Mi nombre no tiene importancia, les escribo desde Chile, me costó decidirme contar lo que me pasó, pero la calentura pudo más, mis características físicas son 1.80 de alto, piel blanca, pelo negro azabache, ojos café claro, pelo corto, peso 81 Kilos, tengo 25 años y estoy casado, con una hija de 1 año y de casado también uno. Sólo una vez tuve un encuentro sexual con un chico que me masturbó cuando yo tenía 16 años y desde ese día quedé con una fantasía, estar con un chico, pero nada se concretó nunca y me casé, creo que enamorado o más bien por mi hija. Hace dos meses que nos cambiamos a un vecindario nuevo comprando una casa, un día domingo casi recién llegado veo salir de la casa de mi vecino un chico digamos pequeño, de unos 13 o 14 años, en una bicicleta de montaña, era rubio de ojos azules y ya formando su adolescencia, me pareció atractivo, y pasó el día. En la tarde recibimos la visita de la familia vecina, entre ellos este chico que se llama Cristian, todos simpáticos y preguntones, a mi señora le agradó la compañía de la vecina y a mí la compañía de los chicos, padre e hijo, que son bastante atractivos, el padre tiene 29 años, se casó por obligación con su señora a los 16 mientras que ella tenía 21, pasaron dos semanas y ya éramos amigos íntimos. Un día cuando nos invitaron a jugar cartas a su casa yo olvidé mi teléfono celular en la mía, cuando estábamos en la mitad del juego me acordé y me disculpé pues esperaba una llamada importante, me paré de la mesa y me salí de la casa, justo en el portón de la casa de los vecinos estaba Cristian, que realmente tenía 14, me pregunta si su papa está en la casa, yo le contesto que sí y me pide si me puede acompañar, «bueno» le contesté, nos fuimos, entré a la casa, le pregunté si quería una bebida o algo y me dijo que una coca, fui al refrigerador y le entregué una, me preguntó si tenía PC y le dije que sí, lo pidió para ingresar al Internet, a lo cual accedí, después fui al baño a orinar, al terminar de hacerlo me di cuenta que estaba medio empalmado, me aclaré, estoy con un niño y mis fantasías no pueden ser, me salí del baño, cuando ingresé a mi habitación lo encontré chateando, me pidió si podía estar otro rato, yo le dije que sí, tomé mi celular y regresé a la casa vecina, ya eran las 2:30 de la madrugada y nos volvimos para la casa, Cristian al parecer nos escuchó y salió rápidamente de mi pieza, me dio las gracias y se fue. Al día siguiente nos enteramos que la madre de mi señora estaba enferma y me dejó sólo un día (lunes) sin nada que hacer me puse a revisar mi correo electrónico y de pronto se me ocurre buscar en los archivos temporales de Internet lo que estuvo viendo Cristian la noche anterior, y sorpresa, páginas porno gay, miré mi cuarto y no podía creer que un chico se hubiese calentado en mi dormitorio, recorrí todo lo que vio en el las páginas, las fotos y los relatos, los cuales me pusieron a mil, no sabía qué hacer ni pensar ya que su padre era ya mi mejor amigo, no sabía si decírselo o callar, finalmente borré todo lo de mi PC y me dediqué a preparar la comida, sonó el timbre, eran nuevamente los vecinos, «vamos a salir a comer» me dijeron, «te podrías quedar con Cristian?, sabemos que no está tu señora pero no sabemos con quién más dejarlo», Cristian no me miraba a los ojos, sólo miraba el piso, «está bien, si él quiere quedarse, yo ya estaba preparando la comida pero le agrego más agua y listo», el chico asintió con la cabeza, «bueno, te debo una» me dijo marcos (que así se llamaba mi vecino) y se fueron, nunca estuve en peor situación, me dolía hasta el estomago, no sabía qué hacer ni qué decir, el chico solo miraba la TV sentado en el piso, yo me senté en el sillón que me regalaron para el día del padre, le pregunté