Oscar, mi sueño

Era la primera vez que me iba de chaperos. Pero no era un chapero cualquiera. Había «contratado» a un chico de compañía «de alto standig» para que viniese a mi ciudad, a mi casa, a pasar la noche conmigo, en mi cama. Puede parecer una locura, pero a veces la única forma de conseguir lo que quieres, de vivir, es cometiendo locuras. ¿Por qué recurro al sexo por dinero? Porque no encuentro otra forma lo suficientemente fácil de hacerlo. Considero el sexo como algo sin lo que no se puede vivir, de una forma u otra, como una necesidad fisiológica, vital. Los habrá más o menos viciosos, pero creo que en mi caso, llegar a estar un año sin tener un sólo contacto sexual de ningún tipo, no se puede llamar vicio. Ya paso completamente de entrar a chats, poner contactos… en su día dieron resultado, pero no me quedan ya ganas de estar horas y horas cada día perdiendo el tiempo con chicos a los que, tras enviarle la foto de rigor, no les gustas, o viceversa, de toparte con gente que no te da conversación, que está muy lejos, o demasiado cerca (tengo pánico a los de mi pueblo) y tener que pasar por el mal trago de decir que no es tu tipo, de cortar, o peor aún, de dar la callada por respuesta, de que se haga el silencio. La carne es débil. El sexo en parte es como una droga. Cuando lo has probado, necesitas más. En cuanto al amor… no es de eso de lo que hablo en este relato, pero creo que es algo tan importante como el sexo o más. No me siento sucio por hacer lo que hice, no me siento un bicho raro, y tampoco un viejo verde. Simplemente he pagado por algo, por un trabajo. He comprado un servicio que necesitaba. Si alguien lo ve mal, que sea él quien se pregunte por qué lo ve mal.

El oficio de chapero, la prostitución, suele ir siempre asociado a malos ambientes, drogas, abusos, SIDA… pero creo que cada caso es un mundo. Oscar no va más allá de unos porrillos…  😉 Me demostró ser ante todo una bellísima persona, por dentro y por fuera, ¿un profesional?. 18 años recién cumplidos. Es alguien que se cuida. Es cariñoso… No nos engañemos, yo fui sólo un cliente, pero, dejando a un lado el dinero, quiero quedarme con los hechos, con lo ocurrido, con lo vivido, con lo que sentí, y que escribo por una razón muy simple: no quiero olvidarlo. Quiero que los detalles permanezcan frescos en mi mente, porque las escasas 20 horas que estuve a su lado, puedo calificarlas como las mejores y más intensas de toda mi vida hasta el momento.

Tuve que hacer uso de toda mi capacidad organizativa, porque ese mismo día que Oscar venía, mis padres se iban de viaje, dejándome solo y a mis anchas en casa. Creo que fueron 8 o 10 pastillas de Valeriana las que me tomé ese día, intentando mitigar mi brutal estado de nervios, de tal intensidad que no recordaba nada igual. El chico llegaba a la estación de tren esa noche. Fui a recogerle. Estando en el andén, el tren llegaba y, con las puertas abiertas, aún en movimiento, pude distinguir fugazmente su rostro y le reconocí inmediatamente porque había visto fotos suyas previamente. En esos momentos actué más por automatismo que por decisiones propias. No hubo un saludo efusivo, no nos besamos ni abrazamos ni nos dimos la mano, sólo nos saludamos y empezamos a caminar en dirección a mi coche. Una vez dentro, ya por fin podía dar crédito a lo que estaba pasando: el chico estaba conmigo. Nos quedaban unos 20 minutos para llegar a casa. El camino no se hizo largo, aparte de porque hubo temas de conversación, se hizo corto porque enseguida puso su mano sobre mi muslo derecho. Yo puse mi mano derecha encima de su mano, y dije:

– Uf… por fin acaricio una piel que no es la mía.

Hacía mucho que no tocaba la piel de alguien, no en forma de caricia y deseo. Seguimos hablando. Yo también puse mi mano sobre su muslo, le acariciaba por donde podía. Pasé mi mano y brazo por encima de sus hombros con intención solamente de acariciarle en esa zona, pero él entendió que quería atraerlo hacia mí para besarle, y eso hizo, se acercó y pudimos darnos un primer y fugaz beso. Perdí la vista de la carretera y le dije que mejor no nos distrayésemos mucho…

Ya los nervios habían desaparecido como por arte de magia. Es lo que siempre me suele pasar: muchos nervios en los momentos previos, y a la hora de la verdad, muy relajado. Llegamos a casa, entramos. No podía creérmelo, por fin parecía que algo bueno, intenso de verdad, bonito y placentero iba a ocurrir en mi vida. Ya nada podía torcerlo. Por una vez, por primera vez en mi vida, iba a poder estar con un chico toda una noche, dormir junto a él, despertar sabiendo y sintiendo que está en la cama, conmigo. Yo ya había cenado, pero Oscar no, así que comió algo de lo que yo había preparado para cuando llegásemos.

