OGLANDER (Y MI PRIMERA PAJA)

Chapero16

Fecha original: 29 de noviembre de 2005

Tenía que haber hablado antes de Oglander, pero primero tenía que pedirle permiso a él y no nos vemos desde el verano, que fuimos juntos a Portugal, ya lo conté. Me ha dicho que ponga lo que me dé la gana,o sea que bien, pero es que yo también he ido dejando lo de meterme con esto, aunque sé que es necesario hablar de él para contar muchas cosas, que si no no se entienden…

Oglander es sueco. Sus padres, los dos, trabajan en embajadas y nos conocimos aquí, en el colegio y luego, cuando sus padres se fueron, él volvió a Madrid. Tiene ahora 19, creo, y tendría 16 y yo todavía no había hecho los 13 cuando nos cruzamos. Antes de nada, Oglander es model, no es chapero.

(Primera parada: lo de chapero lo digo para hablar aquí, pero nosotros no lo decimos. Decimos PUTOS. Ya sé. Un puto es un tío estraig que se acuesta con tías, un gigoló que se decía antes, o sea y ahora se dice scort, igual para tío que para tía. Es igual, a lo que iba, nosotros nos llamamos putos y yo PIENSO EN PUTO, no en chapero. Estoy diciendo la verdad; chapero nos suena -o me suena más a mí- a pobre o drogata que va poniendo el culo de manera ocasional, según no tiene pelas o algo, pero la gente lo entiende así…)

Bueno, pues Oglander no es ni puto ni chapero, sino model. La gente se cree que todos los model son chaperos por la tarde… pues no. Hay algunos, pocos que yo conozca, que han sido chaperos antes y han cambiado porque no lo llevaban bien, ya lo dije, pero la mayoría son model y ya está, lo que no quiere decir que no follen nunca y por pelas si les ponen delante algo interesante y, además, de los model voy a hablar otro día, si me acuerdo…

Pues Oglander y yo nos cruzamos en el colegio el mismo año de hacerme yo mi primera paja. Esto voy a contarlo porque es interesante y porque así se entiende mejor todo lo que viene después…

Yo tenía, ya digo, doce para trece y había tenido corridas nocturnas siempre dormido o casi dormido y me gustaba tanto aquello, que no sabía de qué iba, mira tú, que trataba de provocármelo reteniendo la orina. No siempre sucedía, pero era algo mágico para mí, aunque no lo sabía identificar, como me pasaba con el deseo, pero era MUY IMPORTANTE. Yo era, creo, demasiado pardillo para doce y había oído varias veces que había que dar para arriba y para abajo, pero lo entendí como que había que darle A TODA LA POLLA, no a la piel y lo hacía todo el tiempo que podía, pero nunca pasaba nada… hasta que una vez pasó. Pasó pensando en él, en Oglander. A mí empezó a invadirme una sensación nerviosa totalmente desconocida que empezaba en las caderas y se extendía cada vez más a las piernas. Creo que aquella primera paja había sido empezada tantas veces, sin saber, que ya iba a salir por cualquier sitio, hiciera yo lo que hiciera. La verdad es que aquello ya casi no tenía que ver nada con el movimiento que yo daba y era una invasión totalmente descontrolada de sensaciones que ya me envolvía todo el cuerpo.

Y hubo un momento o unos momentos tremendos en los que creí que me iba a morir y luego todo se movió sin que yo ordenara ningún movimiento y aquello, el hostiazo de placer, fue inmensamente más bestial que las corridas nocturnas, me derramé -fue una gota, sólo una gota- y lo que no podía comprender ya era que aquello se terminara tan pronto, porque yo me hubiera quedado ALLÍ al precio que fuera…

Me había alterado todo: la respiración, la temperatura de la piel… mi cuerpo parecía todo entero otra cosa, era como un vehículo de algo, no sé, y antes de poder pensarlo repetí otra vez. Tardé mucho menos porque ya sabía cómo hacerlo y aunque traté de prepararme esa vez para recibir el orgasmo, de nuevo me pilló totalmente desprevenido. Me atacó y cuando acabó del todo sentí esa especie de depresión suave que no he dejado de sentir nunca del todo después del sexo, pero estaba muy contento por aquello nuevo que tenía, que era fantástico y que era mío.

Desde aquel mismo momento mi cuerpo fue ya otra cosa y los cuerpos de todos los demás también. Me excitaba todo, me excitaban todos. Una chica, una palabra, un dibujo, una poesía, una foto… unos negros en la selva, una patinadora, un niño en el circo, el olor del semen como de ropa recién lavada, el sabor extraño ni dulce ni salado, las piernas en el espejo, mi cuerpo desnudo, siempre desnudo ya, entre las sábanas, mi polla cabeceando como loca todos los días, todas las noches, yo besándome a mí mismo en los brazos, acariciándome…

***