La Casa en el Árbol

Hola, empiezo contándoles dos episodios importantes de mi vida sexual la cual ha sido muy prolífica y ha pasado por muchas diferentes etapas, ha sido una vida que ha ido entre homosexualidad, twink lover exclusivamente y heterosexualidad, muchas veces mezclada, y a veces y por etapas de años sólo una de las dos tendencias, pero en línea general nunca me ha faltado ni lo uno ni lo otro, me he enamorado intensamente de ambos sexos, siempre de twinks y universitarias. Los hechos son 100% reales.

Todo empezó a muy temprana edad, estaba enamorado de una niña, mi vecinita de la misma edad 11 años, ya nos besábamos y empezábamos a tocarnos y de la noche a la mañana se fijó en otro niño y me dio una patada que dolió mucho, esa decepción me alejó un rato de las niñas y mientras tanto tenía un grupo de tres amiguitos mayores que yo, unos dos años más, y tenían una casa en un árbol de la cual yo quería participar y estar con ellos que eran mayores y ya tenían noviecitas, fumaban y tomaban escondidos allí en el árbol, pero la respuesta siempre era NO, que era muy niño, y yo me moría por estar en esas andanzas, hasta que uno de los tres, el menor, se me acercó y me dijo que la condición para dejarme estar con ellos era mamárselos a cada uno, hasta ese momento nunca se me hubiese ocurrido ni había pensado en homosexualidad, la palabra maricón tenía una connotación muy fuerte en esos años y dije que no, pero en las noches empezaba el dilema entre las niñas e indagar esa opción y a veces me sentía erotizado a mi tierna edad, y habiendo tenido el desamor de esa noviecita pensaba más en la propuesta y fantaseaba más que todo en cogerme al que se me acercó con la propuesta, ya que tenía pequeños ademanes femeninos, incluyendo dos hermosas nalgas que en la piscina se le notaban mucho y yo no dejaba de fijarme también, además él tenía cierta cintura y de paso era muy agradable, vamos a llamarlo Eli, todos ellos me insistieron hasta que Eli me convenció de intentarlo, me dijo que si lo hacía, él me lo hacía a mí también en secreto y ahí mismo pensé en sus nalguitas, esto me excitó de verdad y le dije solo que la condición era uno a la vez en la casita del árbol y que consiguieran cerveza para animarme. Asi lo hicimos, bebimos un rato, echamos broma y llegó la hora de la verdad, me sentí excitado, cuando subí al árbol la erección era notoria, lo que me sorprendió enormemente.

El primero que subió fue el mayor de ellos, ya en los 13 andando para catorce, me senté y se lo sacó súper erecto, grande, con vellos en el pubis y circuncidado. Sin mediar palabra me lo metió en la boca y yo lo empujé un poco porque me ahogaba con semejante verga, primera vez que veía un pene desarrollado, «es tu primera vez, verdad?» y asentí como pude. Me fue indicando cómo debía de hacerlo y yo me esmeré por complacerlo ya que él era el líder, estar con ese grupo era lo que más deseaba. Al poco rato sentí que empezó a jadear y más me apretó contra él y sin avisar me acabó en la boca y me dijo «trágatelo todo, marico», me molestó, pero igual me lo tragué todo. Paso seguido subió el segundo del grupo, el cual era más joven, casi 13 y más tranquilo. Se lo sacó ya erecto también y seguí con mi faena ya con una primera experiencia, este me dijo «lo haces rico» mientras jugaba con mi pelo y era él el que llevaba el ritmo Yo miraba hacia arriba y él con los ojos cerrados se le veía el disfrute en la cara. Este no se la tiró de machote pero cuando sintió que se acercaba el orgasmo me dijo «tienes que tragarte toda mi leche, igual que hiciste con Ivan», yo asentí con mi cabeza y me esmeré un poco más un ratico hasta que sentí las contracciones, un gemido y el semen en mi boca que fue abundante de tal manera que corría por los labios.