En el DVD había lista para reproducir una película porno. No hizo falta, no dio ni tiempo. Él llevo la voz cantante en todo momento, al menos en esos primeros momentos. No recuerdo muy bien cómo surgió, pero estábamos frente a frente el uno del otro, y … nos abrazamos, nos besamos. Pude olerlo, sentirlo, acariciarlo. Dios… por fin, por fin… no podía ser verdad, estaba pasando y estábamos en casa, no teníamos prisa, teníamos toda la noche por delante para simplemente gozar. Nadie que nos molestara, nadie que pudiera pillarnos infraganti. La sensación de tranquilidad que eso daba, unido a lo que sabía que vendría, me hizo sentir muy bien, muy feliz… y apenas estábamos empezando!

– Oscar, podría pegarme horas así, abrazado a ti. No sabes cuánto necesitaba esto… -le dije.

Momentos después, yo estaba sentado en el sofá, y él, de pié, frente a mí. Le besaba, le sobaba por encima de la ropa. Arrimaba mi cara y la apoyaba sobre él. Le levanté la ropa y quedé asombrado ante lo que ya sabía y era conocedor por haberlo visto antes en fotos: su pecho, su torso divino y escultural. Ni plano ni muy musculoso, definido. Enseguida estábamos los dos sin camiseta, empezando a rozar nuestra piel. Debieron saltar chispas… Se desabrochó el pantalón y pude notar el olor a miembro, el tesoro estaba cerca, justo detrás de la tela del boxer. Lo lamí por encima del mismo, pero enseguida lo bajé para poder ver por fin el centro del universo: su polla, erecta y dispuesta a dar guerra. De un tamaño mediano, y muy bonita, con toda su piel. Sobra decir que me la metí en la boca, mientras le terminaba de bajar el boxer y comencé a sobarle el culo, lampiño y muy suave. Me puse de pie y él hizo lo mismo conmigo. No recordaba ya lo que se sentía, hacía tanto tiempo que no tenía sexo con nadie que estaba viviendo todo aquello con tanta intensidad e ilusión que casi sentía como si fuese mi primera vez.

Dijo que tenía frío, así que puse una colchoneta de un sofá-cama junto al fuego de la chimenea y continuamos con lo nuestro. Apagué las luces de la casa y la TV, y todo se desarrolló junto a la tenue y parpadeante luz del fuego, con todo lo relajante, sensual y romántico que conlleva.

Los detalles «escabrosos» son como los de cualquier otro relato pornográfico. No entraré en ellos (aunque a algunos les moleste) porque no es eso lo principal de este relato. Hicimos de todo, en casi todas las posturas imaginables. Estuvimos un par de horas disfrutando tanto como pudimos. La estampa era digna de contemplar: Oscar, el chico más guapo, bello y hermoso que había visto en mucho mucho tiempo, estaba conmigo. Esa noche era mío, y yo era suyo. Podía tocar, besar, lamer, mordisquear, sobar todo aquello que se me antojara. Y así lo hice/hizo. Sin darnos cuenta, como si de una progresión natural se tratara, estábamos follando. Las embestidas y el plas-plas sonaban en la estancia. En un momento le dije:

– Pellízcame, porque esto no puede estar pasando, es un sueño…

Nos corrimos casi a la vez. Yo sobre su pecho y hombros. Él a mi entrada trasera. Nada más terminar nos fuimos a duchar, lo cual era otra nueva experiencia para mí el hecho de no ducharme solo como siempre, sino esta vez acompañado, muy bien acompañado. Me imaginaba que sentir una piel mojada y enjabonada deslizarse contra la tuya debía ser lo más, y así era. Su culo era más perfecto que todos los que haya visto antes en fotos o esculturas. Este chico vale lo que pide y mucho más. Su silueta es digna del más codiciado modelo.

Después volvimos al colchón, frente al fuego, y nos tumbamos abrazados, de lado, yo detrás de él, con las piernas entrecruzadas y mi brazo por delante de su pecho, nuestros cuerpos pegados. Estuvimos así buen rato, muy tranquilos y a gusto, oyendo el cripetar del fuego, el silencio de la noche, nuestras respiraciones… hasta que el fuego se fue apagando y le dije que nos fuésemos a mi cama.

