Tu presencia
Aún la luna se mostraba un poco esquiva, pero ahí estaba.
Aún recuerdo tus besos y caricias, aún no termino de olvidar la manera como me decías "tonto".
Y esto no es amor ni desamor, es olvido. Mi cuerpo exhibe aún las cicatrices provenientes de esas heridas, por estar expuestas tanto tiempo, terribles cicatrices ha dejado en mi cuerpo, en mi cara y en mi alma.
Tanto que aprendí de ti, tanto que extraño, tanto que significaste.
No he podido amar de nuevo, y aunque trate de escribir cosas distintas, al final sólo me acuerdo de ti.
Hoy salí con nuevos amigos, ellos me gustan, me caen muy bien, me estiman y se preocupan por mí. Tenía tiempo, bueno, nunca lo había sentido bien. Estar atado a ti me dejaba sin ver el mundo completo.
Mi fiel encendedor no falla, es increíble su... ¿fidelidad?, si se puede usar el término. No me siento aún liberado, mi alma sigue atada. Atada a un fantasma. Atada a mis miedos y a mis propias esperanzas.
Puedo oler mi propio miedo, y aún así, tenerme miedo. Nunca entendí el por qué de olvidarte.
Pero fue que tu presencia se desvanecía con el tiempo, ya no eres más que un fantasma más para mí. Perdóname, donde estés, perdóname.
Rafa.