Autor: Chapero16
Fecha original: 2 de febrero de 2007
Si me pongo a pensar, yo lo que más he hecho ha sido experimentar a través de los cuerpos. No llevo mucho tiempo, pero ha sido muy seguido y empecé cuando yo estaba nuevo del todo, yo había tenido una vida muy buena, creo, y no estaba maleado por nada, ni por pobre, ni por vicios ni por abusos, y a lo mejor por eso soy un bicho raro, no sé, eso lo he pensado después, cuando veo todo lo que veo… lo que pasa es que yo necesitaba cuerpos, eso siempre lo tuve muy claro, desde enano, y por eso Oglander me dijo que lo que yo era era un puto, y cuanto antes me pusiera a putear mejor, pero con cuidado y bien, porque seguramente él, con la experiencia que tenía ya, veía que yo iba a ponerme igual a follar con todos de todas maneras y a lo mejor pues eso era peor y además, que si yo podía ponerme a sacar pasta de ahí, por qué no aprovechar.
Seguramente eso pensó cuando folló conmigo las primeras veces, por cómo yo reaccionaba o algo cuando me la metían o cuando la metía yo, no sé, porque de tantos detalles no hablamos mucho, pero esto lo supongo porque cada vez yo creo que iba y me follaba de manera distinta y me mandaba hacer cosas, y me decía mucho que no me entregara tanto, y siempre, siempre, me preguntaba por cómo y cuánto estaba gozando, que esa manía me ha quedado a mí después y siempre me interesa un montón lo que gozo yo y lo que gozan los que follan conmigo, y se lo pregunto eso a la peña y no te creas, que a la gente no siempre le cae bien que le preguntes eso…
Ahora me acuerdo mucho de la primera vez que dijo que íbamos a hacer sexo tántrico y yo le pregunté qué era aquello, porque no tenía ni puta idea, y Oglander me dijo que era hacer sexo con la piel y yo lo que más noté al principio era que me envolvía, que me envolvía entero, y que cada vez que yo iba a coger su polla con las manos o con la boca me retiraba muy suave y me besaba muy seguido en varios sitios y luego con los labios se alargaba por alguna zona de mi cuerpo, pero lo más raro que me pareció era que me cogía algo, por ejemplo una pierna y se quedaba un montón en ese sitio y era como si llevara todo su cuerpo allí y sólo allí y acariciaba y tocaba y chupaba y besaba tanto y tan bien que aquella zona parecía que se ponía ardiendo y entonces yo intentaba ponerme a hacer lo mismo que él, pero me aceleraba y él más de una vez me sujetaba los brazos, sonriendo, hasta que me relajaba…
Luego, como eran las primeras veces, yo con esto me excitaba más todavía y llegaba un momento, me acuerdo muy bien, que ya no podía dominarme y la polla estaba ya tan sobrecargada, yo creo, que parecía que me iba a reventar. Es cuando empiezas a moverte a lo loco y ya no hay quien te pare porque el cuerpo, que está mal acostumbrado, lo que quiere es eyacular, porque para eso es para lo que está hecho el sexo… entonces Oglander me daba la vuelta, me ponía boca abajo, me obligaba a extender los brazos para que no pudiera tocarle, se montaba encima de mí y empezaba a arañarme, a recorrerme con las uñas por todo mi cuerpo, entonces yo volvía a sentir la piel, mi piel, por cada sitio que iba recorriendo él, se me pasaba la excitación incontrolada y volvía a sentir placer, así hasta que me iba calmando y entonces podíamos volver a abrazarnos otra vez y él a envolverme entero, cuando te hacen esto con un cuerpo que es perfecto y que te gusta tanto es algo mágico y lo que más te pones es contento, no sé cómo expresarlo mejor.