Recuerdo que se quitó la ropa en apenas dos segundos y se metió en mi cama como un rayo. Yo le seguí y nos pusimos en una postura parecida a la de antes. Él se durmió enseguida. Yo no pude hacerlo hasta pasadas un par de horas, por mi estado de incredulidad de lo que estaba pasando, y quizá también para ser consciente por más tiempo de su compañía. Dormí poco esa noche, pero lo suficiente para descansar, y sobre todo, para lo más importante, para despertar con las primeras luces del día que entraban ya por la ventana, volverme y verle a él, desnudo, junto a mí. La manta estaba un poco bajada y podía ver su escultural pecho y hombros. Podía oír su respiración. Le besaba y acariciaba allá donde podía, cuando podía. Me abrazaba a él, me apoyaba en él… intentaba el máximo contacto físico con su piel.

Cuando despertó, mis tocamientos tuvieron su respuesta, y pasados unos minutos estábamos de nuevo en acción, repitiendo todo cuanto habíamos hecho justo antes de irnos a dormir. Era el segundo polvo, pero ahora a plena luz del día, la estampa resultaba todavía más increíble: el chico de mis sueños estaba siendo poseído por mí en mi propia cama, esa misma cama escenario de mis sueños, de mis llantos y mis depresiones, ahora era un lugar de placer. Un placer que se esfumaría ese mismo día, pero un placer que estaba disfrutando en ese momento, y eso nadie podría quitármelo, ni en ese momento ni en el futuro.

Gemíamos… respirábamos hondo… veía mi polla entrar y salir de ese culo y no… no me lo terminaba de creer. Yo pensaba que era más bien pasivo, pero está visto que es algo que depende de con quién, cómo y dónde.

Tras esa segunda follada en toda regla, nos duchamos de nuevo, nos vestimos y pasamos el resto del día por mi ciudad en plan turismo. Gocé de su compañía, no sólo de su cuerpo. Quedé encantado con lo ocurrido. Me sigue pareciendo un sueño, que quizá repita alguna vez. Apenas han pasado unos días de aquello y me siento como nostálgico de lo ocurrido. Fue tan intensamente bueno, fui tan feliz, que no estaba acostumbrado a ello, y me ha marcado. No esperaba algo tan bueno, me desbordó en todos los sentidos.

Para terminar, una curiosa sensación que tengo: antes, cuando veía en persona o por Internet a un chico que me gustara mucho, me ponía «malo» de pensar que un chico así jamás sería para mí, jamás podría estar con un chico así. Ahora, cuando los veo, pienso «bah… ya sé lo que es eso». … Y en mi casa, cada vez que paso por los lugares exactos donde todo ocurrió (junto a la chimenea, en el sofá, en mi cama, en la ducha…) me vienen recuerdos, y se me dibuja en la cara una pícara sonrisa 😉

Pero ahora, días después, siento como si le echara de menos, como si le necesitase otra vez. Pienso en él y en lo que estará haciendo en este momento. Imagino que viviendo su vida, haciendo lo que le gusta, y encima, ganando dinero. Me pregunto si es feliz. Espero y le deseo que sí.

Desde aquí, un abrazo a todos los que ejercen de chapero (de una forma libre y voluntaria) porque ni se imaginan lo felices que hacen a mucha gente que, como yo, no pueden encontrar otros medios de placer de una forma tan fácil y directa, por los motivos que sean. No me importa el dinero, sino el momento. Claro que me gustaría tener una pareja así y no tener que pagar por ello, pero es lo que hay, y no por ello me voy a privar de ciertos placeres.




 

 © Teenlover.net

La Casa en el Árbol

Hola, empiezo contándoles dos episodios importantes de mi vida sexual la cual ha sido muy prolífica y ha pasado por muchas diferentes etapas, ha sido una vida que ha ido entre homosexualidad, twink lover exclusivamente y heterosexualidad, muchas veces mezclada, y a veces y por etapas de años sólo una de las dos tendencias, pero en línea general nunca me ha faltado ni lo uno ni lo otro, me he enamorado intensamente de ambos sexos, siempre de twinks y universitarias. Los hechos son 100% reales.

