Yo no pude más que abrazarlo por los hombros y él, mirandome con evidentes muestras de felicidad, me habló serenamente, rogandome que no me preocupara por lo sucedido, que era lo más normal del mundo, y que aunque se notaba que era mi primera experiencia en este campo, no debía sentirme ni menos hombre ni avergonzado.
EPÍLOGO Mi amigo me explicó que hay personas que recurren a las de su mismo sexo para satisfacer plenamente sus necesidades sexuales, sin que ello quiera decir que sean personas enfermas, raras o viciosas.
Efectivamente, la forma como me habia hablado me relajó y tranquilizó notablemente y no me acuerdo exactamente, pero sé que no paré de besarle y acariciarle durante lo que duró esa película, que evidentemente había pasado desapercibida para los dos.
Acabada la proyección, salimos de ahí como dos verdaderos amigos. ¡Era la primera vez que conocia una sincera amistad!.
Estaba contento y muy lejos de sentirme turbado o avergonzado por lo que había ocurrido.
He de confesar que desde entonces mi vida ha cambiado notablemente. He descubierto que soy gay y soy plenamente consciente de ello. Este descubrimiento me ha ayudado mucho para vencer aquellos ridículos complejos de los que antes era esclavo y que me impedían realizarme como lo que hoy me considero, una persona normal.
Salgo lo más frecuentemente con ROBERTO, que así se llama mi chico, pero algo realmente importante es que mi conducta ante las demás personas ha cambiado sensiblemente, incluso con las antes tan temidas chicas, con las que soy más sociable y amable.
Ahora, ROBERTO es el amor de mi vida, es quien me da todolo que necesito en el terreno afectuoso y sentimental. Él me enseñó que el placer no tiene por qué verse limitado a compartirlo con personas del sexo opuesto.
FIN