si tenía hambre y me dijo que no, para sacar conversación le pregunté que si hizo amistad por Internet la noche anterior y creo que se puso muy nervioso por esa pregunta, solo miró y dijo que algunas, le propuse que me enseñara algunas paginas que visita «porque supongo que te gustan los juegos al igual que yo», me miró y bajó la cabeza, le pregunté «qué pasa?» y me respondió que nada, «bueno, qué opinas? me enseñas?», «no, dime tú algunas» me dijo. «Está bien, tengo unas geniales», nos fuimos a mi habitación, encendí el PC y me dispuse a navegar por Internet, él se sentó junto a mí, vestía un short bermudas y una sudadera blanca, le mostré las páginas que por lo que noté en su mirada, no eran de su agrado, yo ya no sabía qué hacer para que mi huésped se sintiera más cómodo e ideé una estrategia, le dije que saldría un rato a comprar refrescos y luego volvería, que navegara sólo, después de un rato de dar vueltas por las esquinas me dirigí a casa, pero no entré por la entrada principal, salté la barda entre su casa y la mía, entre por la cocina, me quité los zapatos y subí al segundo piso donde estaba, entré por la puerta contigua del baño que da para el pasillo y para mi dormitorio, me dispuse a observarlo por la abertura del baño, entreabrí un poco la puerta y como estaba apagada la luz él no podía saber que lo observaba, como supuse estaba viendo gay desnudos y en pleno acto sexual, no pude evitarlo, ver ese chico tocarse el pene con esa calentura también se me puso a mil , «mi vecinito es un rico putito» me dije, lo seguí observando, a ratos se paraba y miraba por la ventana si es que yo llegaba, después de unos largos y angustiantes toqueteos de penes él y yo, lo observé que estaba revisando la ropa sucia que estaba en un cajón en una esquina, de pronto di un salto cuando sacó del cajón unos sungas míos y los empezó a olfatear y a tocarse el pitito, eso ya era demasiado! en ese momento salí del baño y me miró asustadísimo y guardó el sunga pero no pudo apagar el PC, en ese momento comenzó a llorar y a suplicarme que no dijera nada, que sólo estaba viendo, que sólo quería saber de qué se trataban los gay, no sé qué me pasó pero quise creerle y no quise incurrir en un Error, pues es un chico y a esa edad no saben lo que quieren, pero quise comprobarlo, «está bien» le dije «pero a mí también me gustaría saber de qué se tratan estas páginas» le hice que se sentara a mi lado y comencé a retroceder las web y eran unas fotos buenísimas, le dije «tienes buen gusto», me miró medio avergonzado, pasó un rato y me comencé a calentar con las fotos y mirando las piernas sin pelos del chico, luego le miré la entrepierna la cual presentaba un bulto pequeño, no lo pude evitar, mi mano se posó en su pierna, suave y tersa como la de una chica pero con formas de un hombre, se la comencé a tocar hasta llegar al borde de su pantalón corto, le dije «esa silla está un poco débil y creo que no ves bien desde ella, siéntate en mis piernas, pero primera apaga la luz que con la lámpara del escritorio basta», miró mi cara y bajó su cabeza como de costumbre, se levantó y apago la luz, aparté la silla y sin decir nada se sentó en mi pierna izquierda, le pregunté si le gustaban las fotos y me mintió que no, un momento después lo abracé con mi brazo izquierdo, estaba sentado con las piernas abiertas en mi pierna y con la mano izquierda le continué las caricias en su pierna izquierda, ya no podía más, tenía que seguir , subí y pasé la barrera del final del short y toqué más arriba sus muslos que eran suaves incluso con su short puesto, le acaricié por entre las piernas hasta que subí, en ese momento él retrocedió un poco para esquivar mi mano lo que logró, pero intenté nuevamente y lo conseguí, su pene estaba al tope