Todo empezó a muy temprana edad, estaba enamorado de una niña, mi vecinita de la misma edad 11 años, ya nos besábamos y empezábamos a tocarnos y de la noche a la mañana se fijó en otro niño y me dio una patada que dolió mucho, esa decepción me alejó un rato de las niñas y mientras tanto tenía un grupo de tres amiguitos mayores que yo, unos dos años más, y tenían una casa en un árbol de la cual yo quería participar y estar con ellos que eran mayores y ya tenían noviecitas, fumaban y tomaban escondidos allí en el árbol, pero la respuesta siempre era NO, que era muy niño, y yo me moría por estar en esas andanzas, hasta que uno de los tres, el menor, se me acercó y me dijo que la condición para dejarme estar con ellos era mamárselos a cada uno, hasta ese momento nunca se me hubiese ocurrido ni había pensado en homosexualidad, la palabra maricón tenía una connotación muy fuerte en esos años y dije que no, pero en las noches empezaba el dilema entre las niñas e indagar esa opción y a veces me sentía erotizado a mi tierna edad, y habiendo tenido el desamor de esa noviecita pensaba más en la propuesta y fantaseaba más que todo en cogerme al que se me acercó con la propuesta, ya que tenía pequeños ademanes femeninos, incluyendo dos hermosas nalgas que en la piscina se le notaban mucho y yo no dejaba de fijarme también, además él tenía cierta cintura y de paso era muy agradable, vamos a llamarlo Eli, todos ellos me insistieron hasta que Eli me convenció de intentarlo, me dijo que si lo hacía, él me lo hacía a mí también en secreto y ahí mismo pensé en sus nalguitas, esto me excitó de verdad y le dije solo que la condición era uno a la vez en la casita del árbol y que consiguieran cerveza para animarme. Asi lo hicimos, bebimos un rato, echamos broma y llegó la hora de la verdad, me sentí excitado, cuando subí al árbol la erección era notoria, lo que me sorprendió enormemente.

El primero que subió fue el mayor de ellos, ya en los 13 andando para catorce, me senté y se lo sacó súper erecto, grande, con vellos en el pubis y circuncidado. Sin mediar palabra me lo metió en la boca y yo lo empujé un poco porque me ahogaba con semejante verga, primera vez que veía un pene desarrollado, «es tu primera vez, verdad?» y asentí como pude. Me fue indicando cómo debía de hacerlo y yo me esmeré por complacerlo ya que él era el líder, estar con ese grupo era lo que más deseaba. Al poco rato sentí que empezó a jadear y más me apretó contra él y sin avisar me acabó en la boca y me dijo «trágatelo todo, marico», me molestó, pero igual me lo tragué todo. Paso seguido subió el segundo del grupo, el cual era más joven, casi 13 y más tranquilo. Se lo sacó ya erecto también y seguí con mi faena ya con una primera experiencia, este me dijo «lo haces rico» mientras jugaba con mi pelo y era él el que llevaba el ritmo Yo miraba hacia arriba y él con los ojos cerrados se le veía el disfrute en la cara. Este no se la tiró de machote pero cuando sintió que se acercaba el orgasmo me dijo «tienes que tragarte toda mi leche, igual que hiciste con Ivan», yo asentí con mi cabeza y me esmeré un poco más un ratico hasta que sentí las contracciones, un gemido y el semen en mi boca que fue abundante de tal manera que corría por los labios.

Igual tuve que tragarme la mayor cantidad de semen que pude, pero esta segunda vez se me hizo más fácil y no me sentí abusado, al contrario me dio morbo y seguí mamándole hasta que se lo dejé limpiecito, pero la erección no cedió y de nuevo me agarró por la cabeza con cariño y me pidió que siguiera, que quería dos veces, y así hice, le seguí complaciendo hasta que se vino de nuevo aunque le costó un poco más y ahí sí perdió la erección y me dio las gracias. A partir de esas primeras experiencias desarrollé un gusto por sentir las contracciones del pene al eyacular en mi boca y lo cual sigue hasta el día de hoy y claro ocasionalmente y sólo con las personas adecuadas que correspondan de igual manera. Yo sentí que había cumplido con mi parte esmerándome y que tenía la acción del club asegurada, me enfoqué en tratarlo de hacerlo bien. Para cuando le tocó subir a Eli, ya me dolía la quijada pero ni modo, él subió y empezó por quitarse toda la ropa dejándose ver su lampiño trasero y una full erección, al verlo así yo me saqué mi pene y empecé a masturbarme frente de él, me mandó a sentar en el banco y me lo metió en la boca suavemente, yo a la vez le agarré una nalga y viendo que no decía nada solté mi pene y le agarré sus dos nalgotas lampiñas y suavecitas mientras que se lo mamaba ya con gusto y pensando en su promesa de reciprocidad, él se rió un poco comentando de mi pene infantil pero me di cuenta que me lo miraba mucho y de repente me dijo «párate», se sentó en el banco y empezó a devolverme la mamada agarrando también mi trasero. Ésta estaba siendo mi primera mamada en la vida y me sentí en el cielo, tuve como dos orgasmos secos y luego me pidió que por favor no se lo contara a los otros amigos y de la nada me atreví a decirle que si se dejaba penetrar yo no diría nada nunca jamás, a lo cual él asintió muy rápidamente.

