabía si este
sentimiento era normal, pero a la vez sentía que estaba mal. De pronto esto terminó,
supe que eso estaba mal y no debía sentirlo más, era algo prohibido en mí, que nadie
debería saber, ni debería sacarlo de mi interior. Las palabras empezaron a fluir de las
bocas de los chicos de la escuela, la clásica Trolo, o la que aun me duele más, la que
empieza con P. Supe que a la sociedad no le agradaba la gente como yo. Creí estar sólo
en el mundo, hasta que en la televisión apareció la palabra Gay o Homosexual, no sabia su
significado, apenas tenía 13 años, hasta que descubrí que era gente parecida a mí, gente
que también tenía el mismo sentimiento y gusto por y hacia los chicos. Investigué con gente
amiga, con mis padres, y me supieron informar aun más. También supe que los Gays no
son queridos, muchas veces son odiados, llegan a ser lo peor del mundo para ciertas
personas. Sólo tenía 13 años, tenía miles de preguntas para hacer, pero me las guardé,
las guardé muy adentro mío, hasta que las olvidé, tanto guardé que me olvidé que no
era igual a todos.


El tiempo pasó, las escuelas y ciudades cambiaban continuamente, era un pedazo de algo
que se lo llevaban de aquí para allá, nunca tuve amigos verdaderos, ya que nunca terminaba
de conocerlos definitivamente.


Con sólo 15 años nos radicamos, mi familia y yo, en la ciudad de Bolívar, en la Provincia de
Buenos Aires, en Argentina. Ahí conocí a  amigos nuevos, y a una chica llamada Gisela.
Entablamos amistad enseguida, con ella y con unos tres chicos más, fue lindo. Con el tiempo
la amistad de Gisela se fue convirtiendo en otra cosa, recuerdo aquel día en el que le pregunté
qué chico le gustaba en el aula, y por medio de un papel me hizo saber que era yo. Aquellos
sentimientos de los 13 años afloraron devuelta y con el noviazgo de Gisela logré taparlos,
pero sólo un poco, aunque yo no la quería, ni ella a mí, me enteré un tiempo después. Ese
mismo año nos mudamos otra vez, el destino, Punta Alta, dentro de la misma provincia.

 

Aquí comienza otra parte de mi vida, que cambiaría mi futuro.

 

Tenía una computadora, y también línea telefónica, entonces, ¿por qué no conectarme a
Internet?. Al cabo de unos días, creo que dos o tres, ya tenía la red de redes en mi casa.
Era descubrir un mundo nuevo, algo genial. Con mis 15 años aun, sólo quería ver lo que
más me excitaba, y creo que es lo que todo chico hace, buscar chicas desnudas. En ese
momento sentí algo que jamás había sentido, mi corazón estaba algo agitado y con temor
a que me vieran, pero lo hice, y ese hipervínculo me llevó a un lugar donde mis sentimientos
no aguantaron más y salieron. El hipervínculo, que decía Gays Aquí, me cambió la vida.
A partir de ese momento dejé de ser esa falsa persona que decía ser heterosexual, para
pasar a ser la misma que cuando tenía 13 años, la misma que cuando veía a un chico se
le ponía la piel de gallina. En ese momento me empecé a interesar por los chicos aun más,
todo lo que pensaba era en chicos y chicos, nada más.


Con el tiempo me di cuenta de que el mundo se volvió algo superficial. Me di cuenta de que
no ser rubio o no tener ojos de colores anormales al marrón o negro era un problema.

 

Ya con 17 años ahora, me doy cuenta de que no soy lindo, al menos es lo que pienso. Me
doy cuenta de que no ser rubio de ojos claros, flaco como un palo de escoba y no tener
músculos marcados es un problema. Esa es la causa por la que todos los días lloro sin cesar,
esa es la causa  por la que aun no tuve ningún novio, es la causa por la que cuando veo un
chico lindo me pongo mal, y no por ser envidioso, sino porque descubro cada vez más lo feo
que soy, lloro por ser tan tímido, lloro por no conocer el amor, lloro porque Dios, o quien esté
arriba, no me hizo lindo, lloro por la indiferencia de la gente, y lloro por muchas cosas más.
Si llorar fuera un juego olímpico, yo ganaría todas las medallas. Pienso en morirme, en
desaparecer de este mundo, pero no tengo las agallas suficientes para hacerlo yo mismo.


Todo esto me ha convertido en un ser que vive, porque tiene un corazón que late todavía,
pero que no tiene ningún interés en seguir viviendo así. Odio profundamente a los espejos,
por reflejar este rostro, sólo tengo uno, en el que me miro diariamente, y maldigo no ser
un carilindo o algo por el estilo, tengo una habitación grande donde me escondo de la
sociedad, una habitación de la que no he salido hace días y por supuesto tengo mi tristeza
profunda y mis lágrimas que suelen aparecer todos los días.

 

 

En este momento me siento muy triste........................................

 

 

 

Alejandro

17 años

30 de Enero del 2002

 

 

Aquí está mi E-Mail a su disposición

davico84@hotmail.com

 

 

 

 

 

 

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