Autor: Chapero16
Fecha original: 9 de abril de 2008
Cuando tienes que follar no eres libre, eso lo estoy entendiendo ahora, pero si no puedes follar, tampoco, y eso sí lo he entendido siempre, me parece. Hay mucha gente que no folla y que daría lo que fuera por follar lo que follamos nosotros. O eso dice. O eso es lo que se creen. Decirlo lo dicen. Me lo dicen mucho. Me lo escriben… Yo no estoy tan seguro, mejor dicho, no lo estoy nada. Ya he dicho más de una vez que en esto a lo mejor puede empezar cualquiera, pero para seguir hay que ser… puto. Tú no sabes lo que es TENER TU CUERPO DISPONIBLE todos los days a todas las horas. Eso no lo sabe nadie más que el que lo hace. Tienes que estar todo el rato pensando, sobre todo cuando empiezas, que te van a follar –o que vas a follar tú- en cualquier momento. Y que tienes que funcionar, que tú estás ahí para funcionar.
Hay que distinguir las folladas:
1- Con los clientes.
2- Con los colegas.
3- Con los ligues.
4- Con Oglander.
CON LOS CLIENTES lo que más sientes, sobre todo al principio, es MIEDO. Tienes miedo, vas con miedo y lo tienes que disimular, porque no sabes lo que vas a encontrarte y porque como te huelan el miedo estás perdido. La gente es muy cabrona. Lo del principio a mí me lo suavizaron mucho, lo reconozco, gracias a Oglander, sobre todo. Primero él y luego la peña que me venía, que para mí eran mayores, vale, pero que eran superjóvenes, mirado ahora, y que además me gustaban todos, bueno, casi todos, gente que me calentaba antes de meterme, gente que me ponía a huevo y que si yo me quejaba, paraban, esperaban… porque hay pollas que duelen, hay pollas que duelen siempre, pero entonces más, porque hay peña, mucha peña, QUE NO LO SABE HACER, no veas…
Y luego poco a poco fui entrando en los hombres, en los tíos, y siempre con trampa o sea, casi siempre, nunca sin verlos primero, siempre quedando antes donde yo pudiera verlos, nada de fotos y eso, y siempre con la posibilidad de escapar, si no imposible. Con los clientes follas por obligación, vale, porque tú eres puto, pero tiene que haber algo, siempre tiene que haber algo, si no no funcionará, ni esa vez ni las siguientes menos, de esto ya dije mucho… Luego, cada vez más veces me ofrecen pasta para darme de hostias y siempre digo que no, no por las hostias exactamente, que no suele ser mucho, sino porque un par de veces que fui así la cosa acabó en bronca total, porque la peña que suele querer esas cosas es que no está bien del tarro. Otra cosa es el sado. Yo el sado lo respeto, aunque no lo haga, pero no tiene nada que ver.
Yo pierdo la chaveta pocas veces, vale… pues ayer fue una. Estaba con un tío en la cama, mejor dicho en el sofá, yo siempre doy opción entre la cama y el sofá, a mí me da lo mismo. Un tío normal, o sea ni joven ni viejo, ni gordo ni delgado, ni calvo ni no, o sea un tío de esos de todos los days que los olvidas enseguida si no vuelven, pues eso. Empezamos a morrear –Yo sí beso, esto no tiene sentido sin besar, el que se niegue a besar que se dedique a otra cosa, yo veo- y yo veía que era uno de esos cuerpos que se pasan la vida luchando contra sí mismos y que al final consiguen poquito o muy poquito, pero que se nota que se cuidan, algo se tiene que notar la pasta gansa que se gastan. El cuerpo quiere irse a fofo, pero ellos no lo dejan a base de masajes y mesoterapias, se ponen morenos de UVA y eso en invierno se nota, pero les queda bien, porque el moreno del esquí, que muchos tienen, es completamente distinto y solo de la cara y en la cama queda mal. Luego, cuando en algunas zonas de la cabeza tienen una pelusilla, lo más fácil es que se estén injertando y los hay –yo tengo varios- que están en permanente estado de injerto, o sea, que el pelo que van perdiendo por un sitio se lo van poniendo por otro. Los hay que se estiran la piel directamente y eso se nota y nunca queda bien. Las liposucciones también las noto, porque por muy bien hechas que estén siempre quedan los puntitos y eso se nota en la cama…
Bueno, que me estoy yendo, quería decir que era un cuerpo de ésos que siempre están en estado de arreglo y a mí eso no me parece mal. El cuerpo del hombre puede llegar a ser algo muy desagradable y en eso prefiero no pensar. Por ejemplo, a mí me atacan los pelos en la grasa. No puedo con ello. Un tío puede tener mucho vello y muy fuerte si es delgado, vale, incluso a muchos les queda bien, pero los pelos en un gordo fofo es algo horrible. En cambio los gordos sin nada de vello o con muy poco no me molestan nada, no sé… Pues a lo que iba, el tío se fue calentando más y más y de repente se abrió de patas, puso una voz aflautada horrorosa y me empezó a decir:
-Fóllame hijo de puta. Fóllame hijo de puta!
Al principio yo como si nada. Seguí sobándole y besándole, incluso intenté taparle la boca con las manos. Pero el fulano seguía cada vez más fuerte:
-Fóllame hijo de puta!
Y ahí ya perdí pie. Paré. Me bajé de la cama y le dije que se fuera. Yo tranquilo y él histérico. Siempre gana el que está más tranquilo. Luego pidió disculpas, cambió de actitud y acabé follándole normalmente, que posiblemente ERA LO QUE QUERÍA, que le follaran normal, sin bobadas, porque gozó, gimió, le salieron lágrimas y dejó propina. Bueno pues lo que no cuento nunca, o casi nunca, es lo que me pasó a mí, lo que tuve que hacer YO para volver a ponerme después de haberme bajado de la cama, lo que tuve que hacer yo para volver a colocarme en situación de follar a un tío mayor –mayor para mí- que básicamente no me gustaba nada –por muy recauchutado que estuviera, que lo estaba-. O sea, si hubiera estado de pasivo me hubiera dado igual, ¿no? Pero ahí tuve que CAMBIAR EL CHIP totalmente por segunda vez… y eso no es fácil.
(En esto , no sé en lo demás, CAMBIAR EL CHIP es no ver lo que estás viendo, transportarte –sin cerrar los ojos, eso queda como muy mal- y pensar en otro cuerpo, en uno que no te falle…)
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