VOLVIÓ

Autor: Chapero16

Fecha original: 29 de septiembre de 2007

-Dani…

-¿Qué?

-¿Te puedes quitar la goma…por favor?

-…

-Ya… tranquilo, que no va a pasar nada. Hazlo, por favor.

Dudo, pero lo hago.

Es Juano y por él hago ahora lo que sea. Pensé que le había perdido del todo y creo que lo he recuperado. Por lo menos en la cama. En la cama sí, y creo que en lo demás también, qué bobada… es que cuando ya pensaba que le había perdido del todo me he dado cuenta de que Juano es lo que menos quiero perder. Le quiero al que más, más que a Jimmy, fíjate, que jimmy es mi vida, pero es otra cosa… Más que a Oglander, que sé que NUNCA voy a gozar con nadie como con él, pero que no está, casi nunca está y sé que no me necesita, por mucho que le necesite yo a él.

De Iván ni hablamos éste y yo. Esto quedó claro desde el principio.

-¿Has visto a Iván?

-No. No quiere verme. Pero no quiero hablar de eso, Dani, ¿está claro?

-Clarísimo.

Es que no he empezado por el principio. Sólo fue que sonó el teléfono y…

-¿Dani?

-Sí…

-Quiero estar contigo. Déjame estar contigo, tío.

Es así de encantador. Me llenó de alegría, pero me quedé mudo. Me ahogaba y, te lo juro, mientras me quedaba mudo pensaba en sus patas, no sé por qué, pero mudo. Menos mal que se puso el Jimmy, de cachondeo total:

-¿Qué pasa, maricona? P’allá te mando al novio, que no puede vivir sin ti, pero te lo advierto, más follado no puede ir, ¿eh? Juas, juas!

-¡Cabrón! -Se oía la voz de Juano que quería quitarle el teléfono.

Y vino y abrí la puerta y ahí estaba el Juano, con el pelo hecho una mierda, con pantalón corto y un jersey gris todo arrugado, que yo no le conocía ese jersey, pero que le estorbaba, le estorbaba todo…

Empezó a comerme y a empujarme por el pasillo mientras me comía y a quitarme todo y yo me sentía cada vez más puta y cada vez más feliz.

_¿Qué nos pasa a nosotros? Algunos comentarios me molestan mucho porque la peña se piensa que porque seamos putos nosotros no somos personas, que no sentimos, que no nos emocionamos o yo qué sé, que no lloramos, que somos lo peor… pero luego pienso que también es verdad que no somos igual, no sé, que no sabemos cortarnos con los cuerpos, ¿no? que no podemos dejar de follar hasta que no podemos más y eso a veces me da mucha rabia, te lo juro, porque igual lo normal sería en un caso así que nos sentáramos a hablar, ¿no? a hablarlo todo, en vez de abrir la puerta y empezar a follar lo primero, no sé…_

Y luego ya está encima de mí, yo tocándole las patas todo el rato, que es lo que más quiero hacer y él lo sabe y se ríe y para mí es bestial, porque cada vez que pongo las manos en sus patas y las toco lo noto en la polla y no me canso nunca de eso y yo me podría pasar así todo el tiempo…

Y ya me pongo para que me folle, porque me veo que ya me va a follar, pero me dice:

-Métemela, Dani, métemela…

Y yo encantado. De frente. Con las patas en mis hombros. Y es ahí cuando pasó lo de la goma:

-Gracias tío. Es que ahora tengo el culo tan sensible que siento las pollas y siento la goma. ¿Tú no sientes la goma, Dani?

-Pues…sí.

-Es… desagradable. ¿A que sí?

-Sí.

Y se la meto muy despacio. Hoy está reflexivo.

-Es que… lo noto tanto ¿ves? Siento tu polla entrar. La cabeza, la cabeza es distinta.

-Oye Juano.

-Qué.

-No me digas que ahora vas por ahí metiéndote todas las pollas sin goma, ¿eh?

-No. Sabes que no.

Luego me atreví:

-¿Y qué tal con Jimmy?

-Con Jimmy el sexo es muy fuerte… te lía, no sé. Con él siempre estás follando y siempre es bien y cada vez es mejor, pero… bueno, qué te voy a contar, Dani…

Yo igual de lo que más disfruto es del rato antes del orgasmo, por lo menos con algunos, o eso me parece a mí a veces, porque luego, cuando tengo el orgasmo, cuando lo tengo cuando yo quiero, ya no me lo parece. Esto es infantil, ya lo sé, es que no sé decirlo… desde que empecé el blog he querido todo el tiempo saber decir las sensaciones, sobre todo las sensaciones físicas que es algo que en todo lo que leo yo no lo encuentro. Nadie habla de eso, siempre hay que imaginárselo y es muy difícil, describirlo y todo y a mí me pasa que luego, cuando lo leo lo que yo he escrito un tiempo después lo encuentro un poco fuerte, no sé, el tío de Salamanca me decía siempre que no me metiera en estas cosas –en “honduras”, él decía- que era muy difícil… pero yo quería hacerlo.

Estuvimos mucho rato dándole hasta que Juano miró el reloj:

-Ostras me voy pillao, que tengo un cliente.

***