durísimo, lo comencé a masturbar por encima del short, estuve así un rato, luego tomé su mano y se la coloqué justo en mis entrepiernas sin tocar aun mi pene, entendió la idea y comenzó a tocarme, nunca experimenté algo así, era una mano inexperta pero sutil que me acariciaba, luego sin decirle nada me comenzó a masturbar de la misma forma que yo lo estaba haciendo, cuando miré la pantalla del PC estábamos en la misma pagina ya bastante rato y ni uno de los dos ponía atención, me acerqué a su oído y le susurré «¿te gusta?» me hizo con la cabeza que no y le dije que si volvía a mentir, todos sabrían de sus inclinaciones, «¿me escuchaste?», sí, me contestó, «bien, te preguntaré nuevamente, ¿te gusta?», «Sí, sí me gusta.», «¿Yo te gusto?», «sí me gustas»,»¿te gusta mi pito?»,»Sí, me encanta»,»¿quieres ser mío?»,»Sí», apagué el PC y lo levanté en mis brazos, le pregunté «¿has besado a alguien en la boca?», «No, una chica trató pero no la dejé», «¿quieres besarme?»,»Sí», en ese momento lo besé, creí estar en el cielo, su boca pequeña, sus labios sabrosos, su lengua buscando la mía, su corazón latiendo a mil, lo recosté en mi cama sin dejar de besarlo, lo miré en la penumbra y le volví a preguntar «¿quieres ser mío?», «Sí», y me besó intensamente, le tomé las manos, las coloqué por sobre su cabeza, comencé a besarlo y disfrutar su olor a chico, mi chico, le dejé las manos arriba y comencé a quitarle la sudadera, en la oscuridad se notaba un pecho blanco que iluminaba la habitación, le besé el ombligo, su vientre, chupé esos rosados pezones con sabor a hombre y niño, una mezcla que me fascinó, luego salté a sus piernas, quería dejar lo mejor para el final, acaricié sus piernas, las besé, le saqué las zapatillas y las calcetas, tenía unos pies lindos y perfectos, les di un masaje y le chupé un dedo, su sabor era una mezcla salada y dulce, besé su planta, sus tobillos, y lo miré a los ojos, le dije «eres bellísimo», sonrió y cerró los ojos, me dirigí al pantalón short, le desamarré el nudo y le bajé el pantalón, para los que les gustan los chicos creo que no hay nada más excitante que uno en sungas, le toqué su bultito y dio un suspiro, por sobre el sunga le mordisqueaba su pene y olfateaba a ese machito y sin querer pensé en su padre, si tendrá la misma forma que él, y me calentó más el pensarlo, le quité la sunga y se dejó ver un pene más bien pequeño, de unos 9 cm., blanco, sin circuncidar, testículos tan blancos que se dejaban ver sus venas, les pasé la lengua para saber el sabor pues ya el olor me volvía loco, rico, más rico que cualquier sabor de mujer que haya probado, tomé con mi mano su pitito y lo masajeé un momento y lo metí en mi boca succionando como un bebé una teta, cuando le estaba mamando sentí como su cuerpecito se estremecía y su penecito latía a mil en mi boca y con mi lengua peleaban por quedarse en ella, era un pequeño mástil aquel pene, trataba de doblarlo con mi lengua pero era él más fuerte, seguí mamando, sintiendo ese sabor de machito queriendo crecer, con mi lengua comencé a batir en retirada a ese cuerito que protegía la punta del mástil de mi enamorado, era su primera vez y su virginidad era mía, por un momento me dio miedo ya que su corazón palpitaba a mil y nunca me había pasado, estaba a punto de venirme en los pantalones sin que él me haya tocado, por un momento él tomó la iniciativa y me lanzó a la cama, comenzó exactamente como yo lo había hecho, me desabotonó la camisa y me la quitó, tocó mi pecho y me abrazó como quien abraza a su amado, me comenzó a besar, bajó hasta los jeans y me soltó el botón, bajó el cierre y mi pene ya estaba a mil, casi saliendo del pantalón, por el camino al ombligo me bajó los pantalones y quedé sólo en sungas, nuevamente siguió la