Todo el mundo cuenta mucho en todos los sitios cómo empezó a sentirse gay, sin saber que lo era, pero nadie cuenta cómo empezó a sentirse puto sin saber que lo era. Yo en clase miraba mucho a los que me gustaban, ya lo he dicho, y en las duchas o en la piscina también, no se crea, nunca fui de mucho disimular, lo que pasa es que yo iba con tanta prisa, tan enano, que me equivocaba. A lo mejor había gente que sólo quería jugar y yo ya pensaba que ya nos íbamos a meter mano si nos metíamos en un servicio, y cosas así, porque la verdad es que yo lo estaba deseando, lo estaba deseando siempre. Supongo que lo que pasaba era que yo era puto y ellos no y que será de verdad así. Una vez, en un servicio de un Corteinglés oí ruidos y eso y yo no sabía que se follaba allí ni nada ni me lo había dicho nadie, pero aquello era inconfundible hasta para mí, que era un pardillo, y esto no lo he contado casi nunca a nadie, pero me asomé y no me dio tiempo porque vi salir escopetados a un chaval un poco mayor que yo, con una camiseta enorme y unas bermudas bajadas hasta las zapas y a un tío mayor con traje abrochándose todo… y entonces yo no me fui, sino que se me puso el corazón a cien y me quedé allí, en los lavabos, subiéndome la camiseta en plan un poco provo, pensando en a ver si entraba alguien y tenía algo conmigo, porque yo entonces ni puta idea de cómo funcionaba aquello, pero no pasó nada… a ver, si esto no es ser puto, que me lo digan a mí.
Luego, cuando más dormíamos juntos –mucho más antes que ahora- yo muchas veces he intentado convencer a Jimmy de estar toda la noche acariciándonos, sin meter, sin eyacular y sin chuparnos las pollas tampoco, claro, porque de ahí tampoco puedes regresar, como te empieces a chupar la polla luego ya no puedes volver atrás, aunque comer el culo sí, en el tantra sí, eso entra, pero con el Jimmy es como inútil, él dice que de acuerdo, que vale, que qué guay, y como funcionar, funciona, pero es un tío tan calentorro, tan calentorro que se va poniendo como una olla a presión, empieza a respirar más y más y el cabrón no dice nada, pero se pone a respirarte en la oreja, empieza a comerte vivo, a restregarte el pollón por el vientre… yo la primera vez de esto intenté dominarlo como Oglander me hacía a mí, pero con el Jimmy no hay cojones, no es ya que se desmadre él, sino que primero me desmadró a mí, me calentó tanto que al cuarto de hora yo ya estaba como fuera de quicio arañándole y diciéndole como un loco:
-Fóllame, tío, fóllame!!
Y el cabrón diciéndome:
-¿Pero no decías que era sin follar, Dani? Juas!!
Me folló, claro, después de hacerme rabiar un buen rato, porque yo lo único que quería ya era que me follara. Y me folló como nunca.
-Tú estate quieto. ¿Vale?
Me puso de frente, con las patas hasta arriba y me la metía y me la sacaba y luego me la metía por la boca. Me corrí yo sólo aquella vez, sin tocar mi polla ni él ni yo, como estaría, y él no tardó mucho más. Nada que ver con Oglander. Nada que ver con nadie. A mí ahora ya no se me ocurre en el sexo comparar a uno con otro para nada, pero cuando eres pibe lo haces, lo estás haciendo todo el día y no te das ni cuenta y eso es un error que comete mucha peña. En el sexo cada uno es como es y lo que te va a dar uno no te lo va a dar otro y no lo debes buscar, porque además te vas a perder lo que te puede dar ése, no sé si me explico bien. Luego, el Jimmy es que tampoco se conocía él mismo, porque después de descargar los dos a lo bestia va y me dice todo cariñoso:
-Tranqui Dani, que todavía nos queda la noche y hacemos sólo lo que tú quieras, te lo juro…
Pues no. Empezamos abrazándonos despacio y dándonos besitos suaves, respirándonos uno al otro, y yo ya pensé que podíamos seguir así toda la noche, piel con piel, y dormirnos y todo y despertar a ratos así, que sería fantástico y eso… Pues no. El Jimmy se empezó a calentar poco a poco, hasta que se calentó. Yo veía que intentaba calmarse, no se crea, pero por donde iba su mano, primero una y luego las dos, y luego su boca, que en vez de besar come y apresa y la respiración fuerte y … yo ya vi que se lanzaba otra vez a matar y le dejé, me abrí y me puse yo también, claro. Luego, cuando acabamos la segunda vez, él aceleradísimo, más que la primera, escurriéndose la polla como si todavía le quedara mucho allí, pues fue y me dijo:
-Lo siento, Dani. No he podido aguantarme… es que con otro a lo mejor, pero contigo es imposible estar así y no follarte, tío, es que me disparo…
-Vale, ya lo sé. ¿Vamos a dormir un poco?
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