Igual tuve que tragarme la mayor cantidad de semen que pude, pero esta segunda vez se me hizo más fácil y no me sentí abusado, al contrario me dio morbo y seguí mamándole hasta que se lo dejé limpiecito, pero la erección no cedió y de nuevo me agarró por la cabeza con cariño y me pidió que siguiera, que quería dos veces, y así hice, le seguí complaciendo hasta que se vino de nuevo aunque le costó un poco más y ahí sí perdió la erección y me dio las gracias. A partir de esas primeras experiencias desarrollé un gusto por sentir las contracciones del pene al eyacular en mi boca y lo cual sigue hasta el día de hoy y claro ocasionalmente y sólo con las personas adecuadas que correspondan de igual manera. Yo sentí que había cumplido con mi parte esmerándome y que tenía la acción del club asegurada, me enfoqué en tratarlo de hacerlo bien. Para cuando le tocó subir a Eli, ya me dolía la quijada pero ni modo, él subió y empezó por quitarse toda la ropa dejándose ver su lampiño trasero y una full erección, al verlo así yo me saqué mi pene y empecé a masturbarme frente de él, me mandó a sentar en el banco y me lo metió en la boca suavemente, yo a la vez le agarré una nalga y viendo que no decía nada solté mi pene y le agarré sus dos nalgotas lampiñas y suavecitas mientras que se lo mamaba ya con gusto y pensando en su promesa de reciprocidad, él se rió un poco comentando de mi pene infantil pero me di cuenta que me lo miraba mucho y de repente me dijo «párate», se sentó en el banco y empezó a devolverme la mamada agarrando también mi trasero. Ésta estaba siendo mi primera mamada en la vida y me sentí en el cielo, tuve como dos orgasmos secos y luego me pidió que por favor no se lo contara a los otros amigos y de la nada me atreví a decirle que si se dejaba penetrar yo no diría nada nunca jamás, a lo cual él asintió muy rápidamente.

Miré hacia abajo y me fijé que los otros dos amigos ya deslechados se habían marchado y alejado delárbol y acto seguido me puse saliva en mi circunciso glande y penetré a mi amigo a la vez mirando un poco hacia abajo para que no fuesen a llegar los demás y con mi pequeño pene le cogí duro por un buen rato y lo sentía gemir a la vez que con sus manos me apretaba hacia él para que no le quedara nada de mi pene afuera. Después me dijo «estoy casi que acabo» y empezó a masturbarse mientras yo le daba por ese culito. Al cabo de un ratico se sacó mi pene de su hueco y se volteó, me sentó y me lo metió en la boca acabando a los pocos segundos . Esta ves si lo escupí. Esta vez fue también mi primera experiencia penetrando y tuve varios orgasmos secos con Eli y no la pasé nada mal, al contrario, no veía la hora de volverlo a coger. En la noche de ese día me masturbé varias veces recordando todas las experiencias y por fin pasé a ser parte de ese club. Eli empezó a buscarme por fuera, sin que los otros dos se dieran cuenta y una y otra vez subíamos los dos al árbol cuando sabíamos que los otros dos no estaban cerca y siempre nos lo mamábamos un rato turnándonos y después lo penetraba y era algo espectacular, tenía muchos orgasmos secos y bueno me encantaba, Eli nunca me pedía reciprocidad en la penetración así que para mí perfecto. Hasta que un día llevó una vaselina y me pidió reciprocidad pero fue un desastre para mí, me dolía, se me cayó la erección y lo aparté, quedamos en que sólo se lo mamaba, me gustaba sentir la sensación del orgasmo y su semen, él con sus 13 años ya tenía ciertos ademanes gay que trataba de ocultar y eso me excitaba enormemente. Luego me confesó que los otros dos amigos del árbol también lo penetraban a él cuando podían, y que por eso él era parte del club.

Poco después empezaron los encuentros en que participábamos los 4, él y yo complaciendo a los otros dos, yo siempre mamaba pero siempre él era el penetrado por los otros dos que ya tenían sendos machetes y a mí me asombraba que no le doliera, al contrario Eli acababa masturbándose mientras lo cogían y eyaculaba con cada uno que lo cogía y de paso su erección era enorme. Esta situación siguió pasando durante casi todo mi desarrollo, mi pene fue creciendo prácticamente en el culito de Eli, él recibió mis primeras eyaculaciones y prácticamente se convirtió en mi desahogo sexual. En algún momento me tocó a mí también dejarme penetrar y aunque fuimos muy poco a poco intentándolo, cosa que lo hacía a regañadientes ya que tenía un enorme pene, yo siempre perdía la erección. Le dije que ya que sólo se lo mamaba y se lo metía yo a él, que muy ocasionalmente me dejaría penetrar cuando estuviésemos bebiendo y él estuvo de acuerdo sin chistar.

Paralelamente los otros dos chicos me pedían ocasionalmente otras mamadas para mantener mi membresía, y a la vez le contaron a otros amigos que mamaba rico y bueno por ahí conocí otros con losmismos gustos y tuve experiencias muy placenteras con otros amigos. Eso sí, el que me decía que se lo mamara le decía que de parte y parte y el que no aceptaba simplemente no lo hacía a menos que fuese un twink menor que yo y me gustase y a al final casi todos eran recíprocos y esto se convirtió en una cadena de placer. Mas adelante conocí mi primera noviecita y tuvimos sexo como a los 16 y también fue súper espectacular y duramos hasta que terminamos la secundaria. Esa época de mi pre y post adolescencia fue un despertar al sexo muy intenso aunque yo siempre me mantuve en el closet entre comillas, y aún estoy, era una época diferente a la de ahora y en realidad me interesaban las chicas también. Crecí disfrutando enormemente de mi bisexualidad, siempre como activo. Al tiempo me enamoré, tuve una hija bellísima a temprana edad de esa relación y me quedé de ese lado hetero por un tiempo y ya hasta había pensado que habría perdido mi parte de twinklover. Hasta que un hermano de mi pareja el cual vi crecer prácticamente se convirtió en un twink bello, me miraba fijamente y siempre con su picardía, tenía detalles conmigo de cariño, me confundía y se me aceleraba el corazón y me ponía a millón, fue algo que salió de la nada espontáneamente.

