Hace ya un par de años que me fui a vivir de la ciudad a un pueblo pequeño y deje de lado mi costumbre de ir a la piscina, al principio por que no tenia tiempo y después por desgana, pero al ver que comenzaba de nuevo a echar un poco de barriguilla me decidí a apuntarme a la piscina de un pueblo cercano y allí me ocurrió lo que os voy a contar.
La piscina no es muy grande y los vestuarios a excepción de dos pequeñas cabinas cerradas eran colectivos. Siempre me ha gustado contemplar los cuerpos de casi todos los nadadores con espaldas anchas y traseros firmes y demoraba en lo que podía el rato que tardaba en cambiarme, sobre todo a la salida. Un día en que estaba solo, entro en el vestuario un chico que siempre me había llamado la atención y mientras le miraba mi polla se puso bastante dura, por lo que me gire hacia otro lado para que no me viera y me quede de piedra porque al lado mío había un chaval de unos 14 años que me miraba como abobado la polla y la verdad que del corte me enrollé la toalla y me dirigí a los baños a ver si se me bajaba.
Durante unos días no volví a ver a ninguno de los dos, pero después siempre coincidía con el chaval y eso me ponía nervioso. Yo tengo 28 años y la verdad es que no se me había ocurrido nunca acostarme con un crío, aunque no puedo negar que me gustan sus cuerpos imberbes, mas que nada porque yo tengo mucho pelo. Uno de esos días en los que coincidimos nos quedamos solos en el vestuario uno junto al otro y al mirar de refilón me di cuenta que el chaval estaba desnudo por completo mirándome y con su pequeño aparato totalmente tieso y el mío respondió inmediatamente poniéndose igual, por lo que de nuevo me dirigí al baño, pero esta vez me siguió y sin dejarme cerrar la puerta se metió en la misma cabina que yo y me dijo:
- ¿Quieres que nos lo pasemos bien un rato?
Al mismo tiempo que retiraba mi toalla y me cogía la polla. Yo todavía bastante cortado, afirme con la cabeza y le bese en la boca y fue creo uno de los mejores besos que he tenido nunca. Poco a poco fui descendiendo por su pequeño cuerpo hasta llegar a su polla de unos 10 cm y me la trague toda con suavidad mientras él gemía de placer, hasta que oí un ruido fuera y le tapé la boca para que no hiciera ruido. Cuando se fue la persona que había entrado en el baño le dije que allí no podíamos seguir que si nos pillaban se nos caía el pelo y él me dijo que no tenia tiempo para ir a otro sitio pero que podíamos quedar el sábado por la tarde allí para nadar y que luego podíamos dar una vuelta. Yo asentí a la propuesta y me fui de allí deseando haber tenido tantas agallas en su día como las tenia aquel mocoso y me fui de allí con la picha como un mástil de tal manera que tuve que salirme de la carretera con el coche y hacerme una paja a su salud.
Cuando llego la hora el sábado estaba como un flan, Marcos, como averigüé que se llamaba, llego 5 minutos después de que yo estuviera en el agua y no pude dejar de excitarme cuando lo vi llegar con su bañador ajustado, que marcaba su precioso y lindo paquete. Después de nadar un rato salimos a la ducha y nos duchamos uno junto al otro y él comenzó a acariciarme por encima del bañador y me lo bajó. Yo estaba muy cortado, porque aunque no había nadie me daba apuro que entrase alguien y me viese empalmado pero él no quería parar y siguió masturbándome suavemente hasta que oímos un ruido y salimos de la ducha. Bajamos a mi coche y estuvimos hablando y conociéndonos un poco y me contaba que era la primera vez que tenia valor para hacer algo y que se había inspirado en una historia que leyó en internet para dar el paso y acorralarme en la ducha, cosa que me dejó bastante flipado. Fuimos en el coche hasta una playa nudista que había cerca y que las parejas aprovechaban por la noche para echar un polvo en el coche. Yo cogí la toalla de la piscina y nos adentramos entre los arboles hasta que llegamos hasta un lugar bastante escondido y sin poder aguantarme más lo agarré y lo besé. Se notaba que estaba un poco nervioso y yo creo que era porque nunca había llegado tan lejos. Comencé a desnudarle poco a poco mientras le seguía besando hasta que se quedó solo con el slip y él comenzó a hacer lo mismo conmigo, nos dejamos caer sobre la toalla y seguimos besándonos y abrazándonos durante un largo rato, poco a poco fui bajando por su cuerpo, lamiendo cada parte de esa frescura adolescente que emanaba por cada uno de sus poros y al llegar a su paquete me entretuve jugando con mi boca por encima de su slip hasta que se lo bajé e introduje en mi boca toda su polla de un golpe, el empezó a gemir y momentos después se corría en mi boca. Yo nunca había probado el semen y esa vez me arriesgué, pero guardando parte subí hasta sus labios donde antes de que él se diera cuenta saboreamos juntos él liquido salido de sus entrañas. Él parecía un poco apurado por haberse corrido tan pronto y sin avisar, pero creo que muy sutilmente le hice entender que el trabajo no estaba terminado, porque mi polla seguía tiesa de tal manera que me dolía y él se agachó a repetir lo que yo había hecho antes y comenzó a chupármela despacio, pero con devoción. Poco a poco le fui girando hasta que su polla que ya empezaba a crecer de nuevo quedó encima de mi cara y mientras hacíamos un 69 comencé a enredarle con el dedo en el agujero del culo, hasta que recordé que estaba recién lavado y me decidí a lamérselo, cosa que no había hecho nunca, a lo que él respondió con gemidos pero sin soltar mi polla para nada, excepto para bajar a veces hasta lo huevos. Poco a poco comencé a meterle un dedo despacito sin forzar mucho la resistencia que había, entonces le di la vuelta y con palabras de tranquilidad comencé a metérsela poco a poco hasta que el mismo comenzó a moverse y a aumentar el ritmo, hasta que sentí que me iba a correr y paré a pesar de sus protestas y le indiqué que ahora le tocaba a él. Lo hizo con suavidad, a pesar del evidente nerviosismo que tenia y poco después de meterla acabó corriéndose dentro de mí, mientras me besaba en la espalda. Después me dio la vuelta y comenzó a masturbarme mientras pasaba su lengua por mis pelotas hasta que me corrí y nos quedamos un rato abrazados.
Esto ocurrió hace dos años y desde entonces mantenemos una relación genial en todos los aspectos, aunque a veces me pregunto cuanto durará, pero mientras disfruto cada día de esa gran suerte que me tocó una vez y que sigue haciéndome feliz.
José
