Yo, Ahora
Me siento triste, pero ya las lágrimas no caen de mis ojos. Se confunde entonces mi realidad con mis otras realidades. Mi cuerpo necesita dormir, pero mi mente necesita vivir. Poco a poco he aprendido qué aspectos componen esto que me atrevo a llamar vida. Uno de ellos ha sido aprender que existen límites, aprender a convivir con la frustración diaria que ellos me imponen, a mi cuerpo, a mi mente y a mis ojos.
Tal vez una de las más importantes es comprender que no nacimos para estar solos, necesitamos compañía, necesitamos vivir con otros, y que aunque posiblemente nunca nos entenderemos a plenitud, y menos aún a los demás, necesitamos de los demás más de lo que nosotros mismos pensamos.
Soñé... soñé con que la misma persona existía tres veces, una en mi mente, una en la realidad y otra en las ilusiones, mis ilusiones. El color de sus ojos cambiaba dependiendo de qué persona era, de lo que significaba. Una me ignoraba, otra se reía, y la otra me miraba. Pero ¿por qué me ignoraba? ¿de qué se reía? y ¿qué miraba?. Y aun ignorando qué sentían esas tres personas, pude captar sus miedos, mis miedos en sus ojos, y el de esa persona en los míos.
Constantemente nos preguntamos sobre lo que hacemos, por qué lo hacemos, pero no creo que esa sea la pregunta. Infiero tal vez que la pregunta correcta sería por qué nos preguntamos esas cosas.
Una vez escuché: "la esperanza se hila con el sufrimiento". No lo entendí la primera vez que lo escuché, creo aún que todavía no lo entiendo, pero al paso del tiempo, al paso que lo repito en mi mente, la misma le agrega un significado único, uno único que depende de mi mente, de mis ilusiones y de lo que ignoro de mí mismo.
Creo que nunca he soñado sin personas a mi lado. Cada vez que sueño existen personas a mi lado. Darme cuenta que es más lo que ignoro de mí mismo de lo que tengo
conocimiento, antes me causaba mucha angustia en mi frenesí de encontrar esos aspectos que ignoraba, ignoraba de lo que tengo conocimiento.
Estoy vivo, todavía lo estoy, y ahora que lo sé, se confunden mis deseos con mis realidades.
¿Empezar a vivir?, es posible... Empezar a soñar es más viable, pero empezar a entenderme es algo que nunca comprenderé a plenitud.
Gracias... y perdón, a todas esas personas sin rostros, sin nombres. Gracias, y perdónenme.
Rafa.