Mi historia comienza así:
Cuando entre a la secundaria tuve cierto encanto con las niñas; jamás se me había declarado un chavo y yo aun no tenía definida mi sexualidad, por lo que aceptaba salir con ellas. Todo parecía miel sobre hojuelas.
Para cuando pase a ser un chico de preparatoria seguía sin saber si en verdad me gustaban las chavas o los chavos pero hubo alguien que me hizo aclarar todo.
En la primera semana de clases teníamos que escoger una paraescolar (actividad extracurricular) y me decidí por basketball. Todo iba muy bien pues hacia nuevos amigos y una que otra chica se acercaba a preguntar mi nombre solo por “curiosidad”.
Al mes siguiente el equipo titular ya estaba selecto y ahí estaba yo y no estaba gracias a mi súper físico (tengo mi llantita de triciclo) sino debido a que soy alto y escurridizo; y el primar día de practica oficial llego un tipo nuevo, se llamaba Alejandro, y a varios nos comisionaros para que se familiarizara con nosotros y con las jugadas.
En fin, paso el tiempo y Alejandro se fue soltando y se hizo muy amigo de todos, excepto de mi, apenas y nos saludábamos pero yo no le daba mucha importancia. Cierto día, cero que fue viernes, estaba en los vestidores listo para irme cuando Ale se acerco:
-Hola.
-Ho… hola…- hubo un largo e incomodo silencio.
-Oye… ¿te puedo preguntar algo?… – dijo como si yo ocultara algo terrible-¿Acaso te caigo mal, o algo así?
-No, para nada, es solo que… no hemos tratado de llevarnos… creo – esa fue la respuesta mas torpe que jamás di a una pregunta.
-Ya veo… y, ¿Por qué no te quieres llevar conmigo? – parecía tan insistente que pensé “este quiere algo”.
-No es eso, solo que no se han prestado las circunstancias.
-Esta bien… pero no tendrías ningún inconveniente, ¿O si? – “basta de hacer preguntas” pensé.
-Claro que no. Bueno, es tarde, me voy. Hasta luego.
Ahí termino nuestra pequeña charla incomoda y seguí mi camino a casa. Por la noche dicha conversación me paso por la mente una y otra vez y la analice para tratar de adivinar que pretendía el tipo, pero el sueño me gano y quede dormido. Al despertar recordé el sueño que había tenido esa noche, ¡Soñé que basaba a Alejandro! Era hora de la práctica y yo no sabia si ir, pues estaría Alejandro ahí y no podría verle a la ara sin sonrojarme, pero tuve valor y me marche hacia allá sin pensar en lo que pudiese pasar.
Llegue y parecía no haber nadie. Pasaron las horas y yo seguía esperando. ¿Llegue muy temprano?, pensaba mientras miraba el reloj con ansia. Unos minutos después se abrió la puerta y era Alejandro. Se sentó al lado mío y juntos esperamos. Nadie llego y ya era tarde.
-Me marcho, solo vine a perder mi tiempo – dije para mi mismo en voz alta.
-Y… que tal si jugamos… – me propuso Alejandro.
-Vale
Empezamos con el uno a uno, el balón iba de allá para acá; el rebotar del mismo, los rechinidos del tenis y nuestros gemidos de fatiga era lo único que se escuchaba en la cancha. Con el pasar de los minutos íbamos hablando de cosas triviales y parecíamos amigos de toda la vida. No parábamos de jugar y estábamos sudados a más no poder; Ale se quito la playera empapada. En ese momento sentí algo en el estomago, como un golpe o la sensación que produce tener demasiada hambre, al ver su torso, era estéticamente perfecto, con musculatura disimulada y una tez bronceada; solo alcance a quedarme como tonto.
-Vamos, juega, ¿O qué? ¿Mi belleza te cautivo? – se burlo.
-¡Idiota! – respondí
Y seguimos jugando, pero yo no dejaba de mirarlo y fue cuando me di cuenta de qué era lo que en verdad quería: a el.
