Ex-homófobo

Tengo 16 años y voy en 3° semestre de preparatoria. Yo tengo un amigo que era el tipo más homóbo y antigay que existe. Pero un día todo cambió…

Yo soy bisexual pero oculto tener tendencias gays y lo oculto muy bien. El caso es que fuimos a una fiesta en un bar muy famoso por acá. Y entonces el tipo este (Beto) me pidió que si por favor lo dejaba en su casa, pues no traía coche. Yo acepté y a la 1 de la mañana nos fuimos de ahí.

Ya en el coche, salió la plática de las mujeres y me dijo que había terminado con su novia. Y muy enojado dijo:

  • Pinches viejas todas son iguales!

A lo que respondí en broma:

  • Te conviene mejor un hombre…

Él se quedó callado pero como que entendió la indirecta. Entramos a su casa y me invitó a pasar. No había nadie, ni sus papás. Nos sentamos en la sala y empezamos a platicar. Así duramos media hora. Luego me dijo que le excitaba mucho la ropa interior, le pregunté que si de hombre o de mujer y me dijo que toda. Le pregunté:

  • Y tu sigues en contra de los homosexuales? – No lo sé…

En ese momento me acarició la pierna muy sutilmente. Le dije:

  • Estás seguro de esto? – Si no, nunca sabré si soy o no.

Entonces diciéndome eso, yo lo acaricié también. Se empezó a quitar el pantalón y la playera quedando solamente en boxers. Yo me quité la camisa también y él encantado jugando con mis pezones y ombligo. Luego me bajó la bragueta y de un solo golpe me bajó el pantalón y los calzones. Soltó su verga, no muy grande realmente, unos 12 cms, algo delgada pero pues ya que hacía. Como que se quedó alucinado pero empezó a mamármela, y para ser su primera vez, lo hacía de una forma descomunal con mis 17 cms de carne. Yo gozaba al sentir su lengua por mi glande y sus manos tibias en mis huevos. Le dije que parara, que lo quería penetrar.

Lo puse en cuatro en el sillón y comencé a mamarle el culo, jugando con sus pelillos y besando sus nalgas. Cuando supe que lo había lubricado lo suficiente puse mi verga en su agujero y empecé la follada. Al principio no le gustaba pero mientras más se la metía más gozaba. Por fin mi verga entró en su virgen culo y arremetí tanto que quedaron rojas sus nalgas. No pude más y sin previo aviso me vine dentro de él. Él sólo jadeaba no sé si de dolor o de placer.

Salí de su cuerpo y me dijo que quería sentir la misma sensación al penetrarme. Fui por un poco de aceite a la cocina y me la unté en el culo y a él en su pequeña polla. Fui subiendo hasta la punta de su verga y bajé despacio para no lastimarlo. Él ponía caras de gusto, o de dolor. Pero realmente con esa pollita no creo que haya sentido mucho.

Ya con su verga dentro de mí comencé un sube y baja bastante rápido y los dos gritábamos como histéricos. Me dijo que se iba pero no me bajé y se vino en mí. Sentía unos chorros de leche en mi ano. Bajé por fin y de mí escurrían hilillos de semen por las piernas. Me masturbé encima de él y mi semen cayó en su pecho y su cara. No tardé mucho en lamerlo todo. Luego me acosté encima de él y le di un beso. Pareció asustado el tipo, pero besaba bastante bien.

Nos tiramos al suelo y nos manoseamos y besamos por 20 minutos. Entonces me vestí y le pregunté:

  • Sigues siendo homófobo? – Creo que no eh… ya soy de este bando…

Y así lo hacíamos de vez en cuando, pero esa ya es otra historia…