pauta y me comenzó a mordisquear mi pene y los testículos por sobre la sunga, luego me los bajó y hasta yo quedé impresionado, nunca en mi vida había experimentado una erección de ese nivel, sólo llega a medir 16 pero esta vez debió medir unos 18 o 19 cm, estaba excitadísimo y sólo esperaba que se lo metiera en la boca, lo cual fue haciendo inexpertamente pero al mismo tiempo en forma deliciosa, mi amante jugaba con su presa, la masturbaba, le daba besos, la trataba de tragar toda, le dije si se atrevía a tomar leche mía , «¿sabes cual es?»,»Sí, pero no sé si me guste», «¿yo te gusto?» le pregunté, «si te gusto mucho, todo lo mío para ti será rico», y me la empezó a mamar, yo lo guiaba con mis manos y él se ayudaba con las suyas tomando la base de mi pene, me daba más y más gusto, «así mi amor, así, chápala toda que es para ti, mi putito mío, sigue dale más, chupa, que es toda tuya, haaa haaaa, hauuuu ,aaaaah haaa si así chúpala toda, chupa más, cométela toda haaa m qué rico chupas haa ffff rico», fue la mejor corrida de mi vida, cuando lo miré estaba lleno de leche en su boca, saboreando, lo miré a los ojos y le pregunté «¿te gusta mi leche?»,»Sí, está rica, mmm», lo besé, me abrazó y nos tumbamos en la cama, él no soltaba mi pene y yo lo tomé de la cintura y bajé mi mano para tocar su trasero que es dioses, suave duro y paradito, le pregunté «¿siempre serás mío?»,»Sí, siempre», le toqué el trasero y le volví a preguntar «y ¿ese trasero será mío?», bajó la mirada a mi pene y me dijo que no creía poder soportarlo dentro, yo lo calmé y le dije que cuando se sintiese preparado para ser mío completamente me lo dijera, luego le sugerí que nos bañáramos juntos antes que sus padres lo recogieran, ya en la ducha los dos lo observaba, era sólo un niño que quería cosas de grandes, nuevamente se me pasó por la cabeza si su padre será como él, pero en versión crecida, sólo había una forma de saberlo, preguntando. «Cristian, te puedo hacer una pregunta?, ¿siempre te han gustado los hombres?». Bajó su cabeza y me contestó, «no siempre, lo que pasa es que una vez vi a un chico amigo mío que hizo esto con un hombre y quería saber qué se sentía», «¿y te gusto?», «Sí, mucho, pero faltó algo que no me atrevo a hacer», «sí, lo entiendo», le dije. «¿Me puedes contar la historia de quien era el chico que viste haciendo esto?», «Bueno, él se llama jimi y tiene 13, lo invite a mi casa una vez a dormir, al día siguiente fui a clases temprano y jimi se quedó en la cama pues tenía clases en la tarde, mi madre se fue al trabajo y mi papa también, cuando llegué al colegio no me dejaron entrar porque llegué tarde y me devolví a casa, al llegar la puerta estaba cerrada y me escabullí como siempre por la pandereta y entre por una ventana del segundo piso, entré a mi cuarto, jimi ya no estaba, me comencé a cambiar de ropa y escuche unos ruidos desde la habitación de mis padres, pensé que estaban robando y me deslicé con cautela, me puse a espiar por la rendija de la puerta, era mi papá con jimi… «¿tu papá?», «Sí, él le pasaba su lengua por su trasero, y luego le metió el pene, a jimi no lo veía bien pero mi papa disfrutaba a montón, luego de un rato terminó, se bañó, jimi volvió a mi dormitorio, con una cara de alegría, pero desde ese día que no ha vuelto a ir a mi casa. Para completar este relato, le puedo contar que después de esa experiencia con Cristian tuve otras que me han hecho recapacitar sobre mi heterosexualidad, me gustan los chicos y también las chicas, si me animo les contaré qué paso después de que supe todo esto, les puedo adelantar que conocí a jimi y a otro amigo de 17 que se llama Cristóbal pero eso es otra historia. Si tienes comentarios sobre esta historia escribe a mi mail markalejandro@mixmail.com