Termino nuestro juego y el se fue a las duchas, yo lo seguí aparentando normalidad. Mientras el se duchaba yo estaba a lo lejos, tocándome la verga por encima de la bermuda, era algo inevitable después de mi sueño, verlo semidesnudo y tener el pensamiento de cogérmelo o que me cogiera. Salio de las regaderas y yo me disponía a entrar.
-¡Perra lonjita! – se burlo de nuevo.
-¡Ya sabes, uno que procura de su físico! – respondí a la burla.
Me metí a bañar. Termine y me fui a cambiar, al mirar y darme cuenta de que estaba solo, me puse a pensar en lo que había pasado anteriormente y mi pene comenzó a crecer dentro de la toalla. Estaba tan dispuesto a masturbarme pero oí un ruido a lo lejos y comencé a vestirme rápidamente. Para cuando termine mi pene seguía duro como asfalto y en ese momento entro Ale, había olvidado su cartera y se marcho casi de inmediato.
Pasaron los días y yo seguía con la idea de tirarme a Ale pero el problema era como llegarle. Siguió pasando el tiempo y aun no tenia un plan concreto de cómo llegar aunque sea besar a Ale.
Casi al final del primer semestre, hubo una convocatoria para los equipos de diferentes escuelas, por supuesto ahí estaríamos. Viajamos, jugamos y llegamos a las finales; eso merecía una celebración. Fuimos a un bar cercano al hotel, ahí todo mundo bebió a mas no poder. La noche fue larga y agotadora, todos estábamos pedos hasta la madre pero con los cinco sentidos casi vagos. Todos dormimos en el mismo cuarto.
Al despertar, apenas y podía abrir los ojos, lo único que podía ver era un reflejo verde en todo el cuarto producido por el pasar de la luz del sol a través de las cortinas; me erguí y mire alrededor, casi ciego, distinguí ropa botada por todo el cuarto y envolturas de condón de igual manera. Estaba desconcertado, tenía la idea de lo que había pasado pero no quería adelantarme y hablar de mas con el resto de los chavos, tenia que conseguir pruebas que afirmaran o descartaran mi teoría. Busque por todos lados pero solo había desorden y un olor muy peculiar en todo el cuarto, olor a sexo. Cuando pensé que al despertar todo mundo tendría la misma impresión me puse como loco a recoger todo y de manera discreta y paciente a ponerle, por lo menos, el slip a los demás y sepáralos unos de los otros. Esta terminando de levantar todo y debajo de la cama había una cámara de video que aun seguía grabando, tome la cinta y la puse en mi cámara para ver lo que tenia:
Al empezar solo se veía el fondo del cuarto, parecía que esa lo único que mostraría la cinta, pero tiempo después en pantalla aparecimos todos abrazados; estando casi sin consciencia empezamos a hablar de las chavas con la que habíamos cogido alguna vez e Iván, uno de los mas atractivos del equipo, mencionó que si alguno de nosotros se había tirado aun chavo por pura calentura y ahí fue cuando yo hable de mas:
-Pues yo no, pero tiene rato que quiero cogerme a Ale – dije torpemente
-¡No mames!, puta choto – Ale se rió de mi – pero para que no te quedes con las ganas al menos dame un beso, baby.
Ahí fue cuando todo empezó, Ale y yo nos empezamos a besar como si quisiéramos comernos, los demás solo veían y comenzaron a acariciar sus penes por encima del pantalón. Nosotros dos seguíamos en lo nuestro, luego Milton se levanto del suelo y se saco la verga por la bragueta; Alan se animo y comenzó a mamársela como todo un profesional; algunos se quedaron dormidos por lo pedos que estaban pero como otros 6 compañeros, además de Alan, Milton Ale y yo, queríamos seguir con lo ya comenzado.