Un día estando él en mi casa y yo pienso que adrede salió de la ducha para el cuarto y lo vi completamente desnudo semi erecto, sin más ni más tuve una eyaculación espontánea sin tocarme, nunca más he vuelto a tener esa experiencia del otro mundo, tal era el nivel de enamoramiento. Ahora por un lado me fascinaba lo que sentía y por el otro no quería nada de nada, tenía paz y quería a mi pareja, ademas que él era mi cuñado. Resultó que cuando tenía sexo con su hermana, él se me venía a la mente y acababa fantaseando que era a él al que estaba cogiendo, cosa que no ayudó sino que más bien intensificó la pasiónprohibida. Me prometí evitarlo, pero nada que ver, eso era imposible. Se convirtió en una obsesión, nos visitaba frecuentemente porque quería mucho a su sobrina y por supuesto sentíamos una química enorme por cada uno y cada vez más buscaba estar en nuestro apartamento y siempre era el voluntario para cuidar a su sobrina cuando salíamos su hermana y yo. Cada vez que podía se exhibía estando sin camisa en interiores y noté que era cuando su hermana no estaba que se paseaba por el apartamento en paños menores. Una noche regresábamos de una fiesta y me tocaba levantarlo para pasarlo al otro cuarto y su erección nocturna se le veía a leguas y me prendía de una vez y mataba esa pasión con su hermana quedando exhausto.

Así estuvimos con ese coqueteo por casi dos años sin llegar a abrirnos el uno con el otro, solo intensas miradas, mucha picardía y mutuos y roces disimulados. Hasta que una noche le di la cola a su casa, la de mis suegros, los dos en silencio, en un tenso silencio cómplice, mi mano rozó la de él y se la agarré sin mediar palabras y eso fue suficiente para que él se abalanzara y me abrazara por el cuello acercándose a mi boca y de la nada empezamos a besarnos intensamente, paramos el carro en un estacionamiento de un centro comercial y nos dimos la mamada de la vida. Él era virgen sin experiencia y se confesó homosexual y empezó una relación intensa y muy a escondidas, sabíamos las consecuencias. Las primeras mamadas, siempre en el carro, eran un desahogo para los dos. Me fascinaba su eyaculación y lo enseñé también a mamar y tragarse mi semen. Yo no desperdiciaba ni una gota de mi joven amante, y viceversa. Después me aventuré a un hotel e hicimos el amor por horas y empezamos a tratar de penetrarnos. Fue amor de verdad a pesar de la diferencia de edad, pero los dos resultamos ser activos así que dejarnos penetrar por el otro era un acuerdo que asumíamos con amor, y a veces se tornaba placentero, esas fueron mis primeras penetraciones en realidad, menos mal no lo tenía tan grande así que con tragos y pasión se convirtió en placer y lo mismo le sucedió a él. Pasó que dejó de ser un twink y después de varios años de sexo y amor le fui sincero y le dije que había perdido ya la atracción hacia él, pero la amistad y el cariño perduran hasta el día de hoy. Nadie se dio cuenta gracias Dios y un tiempo después él se declaró gay pero primero le pedí que esperara un poco, le conté que tenía otra relación hetero y yo me separé de su tía y me casé al poco tiempo muy enamorado. Pasé a otra temporada larga hetero tranquilo, esta vez tuve un varón y aún sigo aquí en esta relación.

En este momento tengo una amante jovencita universitaria a la cual le financio sus estudios y mantengo a la vez a su mejor amigo, es gay y pasivo, este amiguito de ella no me llamaba mucho la atención en realidad ni bolas le había parado pero se fue metiendo poco a poco en nuestra relación compartiendo y bueno un buen día le pidió a ella que me dijera que lo desvirgara, creo fue una componendaentre ellos dos ya que yo le había contado a mi noviecita que en la juventud había tenido experiencias bisexuales y mi noviecita me confió que también le gustaba una compañera de estudios. Él era un chamo tímido, buen culito twink y virgen, qué más podía esperar, que tenía miedo de empezar con la persona equivocada y que así fuera esa sola vez, que lo hiciera porque tenía miedo de que le hicieran daño la primera vez y que sólo confiaba en mí. Le dije a mi noviecita que sólo lo hacía si ella estaba presente y porque ella me lo pedía y así sucedió, nos fuimos los tres a un hotel, tomamos lo suficiente y en frente de ella desvirgué a su amigo y luego seguimos los dos frente a él. Ahora resulta que me encanta este trío que está andando actualmente ….