Te deseo

Esta mañana he estado en tu casa y tu hermano me ha dicho que estabas durmiendo, mi primera intención ha sido subir y verte dormir en tu cama, la tentación de verte acostado con tus slips puestos marcando ese paquetito que tantas veces he deseado tocar y chupar, tu cuerpo sin vello tumbado e indefenso, solo soy capaz de pensar en ti, en como me gustaría abrazarte y que tú correspondieras a ese abrazo. Sólo pido un poco de tu cariño, algo que cada vez veo mas difícil. Ayer cuando te fui a buscar a tu casa para ir al teatro, noté que no querías venir conmigo, una vez que estábamos allí, tú dijiste que no te lo estabas pasando bien, que te ibas, a lo cual yo respondí que me iba contigo, soy como un perrito faldero que sigue el rastro de su amo, me tienes loco, mataría por ti, todo esto querría decírtelo a la cara, pero soy un cobarde, te quiero y no soy capaz de decírtelo, sé que tú no me quieres, seguro que ni siquiera piensas en mí, no al menos como yo en ti. Dios, me gustaría que me quisieras, me gustaría poder entablar una conversación contigo, poder hablar de lo que te gusta, hablar de ti, de tus sueños y de tus más íntimos deseos, de tus problemas, de todo lo que tu quisieras … Sólo importas tú, yo no soy nadie, sólo me gustaría estar contigo y que me hablaras, no creo pedir mucho, aunque tú no me correspondas, sólo tu amistad me valdría . Esta mañana pensaba en ti y las lágrimas acudían a mis ojos, eres mi felicidad y mi desesperación, a veces pienso en acabar con todo este dolor que siento, creo que lo haría si no causase dolor a los que me rodean. Por la tarde te he vuelto a ver en el local de ese estúpido que una vez fue amigo mío, ibas vestido con una camiseta de baloncesto que te sentaba genial y un pantalón corto que dejaba ver tus fuertes piernas, mi corazón al oírte entrar ha empezado a galopar, tú has entrado como si tal cosa, comiéndote un bocata y no me has visto hasta unos momentos después, tras lo cual me has saludado y me has dedicado una de tus sonrisas, casi me derrito, no sé cómo aguanto tanta presión, toda la tarde he pensado en ti. Ahora mientras escribo y escucho a Albinoni, sólo tú estás en mi mente, por encima de mis problemas cotidianos, de mi trabajo, de mi familia, sólo tú. Yo que jamás me había enamorado, yo que siempre pensaba que el que se enamoraba era débil, cuán equivocado estaba, me he rebajado a ser lo que más odiaba sólo por ti, y tú ni tan sólo me miras. Con una sola de tus miradas, una sola sonrisa, me harás feliz, te amo como nunca he amado a nadie. Ya que soy incapaz de decírtelo a ti, escribo esto para que todos lo sepan y hacer más llevadera mi carga. Te deseo