Miré hacia abajo y me fijé que los otros dos amigos ya deslechados se habían marchado y alejado delárbol y acto seguido me puse saliva en mi circunciso glande y penetré a mi amigo a la vez mirando un poco hacia abajo para que no fuesen a llegar los demás y con mi pequeño pene le cogí duro por un buen rato y lo sentía gemir a la vez que con sus manos me apretaba hacia él para que no le quedara nada de mi pene afuera. Después me dijo «estoy casi que acabo» y empezó a masturbarse mientras yo le daba por ese culito. Al cabo de un ratico se sacó mi pene de su hueco y se volteó, me sentó y me lo metió en la boca acabando a los pocos segundos . Esta ves si lo escupí. Esta vez fue también mi primera experiencia penetrando y tuve varios orgasmos secos con Eli y no la pasé nada mal, al contrario, no veía la hora de volverlo a coger. En la noche de ese día me masturbé varias veces recordando todas las experiencias y por fin pasé a ser parte de ese club. Eli empezó a buscarme por fuera, sin que los otros dos se dieran cuenta y una y otra vez subíamos los dos al árbol cuando sabíamos que los otros dos no estaban cerca y siempre nos lo mamábamos un rato turnándonos y después lo penetraba y era algo espectacular, tenía muchos orgasmos secos y bueno me encantaba, Eli nunca me pedía reciprocidad en la penetración así que para mí perfecto. Hasta que un día llevó una vaselina y me pidió reciprocidad pero fue un desastre para mí, me dolía, se me cayó la erección y lo aparté, quedamos en que sólo se lo mamaba, me gustaba sentir la sensación del orgasmo y su semen, él con sus 13 años ya tenía ciertos ademanes gay que trataba de ocultar y eso me excitaba enormemente. Luego me confesó que los otros dos amigos del árbol también lo penetraban a él cuando podían, y que por eso él era parte del club.

Poco después empezaron los encuentros en que participábamos los 4, él y yo complaciendo a los otros dos, yo siempre mamaba pero siempre él era el penetrado por los otros dos que ya tenían sendos machetes y a mí me asombraba que no le doliera, al contrario Eli acababa masturbándose mientras lo cogían y eyaculaba con cada uno que lo cogía y de paso su erección era enorme. Esta situación siguió pasando durante casi todo mi desarrollo, mi pene fue creciendo prácticamente en el culito de Eli, él recibió mis primeras eyaculaciones y prácticamente se convirtió en mi desahogo sexual. En algún momento me tocó a mí también dejarme penetrar y aunque fuimos muy poco a poco intentándolo, cosa que lo hacía a regañadientes ya que tenía un enorme pene, yo siempre perdía la erección. Le dije que ya que sólo se lo mamaba y se lo metía yo a él, que muy ocasionalmente me dejaría penetrar cuando estuviésemos bebiendo y él estuvo de acuerdo sin chistar.

Paralelamente los otros dos chicos me pedían ocasionalmente otras mamadas para mantener mi membresía, y a la vez le contaron a otros amigos que mamaba rico y bueno por ahí conocí otros con losmismos gustos y tuve experiencias muy placenteras con otros amigos. Eso sí, el que me decía que se lo mamara le decía que de parte y parte y el que no aceptaba simplemente no lo hacía a menos que fuese un twink menor que yo y me gustase y a al final casi todos eran recíprocos y esto se convirtió en una cadena de placer. Mas adelante conocí mi primera noviecita y tuvimos sexo como a los 16 y también fue súper espectacular y duramos hasta que terminamos la secundaria. Esa época de mi pre y post adolescencia fue un despertar al sexo muy intenso aunque yo siempre me mantuve en el closet entre comillas, y aún estoy, era una época diferente a la de ahora y en realidad me interesaban las chicas también. Crecí disfrutando enormemente de mi bisexualidad, siempre como activo. Al tiempo me enamoré, tuve una hija bellísima a temprana edad de esa relación y me quedé de ese lado hetero por un tiempo y ya hasta había pensado que habría perdido mi parte de twinklover. Hasta que un hermano de mi pareja el cual vi crecer prácticamente se convirtió en un twink bello, me miraba fijamente y siempre con su picardía, tenía detalles conmigo de cariño, me confundía y se me aceleraba el corazón y me ponía a millón, fue algo que salió de la nada espontáneamente.

