Con la familia (III)

Empecé a despertar al notar que alguien me quitaba la sábana y empezaba a bajarme los pantalones del pijama, y desperté de un salto cuando noté que me comían la polla de una manera bestial. Como no, allí encontré a mi padre, que me miró sonriente y continuó con su trabajo un poco más. Luego, sin mediar palabra se levantó y observé que estaba desnudo, con su polla colgando, llamándome para que la pusiera dura del todo.
Pero mi padre me impidió acercarme a ella y se colocó a cuatro patas sobre la cama, ofreciéndome su culo. Me quedé mirándolo un momento, era un culo genial. Me acerqué y empecé a comerlo lentamente, dilatando poco a poco su ano; primero introduciendo mi lengua, hasta que noté que se había abierto un poco y, entonces, procedí con el primer dedo. Mi padre dio un salto cuando lo notó dentro de él y yo lo quité asustado.

  • Sigue, no te preocupes – me animó mi padre -, va todo bien.

Así pues, volví a introducir un dedo lentamente después de lubricarlo abundantemente con mi propia saliva e inicié un movimiento lento y pausado para ir dilatando poco a poco ese culo que pretendía follarme. A los pocos minutos, me animé con un segundo dedo, que entró fácilmente con la ayuda de mi lengua; mi padre se retorcía de placer y sus gemidos debían oírse por toda la casa. De repente me acordé: mi hermano.

  • Papá, ¿qué pasa con…?
  • No te preocupes – dijo entre jadeos, parecía haberme leído la mente -; se ha ido al gimnasio y no volverá hasta pasadas dos horas por lo menos.

Como cuando era niño, sus palabras me tranquilizaron y volví nuevamente a mi tarea de preparar ese gran culo para mi primera follada. Sólo pensar como se sentiría mi polla dentro de su culo me ponía cien, tenía que metérsela ya.

  • Papá, creo que esto ya está.
  • Jajaja, te veo muy impaciente hijo. Venga, poco a poco, que lo tuyo no es para ir muy rápido.

Siguiendo los consejos de mi padre, coloqué mi miembro en la entrada de su culo y empecé a empujar. Poco a poco mi polla fue entrando, hasta que todo mi glande estuvo dentro. Notaba que mi padre estaba algo incómodo, pero no me dijo nada, así que seguí, poco a poco, hasta que mis 18 cm estuvieron dentro y pregunté:

  • ¿Qué tal papá?
  • Bien hijo. ¡Es imponente! Espera un poco antes de empezar a moverte.

Respiré hondo. Sentía el culo de mi padre rodeando mi polla, abrazándola y dándole placer sin movimiento. Quería sentir bien esa sensación y guardarla en mi mente. Cuando me sentí preparado empecé; lentamente, mi polla empezó a moverse dentro de aquel culo que me estaba provocando sensaciones indescriptibles.
Mi padre comenzó a gemir, estaba disfrutando tanto o más que yo.

En el fondo, no me lo podía creer, estaba follándome a mi padre. A partir de un hecho inocente, había nacido una historia completamente increíble que iba mejorando día a día. Así que decidí aprovecharlo, y entregarme al placer desenfrenado que me regalaba el culo de mi progenitor; y no transcurrió mucho rato hasta que sentí que me iba a correr y avisé a mi padre. Pero, en vez de decirme algo, empezó a moverse él también, como animándome a terminarme dentro de él. Quería sentir mi leche en su culo, y yo no iba a negarle ni a negarme ese placer; así que aumenté el ritmo de mis enculadas hasta llegar casi a la extenuación. Al minuto, descargué toda mi leche en el culo de mi padre; jamás había sentido una sensación así, tan placentera, tan profunda…
Al finalizar me derrumbé sobre su espalda, cerré los ojos y respiré profundamente. Poco a poco, nuestras respiraciones fueron volviendo a la normalidad y mi padre me indicó que quería girarse.

