Testigo de la hermosura (XII)
Viéndola de cerca Poco rato debí dormir, puesto que cualquier movimiento de Lalo me despabilaba. Sentir su cuerpo tan cerca era un goce genial. Puestos a velar, decidí no perder el tiempo. Su sueño era profundo, sin embargo mantenía la tendencia espontánea a acercarse a mí, hecho que agradecí sinceramente. Seguir leyendo Testigo de la hermosura (XII)