Un día estando él en mi casa y yo pienso que adrede salió de la ducha para el cuarto y lo vi completamente desnudo semi erecto, sin más ni más tuve una eyaculación espontánea sin tocarme, nunca más he vuelto a tener esa experiencia del otro mundo, tal era el nivel de enamoramiento. Ahora por un lado me fascinaba lo que sentía y por el otro no quería nada de nada, tenía paz y quería a mi pareja, ademas que él era mi cuñado. Resultó que cuando tenía sexo con su hermana, él se me venía a la mente y acababa fantaseando que era a él al que estaba cogiendo, cosa que no ayudó sino que más bien intensificó la pasiónprohibida. Me prometí evitarlo, pero nada que ver, eso era imposible. Se convirtió en una obsesión, nos visitaba frecuentemente porque quería mucho a su sobrina y por supuesto sentíamos una química enorme por cada uno y cada vez más buscaba estar en nuestro apartamento y siempre era el voluntario para cuidar a su sobrina cuando salíamos su hermana y yo. Cada vez que podía se exhibía estando sin camisa en interiores y noté que era cuando su hermana no estaba que se paseaba por el apartamento en paños menores. Una noche regresábamos de una fiesta y me tocaba levantarlo para pasarlo al otro cuarto y su erección nocturna se le veía a leguas y me prendía de una vez y mataba esa pasión con su hermana quedando exhausto.

Así estuvimos con ese coqueteo por casi dos años sin llegar a abrirnos el uno con el otro, solo intensas miradas, mucha picardía y mutuos y roces disimulados. Hasta que una noche le di la cola a su casa, la de mis suegros, los dos en silencio, en un tenso silencio cómplice, mi mano rozó la de él y se la agarré sin mediar palabras y eso fue suficiente para que él se abalanzara y me abrazara por el cuello acercándose a mi boca y de la nada empezamos a besarnos intensamente, paramos el carro en un estacionamiento de un centro comercial y nos dimos la mamada de la vida. Él era virgen sin experiencia y se confesó homosexual y empezó una relación intensa y muy a escondidas, sabíamos las consecuencias. Las primeras mamadas, siempre en el carro, eran un desahogo para los dos. Me fascinaba su eyaculación y lo enseñé también a mamar y tragarse mi semen. Yo no desperdiciaba ni una gota de mi joven amante, y viceversa. Después me aventuré a un hotel e hicimos el amor por horas y empezamos a tratar de penetrarnos. Fue amor de verdad a pesar de la diferencia de edad, pero los dos resultamos ser activos así que dejarnos penetrar por el otro era un acuerdo que asumíamos con amor, y a veces se tornaba placentero, esas fueron mis primeras penetraciones en realidad, menos mal no lo tenía tan grande así que con tragos y pasión se convirtió en placer y lo mismo le sucedió a él. Pasó que dejó de ser un twink y después de varios años de sexo y amor le fui sincero y le dije que había perdido ya la atracción hacia él, pero la amistad y el cariño perduran hasta el día de hoy. Nadie se dio cuenta gracias Dios y un tiempo después él se declaró gay pero primero le pedí que esperara un poco, le conté que tenía otra relación hetero y yo me separé de su tía y me casé al poco tiempo muy enamorado. Pasé a otra temporada larga hetero tranquilo, esta vez tuve un varón y aún sigo aquí en esta relación.

En este momento tengo una amante jovencita universitaria a la cual le financio sus estudios y mantengo a la vez a su mejor amigo, es gay y pasivo, este amiguito de ella no me llamaba mucho la atención en realidad ni bolas le había parado pero se fue metiendo poco a poco en nuestra relación compartiendo y bueno un buen día le pidió a ella que me dijera que lo desvirgara, creo fue una componendaentre ellos dos ya que yo le había contado a mi noviecita que en la juventud había tenido experiencias bisexuales y mi noviecita me confió que también le gustaba una compañera de estudios. Él era un chamo tímido, buen culito twink y virgen, qué más podía esperar, que tenía miedo de empezar con la persona equivocada y que así fuera esa sola vez, que lo hiciera porque tenía miedo de que le hicieran daño la primera vez y que sólo confiaba en mí. Le dije a mi noviecita que sólo lo hacía si ella estaba presente y porque ella me lo pedía y así sucedió, nos fuimos los tres a un hotel, tomamos lo suficiente y en frente de ella desvirgué a su amigo y luego seguimos los dos frente a él. Ahora resulta que me encanta este trío que está andando actualmente ….


Javi

Javi Había quedado con Javi a las 21h. Ya oscureciendo, para poder ir con el coche a un lugar apartado de la ciudad sin llamar mucho la atención. Por wa me preguntó si se ponía o no desodorante, sabiendo que me comería sus sobacos, le dije que no. Recién duchado no hacía falta. Los nervios iban en aumento a medida que se acercaba la hora. Además me dice que no se masturbaba desde hacía dos días y que le dolían los huevos por ello! Tendría leche de sobra para darme 😉 Por fin íbamos a disponer de un momento y un lugar para poder estar juntos sin prisas y sin que nadie nos molestara.

