…continuación Sus gemidos poco a poco aumentaban mientras su agujero poco a poco aumentaba de tamaño. Poco a poco entraba un poco más de mi lengua y sentía en la punta de esta su caliente esfínter suave que deslizaba pero que apretaba. Saqué mi lengua y le dije «relájate, cierra los ojos, no te preocupes… » mientras con mi dedo trataba de agrandar ese agujero poco a poco. Sus ojos brillantes me miraban mientras poco a poco introducía mi dedo. Cuando entró todo sentía su fuerte presión pero poco a poco mientras lo metía y lo sacaba mejoraba y ya se relajaba. Respiraba profundo. Lo besé. Su espalda estaba húmeda y mi brazo se deslizaba por esta mientras le trataba de meter mi segundo dedo. Saqué mi dedo rápidamente y él gimió en voz alta. Metí el segundo y el primer dedo y entró fácilmente. Lo saqué rápidamente y nuevamente gimió, esta vez más alto mientras me apretaba los huevos. Metí nuevamente mi cabeza y lamí su ano por otro tiempo y confirmé que estaba relajándose poco a poco. Mi lengua ya alcanzaba el anillo de su esfínter interno. Ya estaba cerca de abrirme paso… Me decidí y tomé sus piernas. Coloqué cada una de sus piernas en mis hombros y lo levanté. Tomé mi almohadón y se lo coloqué debajo de su cintura. Su ano brillante y palpitante invitaba a penetrarlo. Ensalivé mi pene y su culo que de todas maneras tenia algo de lubricación y coloqué la punta en su ano. Poco a poco lo metí. Interminablemente sentía como su ano trataba por espasmos de evitar mi ingreso pero también sentía que se relajaba por momentos y en estos lo metía un poco más. Mi cabeza se abría paso. La parte dolorosa ya iba a pasar y aunque no se quejaba veía en su cara la expresión de dolor que conocemos… Llevábamos más de una hora desde que empecé a masajear su ano cuando finalmente entró todo. Me acerqué a su cara y le dije «ya está adentro, ahora empieza lo bueno». Tomé sus dos piernas de mis hombros y las junté encima de mi cara mientras metía y sacaba mi verga lentamente. Sentía la pared de su próstata contra la cabeza de mi verga. Se deslizaba poco a poco. Vi como por la presión salían algunas gotas de liquido pre-eyaculatorio de su pene. Y en ese momento él gimió alto y claro. Poco a poco aceleré el ritmo y el su respiración. Cada vez mi pene estaba más firme y más duro y más rápido lo metía y lo sacaba, en una embestida de pronto salió completo, apunté y lo metí en un solo movimiento. Él gimió tan alto que pareció un grito, me pidió que lo volviera a hacer. Lo repetí como 4 veces, lo saqué, apunté y lo metí hasta que mis huevos sonaban contra su trasero. Mi pene estaba algo sucio por esto y porque no fue algo premeditado pero no me importo. Algo que creí que nunca iba a hacer que era excitarme aun cuando viera mi pene sucio, sucedió con él. No me dio asco, simplemente seguí. Finalmente eyaculé… eyaculé fuerte, 5 o 6 chorros de semen golpearon contra sus visceras… quedé encima de él, exhausto. Se movió hacia un lado y saqué mi pene de su ano. Se levantó sobre la cama y vi como resbalaban algunas gotas de mi semen por sus piernas. Había sido mío y veía sus ojos brillantes. Ahora quería lo suyo. Se acercó y abrió mis piernas y besó mi ano. Lamió dos de sus dedos y empezó a hacerme lo mismo que le había hecho… me metió un dedo y sin saberlo me frotaba mi próstata, lo que hizo que se me parara de nuevo mi verga. Se rió y con la otra mano me masturbaba mientras tanto. Me dolía porque acababa de eyacular pero no me importaba… iba a ser penetrado por alguien a quien amo con todo mi ser y mi alma…. …. continuará