Los otros seis se dividieron en tríos que de igual manera se besaban mientras se manoseaban de pies a cabeza. Ale y yo nos unimos a Alan y Milton, yo baje para hacerle compañía a Milton para mamar la verga de Alan mientras que Ale le quitaba la playera para comenzar a lamer su pecho (Alan parece estrella porno en el video) y sus tetillas. Alan solo gemía del placer pues con dos lamiéndole toda a verga y otro atascado en su pecho, que mas podría pedir. Mis toros seis compañeros se unieron de nuevo y sin mas preámbulo comenzaron a penetrase y se hicieron 3 parejas, 1 trío y dos lame-huevos, etc. Alan se canso, ahora el quería mamar, pero mamar un culito sabroso, y agarro a Ale por el brazo y lo puso inclinado hacia delante, la verga de Ale colgaba sobre mi cabeza y sin pensarlo me la metí a la boca. Ale estaba casi llorando de placer pues Alan le lamía el culo y yo la verga. Milton dejo la verga de Alan y se lanzo sobre al mía, yo apenas podía seguir mamando la verga de Ale pues me era inevitable gemir. Ale se enderezo y se fue hacia la verga de Alan y así nos quedamos un buen rato. Todo iba bien, parecía una película porno de estudio, y al observar parecía que yo había recordado mi objetivo: cogerme a Ale o viceversa. Quite a Milton de mi verga y yo me fui sobre Ale y comencé a besarlo, Ale se dejo como un ramera y me siguió el juego, Milton y Alan se fueron por su lado.
Comencé por lamer su cuello y proseguí con sus tetillas, las lamí y relamí hasta que me hinque para poder mamar su verga. Cuando estaba viendo la cinta me pude percatar de los grande que era la verga de Ale y me auto-pregunte ¿Cómo es que todo eso me cupo en la boca? Y seguí mirando. Mamaba como toda una puta y ale solo gemía del placer, seguía mamando y, cuando menos lo pensé, vi como salía de mi boca un líquido blanco, era el semen de Ale regándose por toda mi boca, labios, pecho y un poco el suelo. Era la escena perfecta: alberga de Ale chorreando semen y yo empapado en el mismo. Después de ver eso me era inevitable masturbarme. Seguí mirando. Milton y Alan ya se habían cogido y eyaculados el uno sobre el otro. Ahora solo se acariciaban lentamente mientras miraban como Ale y yo hacíamos lo nuestro. Ale me levanto y con su lengua recogió su semen de mi boca y se lo trago, compartimos un beso pegajoso y ahora quería cogerme. Me giro y comenzó a lamerme el culo, mi cara era de total excitación y vi cuando mi pene comenzó a lanzar chorros de semen sobre el suelo. Ale abrió un condón y pensé que se lo iba a poner pero, no fue así, a mi fue a quien se lo puso. Me lo puso con la boca sin muchos rodeos me acostó en el suelo y se fue metiendo lentamente mi verga en el ano. Ale comenzó con el mete-saca aumentando la velocidad en cada segundo, parecía un poseído sexual. Mientras el gemía yo besaba y lamía lo que podía de su cuerpo, era la escena porno por excelencia. Después se levanto y al unísono lanzamos chorros de semen sobre mi pecho. Extasiado y agotado me quede tirado en el piso mientras Ale lamía mi pecho y tragaba nuestro semen. Después los 10 que seguíamos despiertos nos juntamos para besarnos, en ese instante vi como detrás de la cámara salían chorros y chorros de semen, el camarógrafo se había venido. Después se levanto y sin querer tiro la cámara y esta rodó bajo la cama: y, en medio de la oscuridad, solo se escuchaban chupetes y gemidos por todo el cuarto.
Ahí fue cuando no pude más y me vine sobre mí. Me sorprendió que todavía hubiese semen en mi interior. Mi cara después de haber eyaculado y visto la cinta no era mas que de pura felicidad. Para no dejar rastro de lo ocurrido decidí borrar la cinta, de esa manera solo yo sabría lo que había pasado la noche anterior.
Cuando mis compañeros despertaron, yo estaba acostado en el sillón, comentaron que habían tenido un sueño bastante raro, aunque nadie menciono sobre que fue el sueño. Ahora que, no solo se la había mamado a medio equipo, sino que me había tirado a Ale. Cuando Ale entro al recibidor saludo a los demás y se sirvió jugo, camino y se sentó junto de mí:
-¿Cuándo lo repetimos? – dijo mientras se llevaba el vaso a la boca. Yo solo respondí con una sonrisa
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