Javi tiene 18 años, delgado, unos ojos que hipnotizan, flequillo (con lo que a mí me gustan!), unos labios que invitan a besarlos, un torso PERFECTO, bien proporcionado, esbelto, lampiño… en fotos prometía estar para comérselo, y así era. A día de hoy puedo asegurar que es el chico más bello y atractivo de todos con los que haya estado nunca. Y he estado con unos cuantos, y muchos de ellos auténticas preciosidades, a los cuales no quiero quitar méritos, pero chicos, Javi os supera, a todos! Ver a semejante Adonis desnudo frente a mí me parecía un sueño hecho realidad.

Llegamos al sitio, detengo el coche, Javi ya estaba en la parte de atrás, acondicionada con los asientos tumbados y una colchoneta. En cuanto fui junto a él, sin darme tiempo a desnudarme, empezó a tocarme, a abrazarme, a besarme por el cuello. Yo sólo podíadejarme hacer y acariciar sus piernas. Me encantó que fuese él quien tomase la iniciativa. En pocos minutos mis ojos pudieron contemplarlo tumbado boca arriba, semidesnudo, aún con los boxers puestos, unos boxers que dejaban ver una tremenda erección y una mancha húmeda por todo el líquido preseminal que estaba expulsando por su excitación. Me acerqué a olerle, a rozar mi cara y mis labios por encima de aquel tesoro que iba a comerme en breves momentos. Finalmente le quité el boxer y lo que pude ver superó todas mis expectativas. La estampa más bonita que he podido admirar en toda mi vida, el cuerpo más perfecto (para mí), el rostro más bello, y un montón más de adjetivos que ni conozco y serían suficientes para describir lo que este chico es, el deseo de toda mi vida, el mayor de mis sueños hecho realidad. Quizá solo sea cuestión de gustos. Él me dice que es normalito, pero yo quiero un normalito así entre mis brazos. Otros los preferirán más corpulentos, más fibrados. Pero Javi ha marcado un hito, un punto máximo que será muy pero muy difícil que algún otro chico lo supere alguna vez. Cuando por primera vez tuve su polla a escasos centímetros de mi cara, no quise empezar a saco. Preferí besar y sentir su piel contra mis labios. Un beso a cada lado de la polla. En los huevos, en el tronco duro… para finalmente dar cuatro lametazos al glande y metérmela entera en mi boca. Siempre digo que «no hay mamada si no hay arcada» y así fue, quería comérmela toda, entera, hasta la base, me cabía por los pelos, y tuve varias arcadas, muy fuertes, pero no importa, son la prueba de que te estás comiendo una polla con ganas.

En el juego total de besos y caricias, ambos tenemos una preferencia, nos gusta que nos coman la oreja. Sentir los labios y la lengua del chico con el que estás y cómo entra en tu oído genera un placer brutal. Una especie de corriente eléctrica te recorre el cuerpo desde el oído hasta el vientre, te hace retorcerte y gemir de gusto, y las cosquillas te hacen esbozar una sonrisa pero de felicidad. Y así estábamos, de la oreja al cuello, del cuello a la boca, de la boca al cuello, y del cuello a sus sobacos… unas axilas depiladas que se abrieron de par en par cuando mi boca fue a por ellas. Las lamí como nunca he lamido la piel de un chico. Les saqué brillo. Bajaba hasta su cintura y subía lamiendo costado arriba hasta sus axilas, donde me entretenía, para luego seguir lamiendo camino del codo. En un momento dado le pedí que tomara un trago de agua y me lo pasara a mi boca, es uno de los fetiches que siempre me gusta practicar. Mi otro fetiche son los pies. Unos pies a los que no tardé en acudir a lamerlos. A ponerlos sobre mi pecho, mi vientre, mi cara, al tiempo que mi lengua recorría cada uno de sus deditos y me metía en la boca los que me cabían.

No eran los primeros pies que me comía, pero sí fue la primera vez que me los comían a mí, y me encantó! la próxima vez haremos un «69 de pies», seguro! Previamente habíamos hablado y pactado que yo quería que se corriese en mi boca y tragarme todo su semen. Y así lo hicimos. En un momento dado se puso sobre mí, yo tumbado boca arriba y él arrodillado ante mí, dándome su polla. Empecé a mamarle y a masturbarle a la vez, siguiendo sus indicaciones de «dale fuerteahora» y «más deprisa» llegó por fin a su primer orgasmo, aquel que iba a expulsar en mi boca toda la lefa acumulada en sus testículos durante dos días de calentura. En apenas un momento y tras su aviso de corrida, sentí en mi boca el típico sabor agridulce y caliente de su leche. Aunque he de decir que su semen me supo especialmente bien, nada desagradable. Fueron varios los trallazos de esperma que fui tragando cuidadosamente. Como le estaba agarrando la polla con la mano, noté perfectamente cómo se le hinchaban los conductos seminales cada vez que me obsequiaba con un espasmo eyaculatorio.