  • ¿Te ha gustado?
  • Ha sido flipante papá. ¡Alucinante!
  • Jajaja, me alegro que te haya gustado. A mí también me ha gustado mucho, se nota de donde te vienen los genes, jeje.
  • Sí, tenemos que repetirlo.
  • Por supuesto, pero… – dijo indicándome con la mirada que mirara hacia abajo.

Allí estaba su polla, completamente tiesa y pidiendo guerra.

  • Yo aún tengo algo para ti, ¿lo quieres?

Por toda respuesta, me abalancé a comerme aquel enorme pollón de 20 cm. Quería sentirlo en mi boca y devolverle a mi padre todo el placer que me había hecho sentir. Mientras yo me encontraba chupando, mi padre no se quedó quieto y empezó a escarbar en mi culo y yo nuevamente estaba siendo presa de una calentura impresionante. No me lo podía creer, acababa de correrme como nunca y ahora sentía la necesidad de sentir aquella polla que ahora comía en mi culo, sentir como me follaba, sentir como se terminaba dentro de mí. Así que, sin pensarlo, me levanté de golpe y empecé a sentarme sobre la polla de mi progenitor.
Mi padre me miró algo sorprendido al principio, pero sonrió y me ayudó con sus manos a ensartarme en su duro miembro. Aunque fue menos doloroso que la primera vez, era imposible no sentir algo de dolor al ser penetrado por un miembro así; aunque esta vez era yo quien controlaba el ritmo de la penetración y pude, poco a poco, ir aumentando el ritmo. Era increíble todo lo que estaba sintiendo. Mi padre también flipaba.

  • Sí, hijo, ¡¡más rápido!!

Era lo único que pedía entre jadeo y jadeo, más velocidad; y yo le complací. Cada vez notaba su polla más y más dura, y al poco tiempo noté como se corría dentro de mi culo y su calor invadía todo mi cuerpo.
Me desplomé sobre él y me abrazó, dándome un tierno beso a la vez que decía:

  • Muy bien hijo. Eres impresionante. ¿Te ha gustado?
  • Sí papá. ¡Me ha flipado! ¿Tú lo has disfrutado?
  • ¡Por supuesto! Nunca había experimentado un placer así. Me encanta tu culo y adoro tu polla. No sabes todo lo que te espera…
  • Jeje, a mí también me encanta tu culo; pero sobre todo, tu polla; es tan grande y tan dura… Jamás había visto nada igual.
  • Jajajajajaja. La verdad es que hay que reconocer que tengo una buena herramienta. Pero tú no te quedas atrás; son los genes.
  • Sí, jajaja. Y, ¿crees que con todos tus hijos será igual?
  • No sé. Jajajaja, pero si quieres un día le pedimos a tu hermano que nos la enseñe y comparamos.
  • Jajajaja. No digas tonterías papá. Él nunca haría algo como esto.
  • Ya; pero bueno, me encantaría follarme a mis dos hijos, primero uno y luego otro. Y que ambos me follarais. Y ver como os folláis…
  • O sea, que haríamos de todo.
  • Jajajaja. Sí hijo, sí. Pero bueno, ya que no creo que él se apunte follaremos por él nosotros dos.
  • ¡Ok! Pues ya sabes, tenemos que follar por tres.
  • Jajajaja, ¡sí! Peor ahora vamos a ducharnos y a desayunar, que tengo un hambre que me muero.

Nos levantamos y duchamos. Al salir de mi habitación me encontré con mi hermano. Debía haber entrado mientras me estaba duchando, menos mal que no nos habíamos duchado juntos. Me saludó como siempre, aunque lo noté un poco decaído, supuse que por el cansancio del gimnasio.
Acto seguido apareció mi padre, nos sonrió y nos invitó a bajar; así que nos sentamos en la mesa y empezamos a desayunar como una familia cualquiera.

CONTINUARÁ…

miguelete_am89@hotmail.com

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