Autor: Chapero16
Fecha original: 20 de diciembre de 2006
Fue en el cuarto o quinto sitio que entramos buscando a Iván los primeros días, ya no recuerdo porque no hemos parado, lo que se dice. Era un garito estrecho, con una barra muy larga y de ambiente total, alguna musculoca que otra, pero sobre todo viejas coloreadas, que yo llamo, mogollón de ellos. No sé a qué íbamos allí, confundidos sería, porque el Iván no iba a estar en un sitio de ésos. O sí, quién sabe. Bueno, pues casi ya nos íbamos a ir cuando vimos al rapado. La hostia el rapado. Un tío alto, supermacizo, impresionante, con un cuerpo enorme, que no paraba quieto y que era la puta favorita del local, eso te dabas cuenta enseguida…
-¿Pero este que hace? ¿Canta? ¿Baila?
-Este folla. ¿Te parece poco?
Sí . Sí debía follar en directo, porque al final del garito había un cuartito con puerta blanca y de allí entraba y salía todo el rato, con uno, con dos, y hasta con tres. Ya te digo, con un cuerpo impresionante. Llevaba un tangazo blanco enano que sólo le servía para tapar la raja, porque la polla se le salía toda, y nunca la tenía baja del todo el cabrón. La carga sexual, que yo digo, se tiene o no se tiene, independientemente de lo bueno que estés, sabes.
Bueno pues el tío estaba allí de puta favorita, o sea, porque había también nenes jóvenes de parejas de viejas, pero allí sólo se le veía a él. Movía el culo de puta madre, es verdad, pero era un pedazo de culo, o sea, se acercaba a la barra y todas las viejas iban a agarrarle y le metían billetes en el tangazo. La polla, de lado, se la veías toda y se dejaba tocar el culo lo bastante por las que le habían metido billete, o sea, pero de pronto agachaba la cabeza para escuchar a uno al oído y se zafaba de toda la peña con bastante elegancia y se iban al cuartito, los dos, o los tres, o a veces más, ya digo y la cosa no duraba mucho y el tío volvía a salir sin hacerles ni puto caso a los que entraron con él y volvía a la barra, a enganchar más papiros, no bebía más que agua, eso sí me fijé y también trataba de ponerse contra la barra para que le tocaran la polla lo menos posible, yo creo, hasta que apalabraba con otro y se iban otra vez al cuartito….
Íbamos Juano, el Jimmy, cómo no, y otro colega suyo chaperín que es feo y eso, pero que la chupa como una aspiradora, dicen, y tiene mucho personal. En realidad estábamos buscando al Botones, que es como un periódico en esto de los putos, o sea, que se supone que sabe todo lo que hay que saber del momento, porque esto cambia muchísimo por días y enseguida te descolocas, como no estés todo el día encima del tema de la calle, y yo no… El Botones se llama así porque trabaja en un hotel por Norte que allí los clientes van por follar con ellos, o sea, esto hay que explicar, pero es sencillo: trabajan allí cinco chavales de botones, dos que hacen a parejas y tres que hacen sólo tíos, o al revés, no sé, de acuerdo con el dueño, claro y el Botones es de los que sólo hacen tíos. Bueno, pues eso, que los clientes lo saben y van allí por eso, y saben más o menos los que están y cuánto vale y tal, y repiten, y se lo recomiendan a sus amistades y funciona de puta madre, pero todo es discretísimo, no vayas a creer. O sea, que es como una casa de putos pero que además es hotel y es un hotel mediano, normal…
Pues no vimos al Botones esa noche, pero nos quedamos allí atascados, no veas. Que el Jimmy se iba calentando con aquello ya lo vi yo, porque le conozco tela, y el chaperín también se iba tocando los huevos, y yo también estaba empezando a sudar, qué quieres que te diga. Cada vez que salía del cuarto el cabrón del rapado yo me preguntaba si esa vez se habría corrido…y una vez creí que sí, porque me fijé que le goteaba la polla, es que el pollón se le salía del tangazo cada dos por tres y le importaba una mierda, se la colocaba a veces, o no se la colocaba, pero me trabé total porque a la vez siguiente, que había entrado con dos locas, pues salió casi empalmado y nada más llegar a la barra y rozarle un pavo con la zarpa por encima del tanga ya se le subió del todo. Lo tenía bien calculado, el cabrón, porque empalmado el tangazo no daba más de sí, parecía que iba a reventarle todo y la peña se ponía loca, a ver…
El Juano, nada, el Juano a su bola, impaciente y mirando al horizonte y venga a decir que él no había venido a eso, sino a buscar a su broder y que si nos vamos ya. Y el Jimmy que ni de coña, que yo tengo que hablar con ese tío. Y el Juano, que ya, claro, que hablar de qué… y le estaban acosando tanto en ese rato al puto estrella que se subió de un salto puta madre a la barra y empezó a bailar provo con el musicón. Fue la hostia, aquello, las locas en ataque, los camaretas –que eran nenes monos, no se crea- se retiraron a los lados y el tío empezó a bailar bestia con los dátiles metidos en el tangazo. Tenía los pies sucios, me fijé, porque llevaba descalzo todo el tiempo, y eran unos pies guapos. Luego ya no llevaba nada, ni tatoos, ni piercings, ni abalorios ni nada, ni un puto aro llevaba.
La cosa estaba ya supercaliente y había peña ya con la polla fuera y a mí las cosas no me gustan un pelo cuando llegan a esos extremos, sabes, pero tampoco podía dejar de mirar allí, al tío, al puto, al cabrón, al cuerpazo, todas las cosas que le estoy llamando, yo qué sé… es increíble, pero aunque estés todo el puto día metido de patas en el sexo y te crees que ya lo has visto todo mil veces, pues siempre hay algo que te puede sorprender, sabes, es la hostia y yo ya me estaba agarrando otro calentón tremendo con el rapado, pero no iba a dejar sólo al Juano, me parecía mal y me fui con él y el chaperín feíllo también se vino con nosotros y el Jimmy se quedó detrás del rapado y antes de irnos lo vimos justo cómo se agarraban en la barra, el rapado con dos billetes pinzaos del tangazo, el Jimmy tocándole descaradamente las tetas y un par de viejos locas teñidas tocándole más descaradamente todavía el culo y el tío la polla a media asta tirando a norte y yo pensaba que ya sé lo que va a pasar más bien, que no es que vayan a follar esos dos el uno con el otro, sino que se van a poner pero ya a follar los dos con los demás, si hay dos cuartos en dos cuartos y si no en el mismo y eso ya me lo sé yo, qué te juegas, y me jode pero me lo pierdo, me lo pierdo….
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