Ni una sola gota pudo escapar de mi boca y tragué obediente como buen puto que soy, mientras mi chico gemía de placer y tocaba el séptimo cielo. En otro momento le dije que le quería comer el culo y se dio la vuelta y pude ver su trasera. Realmente me pareció un culo más bien pequeño, con el pelo justo y adecuado para mi gusto. Además de sobarlo un poco antes de lamerlo, pasé mi lengua por toda su espalda hasta llegar a su cuello, me tumbé encima suya, frotando mi polla contra su culo al tiempo que mordía su cuello y me comía su oreja. Él también lo hizo conmigo. La excitación aumentaba por momentos. Nos abrazábamos, nos besábamos, nos revolcábamos, nos estábamos comiendo vivos! Sentir sus labios y sus dientes rozando mi polla me hacían sentir que estaba vivo. Yo solo atinaba a decirle que para mí él era un ángel que había venido a hacer realidad mi sueño. Le decía «gracias» una y otra vez, y él me decía que gracias a mí. Mis lamidas por todo su cuerpo alternaban a veces con besos, besos que en el fondo eran de cariño yagradecimiento por aquel encuentro, porque Javi había sido un chico cumplidor, amable, atento y cariñoso como ninguno antes había pasado por mi vida. Y no sabía cómo darle las gracias.

Llegó la hora de los juguetes sexuales. Le enseñé unas bolas chinas y un dildo, me puse boca abajo y me dejé hacer. Le ofrecí mi culo para que me metiera lo que quisiera, ya sabiendo que Javi es solo activo, y que iba a follarme después. Empezó con las bolas chinas, no sé cuántas metería pero bastantes, mis gemidos iban en aumento, mientras él seguía preparando el camino para su polla. Después le hice probar un culito de latex, le puse bastante lubricante y le apliqué el masturbador sobre su polla dura. Le dije que aquello era como follar a pelo. Realmente es uno de mis juguetes preferidos, lo uso en los momentos de máxima calentura y viene muy bien. A falta de pan, buenas son tortas. Y ese juguete (con un poco de imaginación) me hace sentir que estoy follando a un chico, porque para meter la polla ahí se necesita tener una buena erección y ejercer una presión muy similares a un culo de verdad. Y una vez dentro el mete y saca puede llegar a ser muy placentero.

Llegó el momento de follar, y la postura que primero intentamos fue la de sentarme sobre su polla. A pesar de que mi culo ya estaba lubricado y dilatado, no sé si fue por los nervios, pero me dolía y no podía cabalgar bien sobre él. Así que me dio la vuelta, me puse «a lo perrito», le ofrecí mi culo bien abierto y empezó a follarme… como nadie lo ha hecho en mi puta vida!Iba alternando un mete y saca suave con unas embestidas que me mandaban a darme cabezazos contra la puerta trasera del coche. Lo que me encantó, aparte de esa alternancia, fueron sus caricias, abrazos y besos en la nuca y espalda mientras me follaba. Mostraba una dedicación, un cariño y un saber hacer que me fascinaron. Me estaba dando la mejor follada de mi vida. Me decía «aprieta el culo» pero yo estaba tan en las nubes que mis gemidos empezaban a ser gritos de dolor y placer al mismo tiempo. Finalmente y felizmente mi nene se corrió, y nada más caer rendidos en la colchoneta me dijo que había sido genial, su mejor polvo. Yo le dije que por cosas así, la vida merecía la pena.

Escribo este relato justo 24h después de haber vivido esta experiencia, y puedo decir sin lugar a dudas que ha sido el mejor polvo de mi vida, el más intenso, el más placentero, el más excitante, mi mejor experiencia sexual con el chico de mis sueños, el que más me gusta, el que más me excita, y que ojalá podamos repetirla, si es en una cama mejor! 😉 Y si es durante toda una noche… entonces ya podré irme de este mundo sabiendo que he experimentado el mayor de los placeres terrenales posible, con quien para mí no es un chico normal y corriente… sino lo que yo llamo un «semidios». Gracias Javi (no es tu nombre real, pero tú ya sabes que eres tú) Besos.