LUNES (II)

Chapero16

Fecha original: 17 de abril de 2006

-¿Cómo te llamas?

-Jorge.

-Verás, Jorge. Es que tengo sesión esta noche, aunque sea lunes. Tenías que haber avisado.

-Perdona, pero me mandaron aquí. Pero no te preocupes, no tienes que correrte si no quieres.

-Es que eso no me entusiasma…

-Tranquilo. Tú déjame a mí.

Es otro, me dice eso y lo mando yo a tomar a otra parte, está claro, pero a éste no. Un tío puede estar bueno o parecértelo a ti, ¿no?. Bueno, pues las dos cosas. Un tío puede ser guapo o parecértelo, ¿verdá? Bueno, pues las dos cosas.

Primero me pasaba la lengua por los pezones, luego los soplaba muy despacio y a mí empezaba a darme una especie de ramalazo nervioso que me bajaba por el pecho hasta el vientre… y después me los mordía con los dientes y yo ya quería subirme por las paredes…

-Oye…

-Dime.

-¿Cómo es que sabes tanto tú?

-¿De qué?

-De sexo. ¿De qué va a ser, tío?

-Ah! No sé. Lo mío es intuición.

-Anda ya!

-En serio, Dani. Yo veo un cuerpo, enseguida me imagino cosas con él y las hago… pero me tiene que gustar mucho, si no soy incapaz de hacer nada, te lo juro.

-Ya. Pues eres un punto, ¿sabes?

Me abrió las patas despacio. Yo no sabía lo que iba a hacer y me apretó los webos con los labios, primero uno y después otro y yo sentí que me moría. No sé cómo lo hizo. Se metía el webo entero dentro de la boca, sólo uno y… uf! Imposible contarlo.

-Jorge.

-Qué…

-Tengo una duda.

-Cuál.

-No sé. Por qué vienes. Por qué viene un tío como tú…

-Fácil. No me gusta ligar.

-¿Qué?

-Pues eso, que me gusta follar, pero no me gusta ligar. No aguanto las miraditas, los gestos, el sí, el no. Además, siempre me equivoco…

-¿Con los tíos?

-Soy incapaz de saber si la peña entiende o no entiende. Si todo el mundo se porta igual, joder. Además, hay mogollón de tíos que no lo son y se lo hacen, ¿o no?

-También es verdá…

-Pues eso.

Luego bajaba la boca y empezaba a pasármela por el cuello, por la oreja… no era besar aquello, era algo como mucho más suave y se podía quedar allí, en cualquier sitio de mi cuerpo, en cualquier esquina, yo qué sé, minutos y más minutos, sin aburrir, sin cansar. En mi vida he visto un tío más cálido, más sensible, más suave, más…

Fue lo que se dice encantador porque, para que yo no me corriera, como le había dicho que tenía que trabajar después, pues me fue metiendo los dedos poco a poco, con un cariño increíble y trabajando mucho, mientras me besaba con una delicia que yo no recuerdo, yo tirado de espaldas, con las patas subidas del todo… HASTA QUE ME ENGANCHÓ. Sí, me enganchó y hasta este día yo no sé si es que no me habían enganchado nunca o qué, por lo menos así, pero creo que sólo me faltó echar a volar, porque llorar creo que lloré, o por lo menos se me saltaban las lágrimas y esta vez no me daba nada de rabia eso. Creo que tenía dentro dos dedos en dos sitios distintos, pero ni siquiera estoy seguro de eso. Luego, yo en la postura que tenía, no podía hacerle nada a él, más que coger su cuello, sus hombros, cada vez que su cara subía a besarme más. Yo lo que más veía eran mis pies, con los dedos doblados, y mi polla totalmente dormida.

El orgasmo tardó mucho en llegar, pero no te importa nada porque cuando estás teniendo tanto placer seguido y tan igual, sin altibajos, pues tampoco lo vas buscando… pero cuando llegó, que se espera menos porque avisa mucho menos, no hay oleadas ni escalera ni nada, pues cuando llegó el orgasmo, que de alguna manera hay que llamarlo, porque no tiene casi nada que ver, me moví entero del hostiazo, subí la pelvis como un arco, dejé de respirar no sé cuánto tiempo, me agarré a él desesperadamente, duró más que nunca, mucho más que siempre. Y en ese momento tan largo le amé, le amé, le amé, le amé, le amé…

Luego, cuando pude recuperarme, me dediqué a él. Le abrí de patas y creo que le hice una mamada preciosa, comiéndole el culo a ratos. Lo más curioso es que yo me sentía nuevo, o sea, como si no hubiera follado, con todo el deseo íntegro, como si estuviera al principio… cuando averigüé el sitio de su polla donde más le hacía temblar me quedé allí…

Al final, cuando fue a pagarme, le dije que yo no iba a cobrarle de ninguna manera, aunque eso no lo hacía jamás, pero insistió, insistió total, me dijo que era mejor así porque debía de ser así y yo ya me quedé un poco triste. Pero me puse más triste todavía cuando hablé de quedar otra vez, porque veía que él no decía nada.

-No sé. Casi nunca repito con nadie.

-¿Y eso?

-Porque se estropea. Si una cosa sale muy bien y te empeñas en repetirla, lo más fácil es que salga peor. ¿O no?

-No sé…

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En la esquina está el Jimmy, sonriendo como siempre. ¿Se lo cuento? Claro que se lo cuento.

-Buah, no veas Jimmy, no te lo vas a creer. Ha venido el tío más bueno que te puedas imaginar, el tío más guapo que te puedas imaginar, el tío más encantador que te puedas imaginar y llevo horas con él en la cama, Jimmy. ¡Horas, tío!

-No jodas. ¿En serio?

-Pero del todo.

-¡Qué cabrón! Y estás…

-Tranquilo, no sólo estoy, sino que estoy superpuesto. Ya te contaré…

***